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	<title>Gabriel Jaraba Online</title>
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	<description>Todas mis publicaciones y actividades</description>
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		<title>El TD2, la IA y la alfabetización informativa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Aug 2026 16:38:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[El TD2 de Pepa Bueno hecho con IA destroza la ficción de un formato rígido que no cambia en décadas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="577" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/08/Especial-TD-1024x577.jpg" alt="" class="wp-image-7470" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/08/Especial-TD-980x552.jpg 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/08/Especial-TD-480x270.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">La emisión de un TD2 experimental realizado con inteligencia artificial (IA), hace unos cuantos días en TVE 1, ha sido una novedad muy destacable y una iniciativa muy meritoria de su directora, Pepa Bueno. Su propósito era poner de relieve lo fácil que resulta deformar el sentido de la información con el propósito de inclinar su interpretación hacia intereses distintos de los del público. La IA servía aquí de espejo deformante que ponía de relieve que cada vez será más fácil intervenir en los elementos que componen la información por parte de agentes interesados apelando a la fascinación de lo espectacular. El TD2 de Pepa Bueno fue llamada de atención y ejemplo de lo que los periodistas pueden hacer para mantenerse en su responsabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El TD con IA fue algo más que un ejercicio técnico pensado para la reflexión. De él se ha desprendido una auténtica lección de alfabetización informativa que reclama ser atendida e imitada. La información se encuentra en una encrucijada que demanda una reflexión tanto por parte de los profesionales como del público, o al menos la parte más consciente del mismo. Periodistas y usuarios de la información estamos juntos en los prolegómenos de una revolución de la comunicación que nos advierte de tiempos difíciles para la verdad a la que el periodismo debe servir, una revolución que va más allá de las tensiones habituales entre los intereses que confluyen en las tareas informativas y que se debe a un intento de los poderes económicos y tecnopolíticos de desmantelar los equilibrios democráticos a beneficio de lo que algunos ya llaman tecnofeudalismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La alfabetización mediática va más allá de poder identificar las&nbsp;<em>fake news</em>&nbsp;(pseudonoticias engañosas interesadas) y distinguir el trigo y la paja en el campo informativo. Actualmente es el conjunto de la esfera informativa lo que reclama una puesta en cuestión para saber hasta qué punto los lenguajes, géneros y convenciones propios del periodismo siguen sirviendo a su propósito original: dar cuenta de lo que sucede e identificar elementos que conduzcan a la verdad. Hay que someter a revisión todo lo que leemos, vemos y escuchamos y reflexionar si la forma en que esos mensajes nos son ofrecidos corresponde a una forma de periodismo adecuada a las condiciones de la interacción entre medios y públicos en aras del esclarecimiento y la verdad noticiosa.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Es el conjunto de la esfera informativa lo que reclama una puesta en cuestión para saber hasta qué punto los lenguajes, géneros y convenciones propios del periodismo siguen sirviendo a su propósito original</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Y es en este sentido que el TD2 de la IA apunta a una realidad que era quizás distinta a la que se quería señalar con él. Los informativos diarios de televisión corresponden a un formato, con sus formas y lenguajes, que se mantiene consolidado férreamente de modo que es idéntico a sí mismo año tras año, década tras década. Todos los géneros y formatos televisivos han sufrido evoluciones muy diversas y de distinto alcance menos los informativos diarios. Los telediarios y telenoticias se ajustan invariablemente al mismo formato, se emitan en una u otra cadena, con un presentador en un plató, que introduce a la noticia que luego será narrada, una entradilla quizás, y un desarrollo en vídeo que incorpora filmaciones noticiosas, con declaraciones, testimonios y a veces gráficos informativos. Cada pieza tiene una duración breve y la una sucede a la otra, precedidas y a veces concluidas por baterías de titulares. Esa es la fórmula de hierro del formato, que resiste el paso del tiempo y se erige en proa informativa de la orientación editorial de cada canal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El TD2 de la IA rompe estrepitosamente con la convencionalidad de tal relato y muestra que el rey va desnudo. La alteración del objetivo de la información no vendrá obrado por la magia de una nueva tecnología que pervierta la narración periodística, está produciéndose ahora mismo a partir de un formato que se cree fiable pero sobre el cual se practica la modificación pretendidamente invisible que sirve a intereses que no son legítimamente editoriales sino de otro tipo. Es un ejercicio de prestidigitación magistral sobre el que el TD2 de Pepa Bueno ha incidido con aguda inteligencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fijémonos en lo que hacen las cadenas de televisión, todas ellas, cuando desean renovar los informativos diarios: modificar los platós, a menudo con imagen electrónica, cambiar las tipografías, aligerar ciertas formas de los presentadores, mejorar los procesos de edición de las imágenes. Pero nunca se toca el núcleo del formato, el lenguaje fundamental con el que se relaciona con el público y soporta la narración en su conjunto. Los informativos diarios de televisión son siempre idénticos a sí mismos, entre sí y respecto a los del resto de cadenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El TD2 de Pepa Bueno ha venido a dinamitar magistralmente el lecho de Procusto de los informativos diarios y ha puesto en evidencia la prestidigitación que los sostiene: una apariencia de fiabilidad que en realidad es una limitación voluntaria que no abre caminos a interpretaciones posibles distintas de una intención editorial tan invariablemente férrea como el formato. Porque si el formato informativo puede ser cuestionado la cerrazón editorial también puede serlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://catalunyaplural.es/el-td2-la-ia-y-la-alfabetizacion-informativa/">Publicación original: Catalunya Plural</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Los periodistas del Watergate, 47 años después</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 16:58:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Un nuevo artículo de Carmen Umbón sobre el trasfondo personal y periodístico de los autores de la investigación sobre el caso Watergate]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" width="1000" height="795" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Bernstein-y-Woodward-1972.jpg" alt="" class="wp-image-7462" style="aspect-ratio:1.257844963461814;width:731px;height:auto" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Bernstein-y-Woodward-1972.jpg 1000w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Bernstein-y-Woodward-1972-980x779.jpg 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Bernstein-y-Woodward-1972-480x382.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1000px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">CARMEN UMBÓN</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primera parte: «Papá, ¿eres comunista?»</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces me he preguntado por qué la carrera de <strong>Carl Bernstein</strong> (Washington, 1944) había sido más anodina y ajetreada que la de su colega <strong>Bob Woodward</strong> (Geneve, Illinois, 1943), pese a que ambos llegaron al estrellato periodístico a la vez y en condiciones de igualdad. Tanto en el libro como en la película <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film780126.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&#8216;Todos los hombres del presidente&#8217;</a> da la impresión de que en aquel momento (1972) Bernstein era el más experimentado y con mayor instinto periodístico de los dos. Más aún. Se le atribuye a él ser el primero en darse cuenta de la implicación personal de <strong>Richard Nixon </strong>en el &#8216;<strong>caso Watergate&#8217;.</strong> Y justo ahora, cuando Woodward vuelve a brillar gracias a sus dos últimos libros sobre <strong>Donald Trump,</strong> he tropezado con <strong>&#8216;Loyalties&#8217;</strong> (Lealtades), una saga familiar firmada y editada por Bernstein hace 20 años que en su día me pasó por alto (creo que no ha sido traducida). Bernstein narra en sus páginas abominables historias del <strong>Comité de Actividades Antiamericanas</strong>, pero también da claves sobre su familia, su personalidad y su propia vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La parte histórica del libro está basada en las declaraciones del padre del periodista,&nbsp;<strong>Alfred Bernstein,</strong>&nbsp;abogado en&nbsp;<strong>Washington</strong>, defensor de personas perseguidas por el Comité de Actividades Antiamericanas, sobre todo en el periodo de mayor virulencia, el del senador por Wisconsin&nbsp;<strong>Joseph McCarthy</strong>&nbsp;(1950-1954). Pero la narrativa emocional corresponde a Carl, que experimentó siendo niño las consecuencias de ser hijo de comunistas en un país como EEUU donde, ni entonces ni ahora, esa circunstancia aporta lustre social ni ayuda a cimentar carreras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso el título del libro tiene un doble sentido. Lealtad “a América”, así, en abstracto, que es lo que el comité juzgaba, y lealtad de un hijo hacia sus padres, cuyas actividades él no comprendía cuando era niño. Tanto Alfred como&nbsp;<strong>Sylvia Walker,</strong>&nbsp;su madre, sufrieron las consecuencias de su compromiso ideológico. Fueron perseguidos, insultados, humillados; perdieron sus trabajos, padecieron el rechazo social de su entorno e incluso la incomprensión de algunos miembros de su familia. Los Bernstein y los Walker eran judíos secularizados, comprometidos e implicados en actividades solidarias de diversa índole, desde proteger a su comunidad hasta otras de mayor calado, como tomar parte en las luchas obreras en el primer cuarto del siglo XX. Su abuelo&nbsp;<strong>Thomas Walker&nbsp;</strong>y su tío&nbsp;<strong>Jake</strong>, ambos comunistas, e&nbsp;<strong>Itzel&nbsp;</strong>(cuñado de Thomas), socialista, militaron en organizaciones políticas y sindicales y vivieron en su propia familia la escisión de la Tercera Internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos años antes de que Carl firmara en&nbsp;<strong><a href="https://www.washingtonpost.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&#8216;The Washington Post&#8217;</a></strong>&nbsp;sus primeros trabajos, su madre, Sylvia Walker Bernstein, ya había aparecido en sus páginas y en otros medios de comunicación. Al día siguiente de testificar ante el Comité de Actividades Antiamericanas (15 de julio de 1954) fue portada del&nbsp;<strong><a href="https://www.thewashingtondailynews.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&#8216;Washington Daily News</a>&#8216;</strong>&nbsp;con el puño en alto. El título decía: “Ama de casa del Distrito de Columbia se acoge a la Quinta enmienda”. En &#8216;The Washington Post&#8217; el presidente del tribunal afirmaba que la “apariencia” de Sylvia y de los otros diez testigos le había “convencido de que hay un núcleo duro del&nbsp;<strong>Partido Comunista</strong>&nbsp;en la capital de la nación”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y mientras Alfred defendía legalmente a los acusados por el comité, Sylvia, secretaria de profesión, participaba en manifestaciones y protestas cívicas, a veces acompañada por Carl o por sus dos hermanas. Tuvo un papel muy destacado en la campaña a favor de los científicos&nbsp;<a href="https://elpais.com/diario/2003/06/19/ultima/1055973601_850215.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Ethel&nbsp;</strong>y&nbsp;</a><strong><a href="https://elpais.com/diario/2003/06/19/ultima/1055973601_850215.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Julius Rosenberg</a>,</strong>&nbsp;neoyorquinos de ascendencia judía que fueron ejecutados en la silla eléctrica el 19 de junio de 1953, condenados por entregar información a la&nbsp;<strong>Unión Soviética</strong>&nbsp;sobre la bomba atómica. Este hecho fue particularmente terrible para Carl, de 9 años entonces, que temía un final semejante para sus padres. Fue poco después cuando en un momento de intimidad le preguntó a su progenitor: “Papá, ¿eres comunista?”</p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro tiene un poso de amargura. Carl creció. Cuando se hizo mayor comprendió la nobleza y la valentía del comportamiento de sus padres, pero al mismo tiempo se sintió obligado a explicar desde su observatorio privilegiado lo que había ocurrido en aquel periodo de la historia de su país. Sus padres, muy orgullosos de sus éxitos profesionales, le ayudaron facilitándole información de primera mano, documentos de archivo y contactos, pero no querían una exposición pública de sus vidas tan evidente. Hubieran deseado que, sin ocultar la verdad, sus desventuras personales hubieran quedado diluidas junto a otras víctimas de la caza de brujas. No fue así. De alguna manera fueron los protagonistas y eso ensombreció las relaciones entre ellos y su hijo. Los Bernstein-Walker acabaron su vida laboral regentando una lavandería levantada con la ayuda económica de su familia, siempre bajo la vigilancia del FBI.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a la desigual carrera de Carl Bernstein, su infancia difícil y lo peculiar de su familia probablemente influyeron en su desarrollo. Esas circunstancias ayudaron a forjar en él un carácter enérgico, díscolo y poco inclinado a doblegarse ante las convenciones sociales o profesionales. No llegó a graduarse en la Universidad, lo que aparte de disgustar a sus padres no le impidió ganar un&nbsp;<strong>premio Pulitzer</strong>&nbsp;compartido con Woodward por las informaciones sobre el Watergate, un trabajo que tuvo enormes repercusiones políticas. Pese a ello, la señora&nbsp;<strong>Katharine Graham&nbsp;</strong>no lo invitó al 70 aniversario de la fundación de &#8216;The Washington Post&#8217;, revelando, cualquiera que fuese el motivo que la impulsó a ello, poca generosidad con alguien que ayudó a encumbrar su periódico a lo más alto y contribuyó a la caída del presidente Richard Nixon.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de abandonar &#8216;The Washington Post&#8217; en 1977, Bernstein ha desarrollado una trayectoria brillante pero errática y socialmente deslucida. Ha tenido incidentes con el alcohol, cambiado mucho de empleo, se ha casado tres veces, y su divorcio de la escritora&nbsp;<strong>Nora Ephron</strong>&nbsp;fue un sonado escándalo. Se produjo a costa de un apasionado romance con la periodista&nbsp;<strong>Margaret Jay</strong>, esposa del embajador del Reino Unido en EEUU. El asunto dio lugar a una película de&nbsp;<strong>Mike Nichols</strong>, con&nbsp;<strong>Meryl Streep</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Jack Nicholson</strong>&nbsp;como protagonistas, y con guión de la propia esposa ultrajada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segunda parte: Woodward, favorito en la Casa Blanca</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto al otro protagonista del Watergate, Bob Woodward, su carrera ha sido firme, sin titubeos, ascendente hasta alcanzar una posición de influencia poco común en esta profesión. Pero su trayectoria es coherente con lo que se podía esperar de alguien como él. Nació en el seno de una familia de clase media acomodada y conservadora, también dedicada a los tribunales. Pero a diferencia de Al Bernstein,&nbsp;<strong>Alfred Eno Woodward II</strong>, juez de profesión, desarrolló sus funciones de acuerdo con su estatus.&nbsp;<strong>Bob&nbsp;</strong>nació de su matrimonio con&nbsp;<strong>Jane Upshur</strong>, y la pareja se divorció cuando él era adolescente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alumno destacado en secundaria, Bob estudió en <strong>Yale </strong>Historia y Literatura Inglesa con una beca del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva (ROTC), organismo destinado a que jóvenes universitarios se conviertan en oficiales de las Fuerzas Armadas de EEUU. Después de graduarse en 1965, sirvió durante cinco años en la Marina como retribución a la beca recibida y en agosto de 1970, ya licenciado como teniente, solicitó trabajo en &#8216;The Washington Post&#8217;. Tras 15 días de prueba fue rechazado por falta de experiencia pero después de un año como reportero en el <strong>&#8216;Montgomery Sentinel&#8217;</strong> lo contrataron. Desde entonces, con dos premios Pulitzer compartidos a sus espaldas (el segundo por la cobertura del 11-S), siempre ha permanecido unido al &#8216;Post&#8217;, del que es editor asociado, y ha compaginado su actividad con la escritura de una veintena de libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bob Woodward es, probablemente, el periodista que ha tenido más y mejor acceso a la&nbsp;<strong>Casa Blanca</strong>&nbsp;en la historia, tanto con presidentes demócratas como republicanos, y con todas las instituciones del Estado federal. Pero su relación más estrecha, de amistad, fue al parecer, con&nbsp;<strong>George Bush hijo</strong>, hasta el punto de verse arrastrado al cenagal de las inexistentes armas de destrucción masiva de&nbsp;<strong>Irak</strong>. Su indiscutible talento y su brillantez no lograron mantenerlo al margen de esa guerra y además se vio implicado en un obscuro caso:&nbsp;<a href="https://elpais.com/diario/2007/03/11/internacional/1173567605_850215.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el de&nbsp;<strong>Valery Plame.</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Woodward fue cuestionado por silenciar informaciones relacionadas con la filtración de la identidad de Plame, agente encubierta de la&nbsp;<strong>CIA</strong>. Desvelar la identidad de un agente está tipificado como delito porque pone en peligro no solo su vida, sino también la de las personas con las que trabaja. Este tropezón, más las críticas que su presunta relación con la CÍA han suscitado a lo largo de su carrera, no mermó su capacidad para seguir en el candelero. Mantuvo su ritmo productivo, verdaderamente espectacular, y cuando&nbsp;<strong>Trump&nbsp;</strong>apareció en el horizonte aprovechó el terremoto para escribir dos libros:&nbsp;<strong>&#8216;Miedo&#8217;,&nbsp;</strong>sobre los preparativos para su aterrizaje en la Casa Blanca, y&nbsp;<strong>&#8216;Rabia&#8217;,</strong>&nbsp;sobre la pandemia. Ambos trabajos, publicados en castellano por&nbsp;<strong>Roca Editorial</strong>, merecen la pena. El primero podría haberse titulado &#8216;Caos en la Casa Blanca&#8217; porque es exactamente lo que describe, pero el autor prefirió el elegido porque fue el propio Trump quien lo sugirió. “El verdadero poder —ni tan siquiera quiero pronunciar la palabra— es el miedo”, declaró ante sus entrevistadores Bob Woodward y&nbsp;<strong>Robert Costa</strong>&nbsp;el 31 de marzo de 2016. Para &#8216;Rabia&#8217; el periodista entrevistó al presidente 17 veces. Y con sorprendente habilidad, porque pese al rigor informativo de su trabajo ha conseguido mantener una relación fluida y no enemistarse con él. «Provoco rabia, no sé si es un activo o un riesgo, pero es lo que hago», le dijo Trump, y esta frase inspiró a Woodward para el titular de su última publicación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tumultuosa presidencia de Trump ha acercado de nuevo a Bernstein y Woodward después de años de distanciamiento. Juntos escribieron sus dos primeros libros: El escándalo Watergate, luego rebautizado como &#8216;Todos los hombres del presidente&#8217;, y &#8216;Los últimos días&#8217;, sobre la caída de Nixon. Después, cada uno siguió su camino. Pero 30 años más tarde Carl no participó en la redacción del libro sobre&nbsp;<strong>Garganta Profunda</strong>, titulado&nbsp;<strong>&#8216;El hombre secreto&#8217;,</strong>&nbsp;firmado en solitario por Bob después de que el exalto cargo del FBI&nbsp;<strong>William Mark Felt</strong>&nbsp;desvelara en 2005 que era él el misterioso informante del &#8216;caso Watergate&#8217;. De hecho fue Bob el único elegido por Felt para los contactos, seguramente porque su perfil le resultó más digno de confianza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La aparición de ambos en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el 29 de abril de 2017, celebrada en el hotel Hilton de Washington, selló por todo lo alto el reencuentro. Aquella noche el presidente Trump desairó a la comunidad de periodistas y no asistió al evento como es tradición desde los años 20. Tampoco lo hizo al año siguiente. Fueron sus colegas, los corresponsales en la Casa Blanca, quienes convirtieron a Carl y Bob en estrellas del encuentro. “Nuestro trabajo consiste en ofrecer la mejor versión de la verdad que se pueda obtener, en especial ahora”, aseguró Bernstein para animar a sus colegas. “Señor presidente, los medios no son noticias falsas”, dijo Woodward dirigiéndose al ausente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sabemos si Trump habrá leído los dos últimos libros de Bob, pero en el caso de que lo haya hecho, desde luego no los ha comprendido si aún no le ha retirado la palabra. Como muestra, vale este ejemplo.&nbsp;<strong>Gary Cohn,</strong>&nbsp;expresidente de&nbsp;<strong>Goldman Sachs</strong>&nbsp;y luego consejero económico de Trump, le dijo en privado al periodista refiriéndose a sí mismo y a&nbsp;<strong>Rob Porter,</strong>&nbsp;secretario personal del presidente: “Lo importante no es lo que hemos hecho por el país sino lo que hemos evitado que él haga”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://paios-catalans.blogspot.com/2021/02/los-periodistas-del-watergate-47-anos.html">Publicación original: PAIOS</a></p>
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		<title>El chaleco de la presidenta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 16:34:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
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					<description><![CDATA[El chaleco de la presidenta dice más de lo que parece: más que lo que es, a lo que aspira]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Isabel-Diaz-Ayuso-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-7459" style="aspect-ratio:1.4992741453417209;width:669px;height:auto" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Isabel-Diaz-Ayuso-980x653.jpeg 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Isabel-Diaz-Ayuso-480x320.jpeg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /><figcaption class="wp-element-caption"><br></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">No me apetece despotricar contra Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, tal como se viene haciendo en las redes y algunos mentideros políticos. Creo que los personajes públicos merecen la pertinente crítica por su comportamiento político y social, y también creo que las alusiones personales, más las basadas en el aspecto, el nombre o ciertas actuaciones particulares no conciernen a esta crítica. Servidor tiene una lengua afilada y a veces venenosa pero que nunca pronuncia epítetos de esa guisa generalmente vulgar. A algunos dirigentes de mi comunidad autónoma, nación en sentido constitucional, les he calificado de incompetentes, temerarios o inútiles, porque creía que lo eran a partir de sus hechos por los cuales cobran del erario público, pero nunca he aludido a su forma física ni a sus rasgos particulares, y tampoco he hecho burla con sus nombres o ciertas asociaciones de ideas. Ayuso no me gusta pero eso es asunto mío, no pasto de dimes y diretes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero me ha llamado la atención una característica reciente de su aspecto público, que subraya ostensiblemente su cargo: presidenta, junto al logo de la Agencia de Seguridad y Emergencias de la Comunidad de Madrid. La palabra presidenta aparece en una tipografía de mayor tamaño y muestra ostensiblemente que esa leyenda del chaleco que viste en la supervisión de los incendios de su región expresa la condición de su titularidad. Me parece algo destacable por lo insólito y creo que merece ser observado con atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me llama la atención el rótulo no por inapropiado, que no lo es, sino por lo redundante. Isabel Díaz Ayuso es un personaje conocidísimo en la esfera pública, y lo es por el cargo que desempeña, en primer lugar. Su rostro, reproducido en miles de periódicos, sitios web y vídeos, se ha hecho muy popular y todos quienes lo ven saben que corresponde a la presidenta de Madrid. ¿Es necesario subrayar que esa persona que asume mando en plaza y conversa con los reyes en el lugar es la presidenta? ¿A qué responde esa especificación a todas luces innecesaria aunque legítima? La señora Ayuso no es un cargo operativo de la Agencia de seguridad que responde a su gestión, es la primera autoridad en su comunidad, ante la cual los demás agentes deben cuadrarse. &nbsp;Isabel Gómez Ayuso es indudablemente la presidenta de Madrid porque así lo han decidido sus ciudadanos y su reconocimiento viene de ese hecho cívico y legal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ayuso no me gusta pero sí que me agrada que en un momento tan grave se presente como la presidenta que es para que todos lo vean. Ella es una mujer enérgica que no se achica ante nadie y conoce el percal que hay; por más avances que ha habido en la sociedad española, una mujer aún no alcanza la igualdad, comenzando por el principio de a trabajo igual salario igual. Ayuso ha creído conveniente y necesario, al aparecer en un escenario tan dramático, hacerse presente como presidenta, la máxima autoridad regional. Otra cosa son sus actuaciones en la gestión o en la política, no nos referimos a eso. Ayuso es la jefa y punto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aún reflexionando así, creo que en el rótulo de presidenta hay algo más, porque hay personas que no dan puntada sin hilo. Sin mayor fundamento que mi intuición, pobre y limitada, creo que Isabel Díaz Ayuso aspira a más. Tengo para mí que es una mujer a la espera, de que el devenir en la política discurra más allá de lo presente y que ciertos liderazgos en sus filas adquieran formas actualmente no sospechadas. Los líderes como Ayuso huelen tanto la debilidad como la sangre y saben que ella no sólo podría ser califa en lugar del califa sino un recambio aceptable en la presidencia del gobierno para un electorado que, aun inclinado a la derecha, dudara en descabalgar al actual habitante de La Moncloa. ¿Y si la decisión a tomar en semejante recambio fuera más llevadera porque implicara situar a una mujer al frente del consejo de ministros, por primera vez en la historia de España?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El chaleco que identifica como presidenta a su portadora apunta alto y a lo lejos. La redundancia pasaría a ser otra cosa porque para ejercer el poder hay que tener aspiraciones.</p>
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		<title>No es follar pero da gusto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2026 09:13:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
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					<description><![CDATA[Decir hemos ganado cuando has visto un partido de fútbol es como decir que  hemos follado al ver una película porno, pero nos hemos alegrado, que ya es algo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="433" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Pepe-Rubianes.webp" alt="" class="wp-image-7452" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Pepe-Rubianes.webp 768w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Pepe-Rubianes-480x271.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 768px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">El añorado Pepe Rubianes tenía un chiste que rezaba así: “Decir hemos ganado cuando has visto un partido de fútbol es como decir que&nbsp; hemos follado al ver una película porno”. De modo que no me atrevo a decir que hemos ganado pero puedo afirmar que he aplaudido al ver cómo la selección española de fútbol (masculino) escalaba hacia la final y con ello se ponía a las puertas de una posible victoria mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es follar pero da gusto, y la satisfacción de la victoria –vicaria—ahorra la ausencia, espero que no para todo el mundo, de rifirrafe en la cama. Que tu equipo gane no equivale a que claves un clavo pero sí que halaga el ego, por lo menos ese sector de la autoimagen que se alimenta de la identificación con el equipo de fútbol que se siente como propio o por lo menos cercano. La victoria futbolística es vicaria pero la identificación no; la vida social es una galería de espejos deformantes, como en los parques de atracciones, en la que nos vemos reflejados en los demás sin que nos demos cuenta de si la imagen que se nos devuelve es fiable en su correspondencia con la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos ganado sin haber follado porque esa victoria nos sitúa en el medio grupal sin el que la vida humana es imposible. Otros ganan para que nosotros sintamos placer: en eso consiste la vida buena, la existencia que favorece el crecimiento de la humanidad. Que ganemos todos, que follemos todos, ya es harina de otro costal, pues la vida está hecha de esas vivencias vicarias y parciales. Alegrarse de la victoria de otros, más si son los nuestros, es signo de buena crianza, y ahí está lo que designa una expresión alemana, “schadenfreude”, alegrarse de la desgracia de los demás, como expresión de la máxima depravación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me alegro de la victoria de la selección porque significa una escenificación en el teatrillo del mundo que quiere representar lo que consideramos nuestras virtudes como especie. Desmond Morris (los más viejos del lugar recordarán su libro superventas El mono desnudo) escribió una obra magistral llamada El fútbol de la tribu (titulada en España El deporte rey) en la que el antropólogo y periodista exponía los paralelismos entre este deporte y muchas prácticas de supervivencia humana desde los albores de la humanidad. Nos gusta el fútbol porque subraya algo que apreciamos: los mejores acaban ganando, o por lo menos los mejores de los peores; la vida civilizada se basa en reglas iguales para todos que hay que cumplir; la existencia real discurre en un tiempo y un espacio definidos; la cooperación es imprescindible para sobrevivir; la alegría de la victoria es de todos aunque la hayan propiciado entre todos; la victoria conlleva honor y gloria pero la derrota no conduce al cadalso; ganadores y perdedores sobreviven unos y otros al final y continuarán tratando de vencer en la próxima jornada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hemos follado pero hemos ganado porque el fútbol de la tribu nos ha ofrecido un reflejo, deformado&nbsp; si se quiere, de una humanidad posible en una vida buena. Ver la victoria española no es follar pero da vidilla, que se le parece mucho.</p>
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		<title>Hacia una fachosfera generalizada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jul 2026 10:18:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Es posible que toda la prensa de un país sea de derechas? La respuesta es sí, y responde a una prevención de Byung Chul Han: el terror de lo igual]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es posible que toda la prensa de un país sea de derechas? ¿Pueden las actuales rectificaciones de algunas empresas periodísticas para aproximarse a posiciones conservadoras conducir a una homogeneización cada vez más trabada de la oferta informativa? Uno se ve tentado a decir que sí pero se da cuenta de que esa homogeneización ya se ha producido hace tiempo. El panorama de la información en nuestro país consiste, salvo algunas excepciones menores, en ofrecer una agenda de actualidad extremadamente uniforme en la que todo lo que se refiere pasa por un lecho de Procusto cada vez más estrech</p>



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<p class="wp-block-paragraph">¿Un país tan diverso como el nuestro cabe en un contenedor informativo tan limitado? A tenor de lo que reflejan las decisiones de las empresas periodísticas, parece que sí. Pero la realidad lo niega, si atendemos a lo que sucede a nuestro alrededor y lo miramos sin las anteojeras mediáticas. Esas anteojeras no son espontáneas ni automáticas, están colocadas por un entramado estamental generado en Madrid al que se añade la coletilla de “Distrito federal” aunque no sea ni una cosa ni la otra. El efecto centrípeto que ejerce la capital de España se practica de manera intensa en la esfera informativa, llamada ya fachosfera por algunos observadores. Y el principal fruto de ese efecto es la homogeneización que nos ocupa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una agenda informativa suscitada y proyectada por la política institucional y partidaria que se hace generalizada por la tendencia centrípeta mencionada pero también por otra cosa. Si hay una crisis del periodismo es porque antes existe una crisis de la empresa periodística, cuyos intereses giran en torno a las subvenciones, ayudas, créditos y otros condicionantes de los medios, que no siempre proceden de las instituciones de poder. Hay medios que se pliegan a las tendencias de cambio que se suponen o que ellos parecen advertir, pero son muchos más los que hace tiempo que se han erigido en factores coadyuvantes de ese cambio. Aquello de “el que pueda hacer que haga” es seguido desde hace mucho tiempo por muchos medios de acuerdo con los designios que emanan de actores económicos y políticos dispuestos desde el principio para hacer ese papel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta inicial de ¿es posible que toda la prensa de un país sea de derechas? tiene una respuesta, que es sí. Pero no responde a un solo motivo. Es posible además si la mayoría de las empresas periodísticas se recluye en sus nichos de lectores, renuncia a disputar nuevos públicos que están en la competencia o aún por identificar y abandona tareas de innovación que resultan imprescindibles para acometer las tareas que plantea la evolución de la comunicación, cada vez más urgentes con la irrupción de la inteligencia artificial (IA). La IA será un factor de homogeneización potente, dada la tendencia de las empresas a hacer un uso meramente instrumental de los avances tecnológicos en lugar de ponerlos a trabajar en fomentar la innovación. Como antes sucedió con los talleres de composición e imprenta, la informatización de las redacciones y la incorporación de internet, los nuevos recursos técnicos se orientan al viejo sueño húmedo de los editores:­ redacciones sin periodistas. Personal que ejecute tareas y no discuta las directrices dadas desde arriba, mal pagado y precariamente contratado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación de la prensa en España se aproxima a una prevención de Byung Chul Han: la expulsión de lo distinto y la sobreproducción de lo igual. La inflación de información actual es un incremento exponencial de asuntos iguales entre sí, a menudo triviales, que dificultan la tarea de seleccionar lo significativo, que aparece oculto tras una maraña de nimiedades. El terror de lo igual, que es como el filósofo alemán designa esa oleada de irrelevancia, arrastra tras de sí a la homogeneización de la información. Las fake news o pseudonotícias engañosas se ven como la gran amenaza a la libertad de información pero no es menos peligrosa esa igualación por abajo que desemboca en una amenaza posible sino en una realidad que ya vivimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas reflexiones no preocupan a las empresas informativas. Unas atienden a los fines últimos para los que han sido fundadas, otras se aproximan a lo que las puede favorecer en un futuro próximo. Todas se conforman con una homogeneización que para ellas tiene una virtud tangible: si no te desmarcas del conjunto es difícil que te penalicen por sobresalir. Y esa nivelación por abajo proporciona beneficios que sirven para no desaparecer.</p>
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		<title>Begoña Gómez en Teherán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jul 2026 09:42:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
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					<description><![CDATA[La decisión del juez de Begoña Gómez no es salomónica sino machista: acompañar a la hija es propio de ellas pero no representar al Estado en una cumbre internacional]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Begona-Gomez-1024x576.webp" alt="" class="wp-image-7442" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Begona-Gomez-980x551.webp 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Begona-Gomez-480x270.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo advierte mi amiga la escritora Carmen Peire: la decisión del juez que se ocupa de Begoña Gómez no es salomónica sino machista. No puede ir a Ankara pero sí a Londres; no se le permite participar en la cumbre de la OTAN como esposa del primer ministro pero sí que acompañe a su hija en el acto de graduación. Hacer de mamá solícita sí, cumplir su papel en representación del Estado no. Revelador de lo que hay en el fondo de la deriva de esa costra judicial que nos afecta: un sentido de la sociedad, de las personas y las cosas que corresponde a una mentalidad anticuada que la sociedad española hace tiempo que ha dejado atrás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta es la situación de la democracia española: nosotros, el pueblo (we, the people, en lenguaje constitucional americano) elegimos y sostenemos un gobierno socialista que va aplicando reformas que, con mayor o menor acierto, apuntan a hacer de España un país más habitable; es decir, el progreso. Por su parte, un sector de la administración va introduciendo elementos en la gobernanza que pueden acabar contradiciendo el sentido y la práctica de lo que la sociedad decide. Y así hasta que la labor de desgaste sea consumada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es posible que de las próximas elecciones surja un gobierno derechista con añadidos ultras, aunque también lo es que haya una sorpresa porque una cosa es responder a las encuestas y otra cosa es dar trigo. Pedro Sánchez no es como los dirigentes a que estamos acostumbrados, &nbsp;su temple es parecido al de Adolfo Suárez y no se deja arredrar por las tendencias sino que conoce a sus oponentes como si los hubiera parido. Pero lo que la sociedad española realmente existente ya ha interiorizado desde que se implantó el bikini y la píldora anticonceptiva, eso no se va a desactivar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los reaccionarios creen que se puede ir hacia atrás pero olvidan que no se desinventó la rueda y que Teherán queda lejos.</p>
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		<title>Ramon Llull, la IA i el vell somni de pensar millor</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/ramon-llull-la-ia-i-el-vell-somni-de-pensar-millor/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Jun 2026 08:16:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
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					<description><![CDATA[Amb la seva Ars Magna el savi mallorquí es va anticipar a la idea que hi ha rere la IA]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Ramon-Llull-1024x576.webp" alt="" class="wp-image-7437" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Ramon-Llull-1024x576.webp 1024w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Ramon-Llull-980x551.webp 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Ramon-Llull-480x270.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">JAUME TEODORO</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fa uns dies em vaig trobar amb un vell conegut anomenat Ramon. I vaig entendre, bastant ràpid, que s&#8217;havia convertit en un d&#8217;aquests escèptics de la intel·ligència artificial. No exactament un enemic de la IA, però sí algú entestat a restar importància al fenomen, com si tot això fos una moda exagerada, una il·lusió col·lectiva o una exageració de consultors amb PowerPoint.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un moment de la conversa em va dir:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Al final, les respostes de la intel·ligència artificial no són més que una qüestió de probabilitats.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ho va dir com qui acaba de desmuntar el truc d&#8217;un mag. Com si hagués descobert que darrere de la intel·ligència artificial no hi ha pensament, sinó càlcul. Com si això bastés per tancar el debat. Em vaig quedar atònit. No perquè la frase fos falsa. En bona part, és certa. Els grans models de llenguatge funcionen calculant probabilitats: donat un context, estimen quina paraula, fragment de paraula o signe té més sentit que aparegui després. Però em va sorprendre que algú cregués que aquesta explicació rebaixa el fenomen. Perquè, ben mirat, per ventura nosaltres no fem una cosa semblant?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Els humans també vivim interpretant indicis. Associem conceptes. Reconeixem patrons. Anticipem conseqüències. Emetem judicis amb informació incompleta. Decidim sense certesa absoluta. Quan confiem en algú, quan diagnostiquem un problema, quan intuïm una oportunitat o quan escrivim una frase, no posseïm tota la veritat: treballem amb senyals. La intel·ligència humana no viu només de certeses. Viu d&#8217;inferències.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A vegades raonem de forma deductiva: si les premisses són vertaderes, la conclusió s&#8217;imposa. Altres vegades raonem de forma inductiva: observem casos particulars i extraiem una regla general. I moltes vegades, potser les més interessants, raonem de forma abductiva: a partir de pistes incompletes, busquem la millor explicació possible. És el raonament del metge, del detectiu, del científic, de l&#8217;emprenedor, del periodista i del dissenyador. No parteix de l&#8217;evidència total, sinó del rastre. No demostra des del principi: proposa, interpreta, arrisca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Per això, dir que la IA «funciona amb probabilitats» no hauria de servir per menysprear-la. Hauria de servir per entendre millor què significa pensar. I llavors, potser per una associació massa fàcil, però massa temptadora, el Ramon de la meva conversa em va portar a un altre Ramon molt més decisiu: Ramon Llull. El primer volia reduir la intel·ligència artificial a un càlcul de probabilitats. El segon, fa més de set segles, ja havia imaginat una cosa molt més ambiciosa: una arquitectura per ordenar el pensament.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Per entendre-ho, cal situar-lo en el seu món. Ramon Llull neix a Mallorca al segle XIII, en una illa que no era una perifèria adormida, sinó una frontera viva del Mediterrani. Un lloc de pas, de comerç, de llengües barrejades, de memòries superposades. Una terra cristiana recentment incorporada a la Corona d&#8217;Aragó, però encara travessada per la cultura islàmica, l&#8217;àrab, l&#8217;herència jueva, el llatí de l&#8217;Església i el català, que s&#8217;afirmava com a llengua de creació i pensament. Mallorca no era només un paisatge bonic. Era un encreuament de mons.</p>



<p class="wp-block-paragraph">I d&#8217;aquest territori fronterer van sorgir Llull i una de les grans obres intel·lectuals de l&#8217;Edat Mitjana: l&#8217;<em>Ars Magna</em>. La <em>Stanford Encyclopedia of Philosophy</em> presenta Ramon Llull com una figura destacada de la filosofia medieval i reconeix la seva <em>Ars Magna</em> com un sistema lògic combinatori concebut per descobrir la veritat i utilitzat com a instrument de diàleg intel·lectual. Stanford, en les seves notes sobre filosofia computacional, recorda, a més, que Leibniz es va inspirar, en part, en l&#8217;<em>Ars Magna</em> de Llull com a eina combinatòria d&#8217;argumentació i anàlisi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecte, la seva Ars Magna era una mena de màquina de pensar feta amb lletres, figures, principis i combinacions. No era una màquina electrònica, clar. Era una màquina conceptual. Però contenia una intuïció decisiva: el coneixement pot representar-se simbòlicament i operar mitjançant combinacions. Llull no va inventar la intel·ligència artificial. Dir-ho així seria una exageració. Però sí que va imaginar una cosa que avui ens resulta sorprenentment familiar: representar conceptes, combinar-los segons regles i produir nous arguments. És a dir, convertir part del raonament en un sistema operatiu del pensament.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llull va voler fer visible el mecanisme del pensament. I aquí hi ha el pont: Llull, la IA i el vell somni de pensar millor. Llull no va construir ordinadors. Però va anticipar una imaginació computacional: la idea que pensar pot ser, en part, combinar símbols de manera ordenada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquesta línia travessa segles. Passa per Leibniz, per la lògica formal, per la computació, per la intel·ligència artificial simbòlica i arriba, transformada, fins als models generatius actuals. De fet, la connexió entre Llull i la intel·ligència artificial no és una fantasia personal. Existeix literatura acadèmica que la tracta explícitament: el llibre <em>Ramon Llull: From the Ars Magna to Artificial Intelligence</em>, publicat per l&#8217;Artificial Intelligence Research Institute del CSIC, aborda de forma directa aquesta relació. També hi ha treballs recents que recuperen l&#8217;<em>Ars combinatòria</em> de Llull com a inspiració per a sistemes actuals d&#8217;ideació assistida per LLM.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Naturalment, un LLM no funciona com les rodes de Llull. No gira discos de paper ni combina atributs teològics. Un model de llenguatge actual s&#8217;entrena amb enormes quantitats de text i aprèn patrons estadístics mitjançant xarxes neuronals profundes. La seva tasca bàsica consisteix a predir, en cada context, quina és la continuació més probable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Però reduir-ho a «només probabilitat» és tan pobre com dir que una simfonia és «només aire vibrant» o que un quadre és «només pigment sobre tela». La descripció tècnica pot ser certa i, al mateix temps, insuficient per comprendre la magnitud cultural del fenomen. La probabilitat no és el contrari del coneixement. Moltes vegades és la seva forma més honesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La medicina treballa amb probabilitats. L&#8217;economia treballa amb probabilitats. La meteorologia treballa amb probabilitats. La inversió, la política, l&#8217;educació i l&#8217;emprenedoria es basen en probabilitats. Vivim prenent decisions sota incertesa. Pensem sense veure-ho tot. Actuem sense garanties.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA no substitueix el judici humà, però pot ampliar-lo. No posseeix consciència, biografia ni responsabilitat moral. Però pot ajudar-nos a explorar possibilitats, formular hipòtesis, contrastar idees, sintetitzar informació, escriure millor, programar, dissenyar i aprendre. Per això Ramon Llull és tan actual. Perquè ens recorda que el somni d&#8217;augmentar la intel·ligència humana no va néixer a Silicon Valley. Ve de lluny. Ve de la filosofia, de la lògica, del diàleg entre cultures, de l&#8217;esforç per ordenar el món i fer-lo pensable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llull va voler construir una eina per raonar millor. Avui construïm eines per pensar amb dades, llenguatge i models generatius. La distància històrica és immensa, però la pregunta de fons segueix viva: podem dissenyar sistemes que ens ajudin a pensar millor sense renunciar al més humà del pensament? Aquell Ramon escèptic volia rebaixar la IA dient que tot era probabilitat. I a mi em va portar fins a l&#8217;altre Ramon: el que va entendre que pensar també consisteix a ordenar combinacions, recórrer possibilitats i buscar sentit entre signes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí: la IA funciona amb probabilitats. Però nosaltres també vivim entre probabilitats. Amem, decidim, investiguem, emprenem i eduquem sense certeses absolutes. Interpretem signes. Formulem hipòtesis. Construïm sentit. Tot és probabilitat, sí. Benvinguts al món real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ilustració: retrat de Ramon Llull per Ricard Anckermann.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.elnacional.cat/oneconomia/ca/on-ia/ramon-llull-ia-vell-somni-pensar-millor_1659446_102.html">Publicació original: El Nacional</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<item>
		<title>Gregorio Luri: son muchos los profesores que no reconocen su vocación en lo que están haciendo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jun 2026 08:16:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Educacion]]></category>
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					<description><![CDATA[El filósofo y pedagogo Gregorio Luri reflexiona sobre el malestar de los docentes]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Gregorio-Luri-1024x576.webp" alt="" class="wp-image-7431" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Gregorio-Luri-1024x576.webp 1024w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Gregorio-Luri-980x551.webp 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Gregorio-Luri-480x270.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">JORGE SOLEY</p>



<p class="wp-block-paragraph">E<strong>l título de este libro, Pedagogismo, me ha hecho recordar aquel poema de Luis Alberto de Cuenca, que luego cantó Loquillo, en el que se le dice a la mujer al que va dirigido que sea buena, que le diga «que disfrutas pegando a un pedagogo». ¿Son realmente tan malos?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo soy pedagogo y creo que conozco bastante bien el engreimiento de la profesión. La primera aparición registrada del término «pedagogo» se encuentra en el Lisis de Platón. Como si fueran «demonios» interrumpen un diálogo filosófico ordenándole al joven Lisis que vuelva a casa , porque ya era tarde. Se pusieron «furiosos » y gritaban al joven «en su lenguaje semi-bárbaro; y como parecía que habían bebido con algún exceso, y no estaban por lo tanto en disposición de escucharnos, cedimos al fin, y cortamos la conversación».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del 68 para aquí, abundan los pedagogos empeñados en decirnos que la objetividad del conocimiento riguroso es menos relevante para un niño que su estado emocional. «¿De qué le sirve a un niño saber matemáticas si tiene problemas emocionales?», preguntan. Es como decir, «¿de qué te sirve que te guste Motzart si tienes un coche negro?» Parecen estar en condiciones de proporcionar a sus alumnos las claves de una vida a coste cero, lo cual implica una concepción muy pobre de la vida buena. Tan pobre que está transformando las las escuelas en instituciones terapéuticas. Patočka aseguraba, siguiendo a Platón, que la manera de cuidar del alma es proporcionándole experiencias de conocimiento, de rigor, de belleza y armonía. Las matemáticas no son una condena, son una invitación a descubrir verdades que nos superan, que no dependen de mi estado emocional y que por eso mismo están abiertas a todos y que son el lenguaje con el que nos habla la naturaleza.<strong>Escribes que no tiene mucho sentido cambiar de silla de montar si el caballo está muerto. ¿Hay entonces que cambiar de caballo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La pedagogía actual es el último reducto de mayo del 68 en mayo del 2026. Aún no se ha despertado de aquel sueño dogmático. El pedagogismo es la ideología pedagógica que nos pide que no perdamos tiempo intentando comprender el mundo, porque lo urgente es cambiarlo. Es, en este sentido, la quintaesencia de la tecnología, porque sueña con una realidad manipulable al alcance de nuestros deseos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pero, a pesar de que constatamos a diario el fracaso de este pedagogismo, seguimos insistiendo en el mismo modelo que ya sabemos que no funciona. ¿Qué extraño resorte psicológico se encierra ahí?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es el romanticismo barato de lo que los norteamericanos llaman el emotional turn, el giro emocional. Es una pedagogía del yo para lo cual lo relevante es cómo te sientes, cómo te identificas, qué es lo que te duele. De tanto promocionar la introspección se ha olvidado de abrir las ventanas del alma a la realidad exterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando uno mira experiencias aparentemente muy rupturistas, como Summer Hill o la escuela de Chicago de Dewey, no tarda en descubrir que sus alumnos eran los hijos menos avispados de lo que los norteamericanos llaman los limousine liberals, los izquierdistas de limusina. Siguen existiendo esas escuelas, sobre todo en Estados Unidos, muy centradas en fomentar la ocurrencia caprichosa (que presentan como creatividad), la impaciencia de la opinión (que confunden con el pensamiento crítico) y la construcción autónoma de sus conocimientos por parte del alumno. A mí lo que me interesa es cómo facilitamos la adquisición de conocimientos rigurosos a los niños pobres, porque lo que no encuentren en la escuela, ¿dónde lo van a encontrar? Decirles que construyan sus conocimientos es condenarlos al furgón de cola.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estos momentos hay una crítica feroz a la meritocracia por parte de la izquierda, que ha abandonado esta bandera y se sorprende que la recojamos otros. Cuando se dice que la meritocracia son los padres se está diciendo que el esfuerzo del pobre es inútil porque su vida no está en sus manos. Obviamente, ser pobre no es ningún chollo. Pero si le negamos a la pobreza responsabilidad moral, estamos haciendo de la moral un atributo exclusivo de los ricos. Hemos denigrado el valor del conocimiento (porque todo, según dicen, está en internet) y al constar que, en consecuencia, ha perdido atractivo entre los alumnos, igualamos en las notas las diferencias individuales. En las Cortes Constituyentes de la República, fue el socialista Fernando de los Ríos quien dijo lo siguiente: «Hay un problema ético para cada profesor, que consiste en no coadyuvar a la dramática falacia de que es víctima el escolar cuando se le da un título de capacidad sin tenerla». ¿Dónde están hoy los herederos de Fernando de los Ríos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cierto, y dicho sea de paso, a mí me gusta creer que el colegio cardenalicio, por ejemplo, es una institución meritocrática.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esto me recuerda a Roger Scruton, cuya familia era muy humilde pero destacó en la escuela y consiguió una beca para Cambridge.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pompidou se enorgulleció de que gracias a las becas de la República, pudo llegar a donde llegó. Lo mismo podemos decir de Henri Bergson o de tantas personas que han ascendido socialmente sin necesidad de acogerse a cuotas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerdo una escuela de un barrio muy problemático de una importante ciudad de Cataluña. Me invitó su directora, que, al presentarme soltó la barbaridad de que el propósito del centro era conseguir que sus alumnos fueran felices. Le contesté que no me imaginaba a nadie que quisiera que sus alumnos fuesen infelices, pero que el deber de una escuela es abrir las puertas que puedan conducir a los alumnos más allá de los límites (urbanísticos, económicos, culturales…) de su barrio. Si no es así, está contribuyendo a que ese barrio se convierta en un gueto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recientemente, un profesor de Lengua y Literatura me confesó sin ruborizarse que no lee porque se aburre. Estoy convencido de que es un caso aislado, pero no por ello menos doloroso. Sigo creyendo en que el maestro es, como sostenía Péguy, el representante de los poetas y de los artistas, de los filósofos y de todos los hombres que han hecho a la humanidad y que la mantienen. El noble compromiso que tiene contraído es el de garantizar la representación de la cultura, especialmente ante el niño pobre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No rectificamos&#8230; pero nos encantan las modas pedagógicas, como si algo, por ser nuevo, tuviera que ser forzosamente bueno. ¿Es así?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Josep Pla decía que ante la realidad siempre estamos en primera línea. Hoy parece que la realidad busca sus propias maneras de compensar nuestros excesos ideológicos. Por ejemplo, estamos constatando que cada año las familias dedican más recursos a completar la educación escolar de sus hijos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué sentido tiene alardear de equidad si un porcentaje cada vez mayor de familias tiene que ir al mercado para conseguir el suplemento de conocimientos que echa en falta en la escuela? A estas familias el exceso de ideología no les compensa la pobreza de conocimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo va creciendo también el malestar docente, porque son muchos los profesores que no reconocen su vocación en lo que están haciendo. ¿Cómo se tiene que sentir un profesor de matemáticas de secundaria a la hora de evaluar esta competencia matemática: «Desarrollar destrezas sociales reconociendo y respetando las emociones y experiencias de los demás, participando activa y reflexivamente en proyectos en grupos heterogéneos con roles asignados para construir una identidad positiva como estudiante de matemáticas, fomentar el bienestar personal y crear relaciones saludables»?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos años un político de Singapur, cuando le pregunté por la clave del éxito educativo de su país, me contestó: «que todo el mundo sepa por qué hace lo que está haciendo».</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Parecería que vivimos inmersos en una crisis, en todos los ámbitos, provocada porque nadie sabe hacia dónde va.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A medida que han ido desarrollándose las tecnologías, se ha ido incrementado también el sentido de lo posible, pero como lo posible siempre crece en detrimento de lo real, hoy padecemos un déficit de realidad. Si ahora nos dijeran que los chinos han conseguido realizar un trasplante de cabeza, la mayor parte de la ciudadanía lo consideraría creíble. Este debilitamiento del sentido de la realidad es una de las razones por las que tantos chavales sienten unos malestares de fondo que no saben cómo verbalizar. No acaban de entender por qué la realidad se muestra tan cicatera a la hora de proporcionarles lo que ellos sienten como posible deseable.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Se suele decir que ya no hace falta ni memoria ni conocimientos porque todo está en internet. Ahora, con la IA, más aún. ¿Lo único que nos queda es la gestión de nuestras emociones?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Te confieso que a mí me gustaría tener más memoria de la que tengo y, de hecho, no conozco a nadie que no quiera tener más memoria de la que tiene, por lo tanto algún valor tendrá. Los escolásticos decían que las potencias del alma son entendimiento, memoria y voluntad. Sabían bien que forman una estructura que se resiente si alguna de sus partes se debilita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy la psicología cognitiva nos ha descubierto la complejidad de la memoria: no es lo mismo la memoria de trabajo que la memoria a largo término, la memoria narrativa que la memoria procedimental. Rechazar la memoria significa tanto empobrecer la vida interior como reducir notablemente la posibilidad de aprendizajes, porque aprender algo es integrar algo desconocido en las estructuras de lo que ya se sabe. El aprendizaje funciona como el velcro: una serie de ganchitos de nylon en una cara pueden retener los filamentos de la otra cara. Si no hay ganchitos (conocimiento previo), no hay posibilidad de retención de lo nuevo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tú reivindicas la memoria, pero también, y mucho, la capacidad de atención</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si quieres retener tienes que atender. Sin atención no hay admiración y sin admiración se te escapan todos los colores del mundo. Prestar atención es un gesto de agradecimiento. Nada de valor se nos entrega fácilmente. La próxima canción del verano la escucharemos un par de veces y la acabaremos cantando en la ducha, pero para apreciar un cuarteto de cuerda de Beethoven hay que tener educada la atención. Spinoza nos advierte, en la última frase de su Ética, que «todo lo excelso es difícil». Negarnos a educar la atención es condenarnos a habitar un pobre mundo. Alguna vez he dicho que la atención es el nuevo cociente intelectual.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Actualmente se insiste mucho en las competencias, ¿qué opinión te merecen?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las «competencias» son la expresión pedagógica de la reducción pragmatista del saber al hacer. Lo que les da sentido es la concepción tecnológica del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre ha habido un interés por llevar lo que se explicaba en clase al mundo real, esto no es ningún invento nuevo. La LOGSE ya hablaba de «aprendizajes operativos». Lo nuevo es la ceguera para lo que no cabe en el discurso competencial. El pedagogismo parece creer que lo que no es competencial no es relevante. Por eso no deja sitio a lo gratuito, porque ¿cuál es la competencia que te proporciona la contemplación atenta de las Meninas de Velázquez? ¿Y la memorización de un soneto de Quevedo? ¿Cómo haces a un alumno competente en la cultura griega clásica o en la estructura del átomo? Tiene razón Nuno Crato cuando observa la emergencia de un cambio notable en el actual discurso de la OCDE sobre las competencias. Ahora la importancia del conocimiento específico de una materia se considera imprescindible. Por otra parte la misma escuela que dice querer proporcionar a los alumnos competencias para la vida solo puede evaluar la manifestación de esas competencias en la escuela, es decir, solo puede evaluar competencias escolares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las ideas pedagógicas de las últimas décadas han sido más sugerentes cuanto más vaga ha sido su formulación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Por qué se ha hecho hegemónica esa concepción tecnológica del mundo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En las sociedades abiertas modernas, que han hecho del pluralismo un valor constitucional supremo, es cada vez más difícil alcanzar consensos educativos. Para hacerlos posibles hemos renunciado a la antropología y hemos colocado en primer plano a las tecnologías, creyendo, ingenuamente, que las tecnologías eran ideológicamente neutras y, por lo tanto, facilitarían los consensos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Marx decía que los filósofos no habían hecho más que interpretar el mundo, cuando lo urgente es cambiarlo. Pero si los filósofos no acababan de comprender el mundo, es porque ésta no es una tarea fácil y no está exento de riesgos el intento de cambiar lo que no se ha comprendido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy se sobrevaloran los llamados métodos basados en evidencias. Pero la persona dista mucho de ser evidente. Más aún, creo que lo que llevamos en nosotros como no evidente es lo más valioso de nosotros mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tu propuesta supone esfuerzo, por parte del alumno y también por parte del docente. En un mundo en el que pensamos que nos lo deben todo, ¿es realista exigir un mínimo esfuerzo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre han existido quienes, cuando tienen hambre, bajan al supermercado de la esquina y se compran una tortilla de patatas envasada. Pero eso no evita que algunos vayan al mercado, elijen con esmero los ingredientes y se hagan su tortilla de patatas prestando atención a cada momento del proceso. Pertenecen a dos mundos distintos. Uno es el que busca el resultado lo más rápidamente posible y otro el que ama los procesos. Este último suele disfrutar también cocinando para otros. Cuando cocina no piensa solo en saciar su hambre, sino en hacer disfrutar a su familia o a sus amigos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los que quieren tortillas de patatas envasadas tienen un gran futuro ante sí, pero los que quieren deleitarse en el procedimiento tienen más posibilidades de disfrutarlo. Me pregunto si ser humano, hoy, no comienza a ser el resultado de una elección. Ontológicamente todos somos seres humanos, pero convertir esa dimensión ontológica en una dimensión moral comienza a ser fruto de una decisión.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo se puede educar a jóvenes que creen que se les debe todo y que se presentan sistemáticamente como víctimas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro principal reto, hoy, como padres y educadores, es impedir que nuestros hijos y alumnos se vean a sí mismos exclusivamente como pacientes, como clientes de un hotel en el que tienen derecho a ser bien y puntualmente servidos por el mero hecho de haber llegado. Tenemos que hacer lo posible para que se vean también como agentes corresponsables. Es la agencia lo que ennoblece.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes hablábamos del aumento de lo posible. Añadamos que lo posible se nos ha oscurecido, porque junto a lo posible deseable está el espectro cultural de lo posible temible y a veces persiguiendo lo primero acabamos en lo segundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo posible temible está la destrucción ecológica del planeta, futuras epidemias desoladoras, crisis económicas, migraciones masivas, guerras… Los colapsólogos abundan. Ante la creciente incertidumbre son muchos los padres que, de manera comprensible pero poco sensata, han optado por sobreproteger a sus hijos, como si quisieran que la vida les saliera a coste cero. Pero la sobreprotección es una forma de maltrato, porque es incapacitante. Hay que devolverles la infancia a nuestros niños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestros niños hoy carecen de espacios en los que poder ser niños sin la directa supervisión de un adulto. Necesitamos devolverles el juego libre y arriesgado. Si no hay riesgo, no hay aventura. ¿Y si no hay aventura, hay infancia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos que volver a los parques de tierra y abandonar esos parques de suelos acolchados, donde si caes, rebotas y, por lo tanto, no hace falta aprender a caer. ¿Os acordáis, padres y madres, de cuando os compraron aquellas botas de agua, de cómo salisteis a chapotear por los charcos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto es lo verdaderamente importante: en la medida conveniente en cada caso, recuperar el juego libre y arriesgado, la vida a la intemperie, el ejercicio físico, el cansancio, las trastadas infantiles con los amigos, la casa de madera en el árbol… y la higiene del sueño.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Y los docentes, qué actitud deberían tener?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estando en Bogotá la dirección de un centro escolar de Cúcuta se puso en contacto conmigo para invitarme a dar una charla sobre Sócrates. Yo no sabía ni dónde estaba Cúcuta. Me informé y resultó que se encuentra en una zona que había estado duramente castigada por guerrillas, paramilitares, narcos… Tras aceptar, me lanzaron esta advertencia: «Nos hemos olvidado de decirle lo más importante: por favor, respete a nuestros alumnos. No se lo ponga muy fácil».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es el principal papel del maestro: proporcionarle a cada alumno la carga cognitiva adecuada a sus circunstancias. Gracias a Cúcuta comprendí que el respeto al alumno no puede ser sino exigente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Las escuelas tendrán que volver a ser escuelas y renunciar a ser instituciones terapéuticas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mira, en medio del declive demográfico que estamos viviendo, las únicas escuelas que no tienen problemas de matrícula son las que se definen con claridad y sin complejos. Saben lo que son y en lo que creen. Los padres están pidiendo claridad, transparencia y exigencia razonable.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Quién tiene que estar en el centro de la educación?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El saber. Si en la escuela falta el saber, lo demás sobra. «A quien le daña el saber, homicida es de sí mismo», decía Calderón. ¿Acaso aclarar nuestras ideas y «desfacer entuertos» no es una muy noble misión moral?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué impacto tendrá la IA sobre esa centralidad del saber?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Simmel establece una diferencia muy clarificadora entre cultura objetiva y cultura subjetiva. La cultura objetiva sería el conjunto de todas las producciones culturales de la humanidad. La cultura subjetiva es aquello, de toda la cultura objetiva, que puedo hacer mío, integrar en mi formación. Hoy la cultura objetiva ha encontrado su refugio en la IA y lo primero que nos muestra es su inabarcable expansión. Por mucho que creamos saber, siempre sabremos muy poco. La IA nos sitúa ante lo inabarcable, nos muestra las dimensiones de nuestra ignorancia y nos fuerza a elegir qué queremos ser, agentes o pacientes, porque si carecemos de criterios de búsqueda, selección y análisis, estamos perdidos. Si carecemos de un criterio bien formado seremos incapaces de discriminar lo relevante de lo irrelevante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás el hombre ha dejado de ser la medida de todas las cosas para pasar a ser una cosa medida por sus máquinas. De nuevo nos encontramos aquí con la decisión: ¿Queremos seguir siendo humanos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El libro se compone de un texto tuyo y de otro texto de Fausto de Biase, que disecciona el naturalismo pedagógico. ¿Por qué es tan influyente y qué consecuencias ha tenido?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro, efectivamente, tiene dos partes. La primera quiere ser una pedagogía crítica de la realidad de las aulas; la segunda alza más el vuelo, trata de cuestiones propias de algo que hoy casi hemos abandonado: la filosofía de la educación. Es la más importante.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Eso lo dices porque eres un caballero.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo digo porque estamos sintiendo el vacío dejado por la ausencia de la antropología pedagógica y la filosofía de la educación. Quizás no sean lo primero para nosotros, pero son lo primero en sí. Es volver a poner sobre la mesa la reflexión filosófica sobre la educación, sobre las grandes cuestiones. Es urgente mostrar que el rey del naturalismo pedagógico va desnudo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El naturalismo sostiene que así como el niño aprende a hablar de manera natural siempre que esté rodeado de hablantes, aprenderá todo lo demás de forma natural si le dejamos desenvolverse a su aire y descubrir por sí mismo las complejidades del mundo. Es la expresión pedagógica del mito del hombre que nace bueno y la sociedad (la escuela, en nuestro caso) lo pervierte. La conclusión de este naturalismo sería que el adulto no es más que un niño degradado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Galdós hizo la crítica más acertada al naturalismo pedagógico: «Aguardar para la educación de la criatura a que ésta diga: &#8216;Llévenme a la escuela, que tengo muchas ganas de ser sabio&#8217;, es fiar nuestros planes a la infinita pachorra de la eternidad (Soñemos, alma, soñemos).</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es fácil que los niños descubran por sí mismos el teorema de Pitágoras, el Renacimiento o la relevancia de la higiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la presentación del libro en el CEU (donde me trataron con su acostumbrada generosidad) conté que Dewey estaba convencido de que el propio niño, guiado por su actividad autónoma, se daría cuenta de que hay unas cosas que están mejor hechas que otras, y que las que están mejor hechas son las que tienen detrás un método. La universalización del método, especialmente en las ciencias humanas, sería fundamental para el desarrollo de una democracia eficiente. No tardó en descubrir que las cosas son un poco más complejas. La sociedad que más había cultivado el método científico, la alemana, se entregó a Hitler.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los años 20 Dewey viajó a Moscú, donde fue recibido con los brazos abiertos por Lunacharski (el primer comisario del pueblo para la educación) y por la viuda de Lenin, Krúpsskaya, que pretendían edificar sobre su pedagogía la nueva escuela del socialismo. Pero Stalin quería técnicos para sus planes quinquenales, y acusó a Dewey de individualista y de poco competencial. Una resolución del Comité Central de septiembre de 1931, titulada Sobre la escuela elemental y media prohíbe «terminantemente la experimentación en la escuela de instrucción general». Añade que «el método de proyectos y los otros procedimientos progresivistas (sic) han fracasado a la hora de aportar los fundamentos a los alumnos». Se restauran las notas, los exámenes, los castigos, los uniformes, los himnos obligatorios, el saludo, el castigo, el saludo a la bandera… Se reintroducen los manuales nacionales (1933) y se fomentó la “emulación socialista». Como Krúpsskaya se atrevió a protestar, Stalin la advirtió: «O te callas, o le buscamos otra viuda a Lenin».</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de 1935, Dewey se da cuenta que carece de una teoría de la experiencia y entonces escribe un libro, que aconsejo como manual para conciliar el sueño, la Logic. Dewey muere siendo consciente de que sus propuestas pedagógicas carecieron de una filosofía de la experiencia. Pero el pedagogismo actual no tiene reparos en recuperar al primer Dewey.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué papel juega aquí el formalismo? ¿Se puede aprender a aprender?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si se pudiera aprender a aprender, necesitaríamos un aprender a aprender a aprender. No existe un método para conquistar un método. O, dicho de otra manera: no puede haber un método de pensamiento en el pensamiento de ir en busca del pensamiento. Pero sí podemos disponer del ejemplo de la persona metódica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fotografía: David Castro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.eldebate.com/cultura/20260613/gregorio-luri-son-muchos-profesores-no-reconocen-vocacion-estan-haciendo_428090.html#utm_source=rrss-comp&amp;utm_medium=tw&amp;utm_campaign=fixed-btn">Publicación original: El Debate</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>El Rosco y yo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Jun 2026 12:44:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
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					<description><![CDATA[El Rosco de Pasapalabra es fascinante. Como todo círculo nos remite a la totalidad y a aquella sabiduría ancestral que dio orígen al cero.]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="557" height="418" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/El-Rosco.jpg" alt="" class="wp-image-7425" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/El-Rosco.jpg 557w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/El-Rosco-480x360.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 557px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gusta la televisión pero ahora la veo poco. A lo sumo dos programas de entretenimiento ligero que me distraen en las pausas de la escritura. Veinte años trabajando en una televisión pública me han desacostumbrado de la pasión por las imágenes en movimiento y todo lo que arrastran. En TV3 conocí compañeros magníficos y también gente olvidable que me enseñó la diversidad de la condición humana, a mí que siempre he sido un optimista bienintencionado y amigable. Qué le vamos a hacer, la experiencia siempre viene entera y a granel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis dos momentos diarios de tele son los que dedico a ver First Dates y Pasapalabra. El primero es una lección de antropología aplicada muy bien producida, realizada y postproducida, donde se corre el riesgo de ver una galería de monstruos cuando hay una representación elegida de gente normal, que por ser tan normal nos interroga, nos seduce y a menudo nos deja perplejos. Así como existe “el catalán que ahora se habla” existe “la gente que ahora corre por la calle”, que a veces nos parece encantadora y a veces horripilante: las cosas son lo que son y a menudo parecen lo que son. Me apasiona First Dates y no solo me entretiene sino que aprendo con él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo momento audiovisual de mi vida cotidiana es Pasapalabra, el concurso de adivinar palabras que culmina con El Rosco, la prueba final donde hay que acertar definiciones de la A a la Z que exigen un léxico vigoroso y una concentración bien templada. Voy siguiendo el desarrollo de los concursantes con El Rosco y respondo en voz alta a los sucesivos interrogantes. Cuando mi hija era pequeña decía “mi padre habla como un diccionario”, para aludir a la precisión con que siempre he querido expresarme. Y los que me conocen de toda la vida saben que lo que más me interesa es la gente, lo que hace la gente y la gente tal como es. De manera que estos dos entretenimientos me permiten cultivar dos aficiones que espero sean inocentes. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ayer era un gran día porque Pasapalabra sustituyó El Rosco por una nueva prueba final, a causa de cuestiones de propiedad intelectual finalmente resueltas en los juzgados. El Rosco se ha convertido en una regla, una línea recta de la A a la Z en la que igualmente se piden definiciones de palabras e incorpora algunas posibles estrategias adicionales para los concursantes. He visto esta novedad con interés y no me ha decepcionado. Creo que podrá mantener el interés de los espectadores y ocupará el lugar que pretende tener. He hecho crítica de televisión en El Periódico y he analizado formatos y proyectos en la dirección de programación de TV3 de manera que tengo el olfato bien entrenado, todavía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay un factor sutil, intangible, que juega a favor del Rosco: su circularidad. Y aquí es imbatible. Un círculo es una figura arquetípica de gran poder. Nos remite a la totalidad, al poder universal del Alfa y la Omega, nos fascina por su propuesta de completitud y perfección. Debía de ser contemplando esta fuerza arquetípica que los antiquísimos sabios de la India descubrieron el cero, la cifra inexistente e imposible que revolucionaría las matemáticas. Sin el cero, este Rosco primigenio y fundamental, no hay matemáticas; la numeración romana nos demuestra que la simple lógica y los artificios mentales no tienen nada que hacer allí donde está la profundidad inabarcable de la realidad que trasciende la materialidad para poder ser realmente real. Y el cero es llamado originalmente sunya en sánscrito: el vacío, ese vacío potencialmente omnicreador del taoísmo y el budismo, sin el cual nada puede existir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gustaba El Rosco y me gusta la regla. Me gusta la tele y la gente que sale en ella, me gusta entretenerme con entretenimientos ligeros y me gusta pensar que hay miles de despistados como yo que se quedan encantados. Ayer era El Rosco, ahora es la A a la Z y aquí estoy yo, que creo que soy yo pero cada día, cada momento, soy otra cosa, que va viviendo una vida que ya no es la que era pero eso que era aún soy yo… de momento.</p>
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		<title>Àngels Barceló y la debilidad estructural de la radio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Jun 2026 16:25:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[La salida de Àngels Barceló de la dirección del programa matinal de la SER muestra que los gigantes de la radio española se sientan sobre estructuras débiles y plataformas tambaleantes]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="646" height="431" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Angels-Barcelo.webp" alt="" class="wp-image-7419" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Angels-Barcelo.webp 646w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Angels-Barcelo-480x320.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 646px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Que la líder de audiencia radiofónica, directora del programa de radio más escuchado, tenga que salir por piernas, probablemente a instancias de la propiedad de la empresa, indica que ser periodista radiofónico es un muy mal negocio: impulsas un proyecto ganador que triunfa y la recompensa es que te echan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El conflicto se presenta como la discrepancia en la línea editorial del medio pero responde a cuestiones más complejas. Discrepancias de este tipo hay cada día en todos los medios y no terminan con los profesionales saliendo en globo. Los productos periodísticos serios se construyen sobre la disconformidad y deben resistir todos los trompicones que la confrontación humana aporta inevitablemente a la tarea común. El argumento de “si no estás de acuerdo con el dueño, márchate” puede servir para un bar de perritos calientes pero no para una radio de impacto, un diario creador de opinión o una televisión de gran audiencia. Que&nbsp;Barceló tenga que irse denota una gran debilidad, y no sólo en la empresa afectada sino en todo el sector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los medios informativos sólo podrán sobrevivir y evolucionar en el cada vez más complejo panorama comunicacional si se presentan ante su público como instituciones creíbles y no sólo como altavoces que dicen a sus próximos lo que quieren oír. Es lógico y aceptable que un medio varíe su línea informativa e incluso editorial, procesos que suelen ser graduales y generalmente pausados ​​–en un artículo anterior los comparábamos a los cambios de rumbo de los portaaviones de maniobra lenta– pero estos cambios deben justificarse. Puesto que son decididos unilateralmente por la propiedad del medio el público tiene derecho a pensar que están motivados por intereses económicos o estratégicos, generalmente relacionados con la financiación o gestión económica de la empresa. Y cuando estas decisiones son tan clamorosas como la sustitución de la figura líder de un programa de gran audiencia –el mascarón de proa de la nave que ahora vira– los oyentes pueden creer que el motivo está relacionado con estos asuntos empresariales y no con los intereses del público fiel a la actual línea informativa de la emisora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La complejidad del trabajo informativo ha hecho que los grandes diarios que tienen un fuerte impacto en audiencia y creación de opinión se hayan dotado, históricamente, de estructuras internas que pretenden expresar y encauzar la composición profesional de sus redacciones. Un diario en el que se espera que los periodistas, desde los redactores hasta los directores, pasando por los jefes de sección, redactores jefes y subdirectores, digan amén a todo lo que dicte el mando superior no es un medio informativo solvente sino un simple altavoz que difunde afirmaciones determinadas por una última instancia con poder total de decisión. No hemos visto todavía que ningún consejo de redacción, equipo directivo o mandos intermedios haya actuado de cortafuegos en esta crisis. Si sólo existe la propiedad del medio, el profesional estrella y redactores que no pintan nada no estamos ante un medio de comunicación maduro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un medio serio no puede funcionar así; si debe reflejar y servir la pluralidad social que le rodea debe ser capaz no de acariciar los oídos a la audiencia -y las instituciones, especialmente las de poder y gobierno– sino de facilitarle materiales para que se informe y genere su propia opinión. Por eso el dictado vertical de instrucciones y consignas es puro veneno para un medio informativo que aspire a ser una autoridad en su campo, y no sólo: es la negación del derecho efectivo a la libertad de información de la que periodistas y empresas informativas son administradores pero no propietarios. La propiedad de los medios, que es legítima, está limitada por el derecho a la libre información, propiedad de la audiencia, como bien público que es.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación que ahora vive Àngels Barceló denota que las grandes cadenas radiofónicas son gigantes con la cabeza muy grande y el cuerpo muy canijo. Las radios, grandes y pequeñas, no se han desarrollado históricamente al igual que los periódicos; hasta después de muerte Franco las radios que no fueran Radio Nacional de España tenían prohibido emitir información y elaborar la propia, y sólo podían redifundir los boletines de RNE. Desde entonces, se han desarrollado como emisoras de entretenimiento y servicios, con un gran componente publicitario que tiñe toda su estructura y funcionamiento, pero, como se demuestra ahora, no existe una estructura informativa que actúe como contrapeso y equilibrio de la complejidad en la que debe articularse la información, el dinero y la relación con el poder. Àngels Barceló sigue siendo muy grande pero su emisora ​​se ha demostrado más pequeña de lo que parecía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://catalunyaplural.cat/es/angels-barcelo-debilidad-estructural-radio/">Publicación original: Catalunya Plural.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://catalunyaplural.cat/es/angels-barcelo-debilidad-estructural-radio/"><strong></strong></a></p>
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