Martín Caparros deja el New York Times y abre su propio blog

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GABRIEL JARABA

El periodista argentino Martín Caparrós, quizá la pluma más brillante de la literatura periodística en español, ha renunciado a su colaboración regular en la edición de The New York Times en lengua castellana y ha abierto su propio blog, titulado Cháchara, en el que va a publicar sus textos a partir de ahora.

En un artículo titulado “Pura cháchara” –que publicaremos mañana– Caparrós hace una crítica feroz y profunda de una tendencia del periodismo “mainstream” actual y denuncia como superficial y endeble cierto estilo redaccional que se pretende imparcial y no es más que inane.

El blog de Martín Caparrós llama la atención no sólo por la personalidad de su autor sino porque vuelve a la estructura sobria y eficiente de los blogs clásicos, que causó sensación cuando este formato surgió al inicio de los 2000: una serie de artículos publicados en orden cronológico inverso, una breve presentación del autor, una columna de enlaces seleccionados por su calidad, interés o afinidad y un widget que ayuda a insertarlo en las redes, en este caso un widget que reproduce sus tuits.

Los blogs fueron los promotores del desarrollo y éxito de la llamada web 2.0, el paso de las páginas de internet estáticas al progresivamente intrincado piélago de vinculaciones y dispositivos de enlace, réplica y difusión que ha llevado a la world wide web más allá. En el aparentemente modesto formato del blog minimalista residía un potencial extraordinario que ha actuado como yesca para el incendio de La Gran Digitalización. El blog dio voz al internauta hasta entonces espectador pasivo y le insertó en el centro de la Red en un papel proactivo; le permitió crear comunidad a partir de su personalidad e intereses; le dio alas para expresarse y buscar su propia voz; le animó a producir, promover y estructurar una gran conversación en la Red que aspiraba, por lo menos entonces, a asemejarse a la gran conversación que los ilustrados soñaban que fuera la democracia.

Martín Caparrós no da puntada sin hilo y no parece casual que haya vuelto al blog esencial después de su paso por el diario más prestigioso del mundo, después de haberse ciscado con elegancia y argumentación en la apariencia de ese prestigio. Un servidor fue entusiasta promotor del blog como forma de comunicación –incluso como forma de vida– justo en los inicios de los blogs en España, y ese entusiasmo le llevó a la investigación en comunicación a partir del periodismo. Ahora asiste reconfortado al espectáculo de ver cómo el gran periodista, novelista e historiador –y contundente y prolífico escritor– retoma el blog y lo blande en su diestra para defender lo mejor de y el mejor periodismo.

Muchos blogueros –los que no han abandonado el suyo– los han reconvertido en cuasiwebs complejizadas, sobre todo gracias a WordPress. Algunos, como un servidor, lo han incardinado en una web ambiciosa, a manera de refugiado del conflicto comunicacional producido por La Gran Digitalización. Mi blog, El Ojo de la Aguja, subsiste de este modo y se regocija de que alguien con más pelotas de yo –o por lo menos más alto, con su metro ochentayseis– se haya descarado con su Cháchara. La web 2.0 aún no ha sido derrotada.

Cháchara, blog de Martín Caparrós.

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