Artículos y textos míos

Por un liderazgo feminista de todos los movimientos sociales y de liberación

marianne

GABRIEL JARABA

El feminismo tiene una ardua tarea por delante. Debe luchar por conseguir la igualdad entre géneros y terminar con todas las discriminaciones fruto de la desigualdad existente; debe trabajar por la transformación de la mentalidad machista secular que ha causado injusticias sin cuento; debe proteger a las víctimas de la violencia de género tanto de los agresores factuales como de las legislaciones que son favorables a estos, incluso con la anuencia de policías y jueces; debe reclamar la presencia femenina en todos los niveles de acción y de decisión; debe liberar la participación completa de las mujeres y su potencial en todos los ámbitos de la vida humana. Pero además de todo ello debe hacer algo no menos importante: el movimiento feminista tiene que ponerse al frente de todos los movimientos sociales, de transformación y de liberación y liderar con decisión e impacto toda acción tendente al cambio radical de la humanidad y su vida en el planeta. Tanto bajo una perspectiva reformista o revolucionaria, las mujeres deben marchar en cabeza, liderar y dirigir con inteligencia y fuerza las fuerzas de transformación o si no no existirá transformación alguna y de hecho no existirán ni siquiera reformas.

El liderazgo feminista de la transformación social y planetaria es necesario, imprescindible y urgente. Esa necesidad no la vislumbra solamente el sentido de la estrategia en los movimientos transformadores sino que la indica con toda claridad la virulencia con que la derecha está respondiendo al feminismo. Esa virulencia demuestra que éste ha ganado crédito como amenaza a las estructuras patriarcales que conforman nuestras sociedades y que esa amenaza ya no es vista como retórica o incluso táctica por los reaccionarios, con lo que podría ser combatida con “relatos” o neutralizada con movimientos políticos precisos, sino que el sobresalto general de las fuerzas ultrarregresivas, entre histérico y violento y no desprovisto de un tinte ridículamente anticuado, demuestra a las claras que se sienten confrontados por un enemigo al que deben temer.

Los hombres partidarios del cambio radical en la vida humana no solamente deben aceptar el liderazgo feminista sino que han de permitir que los modos, valores y actitudes feministas vayan tiñendo progresivamente los movimientos sociales de mayoría masculina. Deben además poner el liderazgo de los mismos en manos femeninas para conseguir que los movimientos de cambio se desprendan de una vez de algunos elementos que los mantienen sujetos en la inmovilidad, entre ellos la persistencia en abordar problemas del siglo XXI con ideologías del siglo XIX y modos de actuación del siglo XX. El futuro que el movimiento feminista indica no apunta al tiempo por venir sino a nuestro mismo presente: sólo el feminismo puede cortar el nudo gordiano que nos mantiene a todos en el inmovilismo actual.

No hay otro futuro para un mundo diferente y deseable que el que resulte de una transformación radical liderada por el feminismo. No hay nada de deseable en los modos anticuados y a veces regresivos del modo como se conducen los movimientos sociales todavía protagonizados por los hombres. El cambio profundo que debe producirse en la humanidad no se ha dado todavía entre los sectores masculinos pero está presente en la avanzada feminista. Hay que tener la humildad e inteligencia necesarias para que los hombres partidarios del cambio hagan esa cesión de liderazgo y se avengan a aprender de una nueva manera de hacer las cosas. Si no lo hacemos continuaremos empantanados en la situación actual, respecto a la cual reto a quien se a que identifique una brizna de muestras de avance.

Que las mujeres feministas lideren las fuerzas  de cambio puesto que ya lideran el único movimiento social transformador que está presente. Que los hombres no obstaculicen ese liderazgo y si es posible, que ayuden. Por un mundo diferente, por una sola humanidad, por una transformación realmente humanista y universalista, por el feminismo, la democracia y el socialismo.

POST SCRIPTUM. Tres días después de publicado este post veo que Josep Ramoneda escribe en El País un artículo con argumentos parecidos y una afirmación tan contundente como la mía: “La revolució feminista es configura com l’única alternativa per subvertir les formes de poder dominant. Potser l’última utopia”.

Temas de los que ando conversando con mis amigos en Facebook:
PILAR RAHOLA; EL CIERRE DEL CÍRCULO DE LECTORES; QUÉ HE VOTADO; ANIVERSARIO DE MI LIBRO YOUTUBER.

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