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	<title>Periodismo | Gabriel Jaraba Online</title>
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	<description>Todas mis publicaciones y actividades</description>
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		<title>Los periodistas del Watergate, 47 años después</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 16:58:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Un nuevo artículo de Carmen Umbón sobre el trasfondo personal y periodístico de los autores de la investigación sobre el caso Watergate]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1000" height="795" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Bernstein-y-Woodward-1972.jpg" alt="" class="wp-image-7462" style="aspect-ratio:1.257844963461814;width:731px;height:auto" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Bernstein-y-Woodward-1972.jpg 1000w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Bernstein-y-Woodward-1972-980x779.jpg 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/07/Bernstein-y-Woodward-1972-480x382.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1000px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">CARMEN UMBÓN</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primera parte: «Papá, ¿eres comunista?»</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces me he preguntado por qué la carrera de <strong>Carl Bernstein</strong> (Washington, 1944) había sido más anodina y ajetreada que la de su colega <strong>Bob Woodward</strong> (Geneve, Illinois, 1943), pese a que ambos llegaron al estrellato periodístico a la vez y en condiciones de igualdad. Tanto en el libro como en la película <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film780126.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&#8216;Todos los hombres del presidente&#8217;</a> da la impresión de que en aquel momento (1972) Bernstein era el más experimentado y con mayor instinto periodístico de los dos. Más aún. Se le atribuye a él ser el primero en darse cuenta de la implicación personal de <strong>Richard Nixon </strong>en el &#8216;<strong>caso Watergate&#8217;.</strong> Y justo ahora, cuando Woodward vuelve a brillar gracias a sus dos últimos libros sobre <strong>Donald Trump,</strong> he tropezado con <strong>&#8216;Loyalties&#8217;</strong> (Lealtades), una saga familiar firmada y editada por Bernstein hace 20 años que en su día me pasó por alto (creo que no ha sido traducida). Bernstein narra en sus páginas abominables historias del <strong>Comité de Actividades Antiamericanas</strong>, pero también da claves sobre su familia, su personalidad y su propia vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La parte histórica del libro está basada en las declaraciones del padre del periodista,&nbsp;<strong>Alfred Bernstein,</strong>&nbsp;abogado en&nbsp;<strong>Washington</strong>, defensor de personas perseguidas por el Comité de Actividades Antiamericanas, sobre todo en el periodo de mayor virulencia, el del senador por Wisconsin&nbsp;<strong>Joseph McCarthy</strong>&nbsp;(1950-1954). Pero la narrativa emocional corresponde a Carl, que experimentó siendo niño las consecuencias de ser hijo de comunistas en un país como EEUU donde, ni entonces ni ahora, esa circunstancia aporta lustre social ni ayuda a cimentar carreras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso el título del libro tiene un doble sentido. Lealtad “a América”, así, en abstracto, que es lo que el comité juzgaba, y lealtad de un hijo hacia sus padres, cuyas actividades él no comprendía cuando era niño. Tanto Alfred como&nbsp;<strong>Sylvia Walker,</strong>&nbsp;su madre, sufrieron las consecuencias de su compromiso ideológico. Fueron perseguidos, insultados, humillados; perdieron sus trabajos, padecieron el rechazo social de su entorno e incluso la incomprensión de algunos miembros de su familia. Los Bernstein y los Walker eran judíos secularizados, comprometidos e implicados en actividades solidarias de diversa índole, desde proteger a su comunidad hasta otras de mayor calado, como tomar parte en las luchas obreras en el primer cuarto del siglo XX. Su abuelo&nbsp;<strong>Thomas Walker&nbsp;</strong>y su tío&nbsp;<strong>Jake</strong>, ambos comunistas, e&nbsp;<strong>Itzel&nbsp;</strong>(cuñado de Thomas), socialista, militaron en organizaciones políticas y sindicales y vivieron en su propia familia la escisión de la Tercera Internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos años antes de que Carl firmara en&nbsp;<strong><a href="https://www.washingtonpost.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&#8216;The Washington Post&#8217;</a></strong>&nbsp;sus primeros trabajos, su madre, Sylvia Walker Bernstein, ya había aparecido en sus páginas y en otros medios de comunicación. Al día siguiente de testificar ante el Comité de Actividades Antiamericanas (15 de julio de 1954) fue portada del&nbsp;<strong><a href="https://www.thewashingtondailynews.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&#8216;Washington Daily News</a>&#8216;</strong>&nbsp;con el puño en alto. El título decía: “Ama de casa del Distrito de Columbia se acoge a la Quinta enmienda”. En &#8216;The Washington Post&#8217; el presidente del tribunal afirmaba que la “apariencia” de Sylvia y de los otros diez testigos le había “convencido de que hay un núcleo duro del&nbsp;<strong>Partido Comunista</strong>&nbsp;en la capital de la nación”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y mientras Alfred defendía legalmente a los acusados por el comité, Sylvia, secretaria de profesión, participaba en manifestaciones y protestas cívicas, a veces acompañada por Carl o por sus dos hermanas. Tuvo un papel muy destacado en la campaña a favor de los científicos&nbsp;<a href="https://elpais.com/diario/2003/06/19/ultima/1055973601_850215.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Ethel&nbsp;</strong>y&nbsp;</a><strong><a href="https://elpais.com/diario/2003/06/19/ultima/1055973601_850215.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Julius Rosenberg</a>,</strong>&nbsp;neoyorquinos de ascendencia judía que fueron ejecutados en la silla eléctrica el 19 de junio de 1953, condenados por entregar información a la&nbsp;<strong>Unión Soviética</strong>&nbsp;sobre la bomba atómica. Este hecho fue particularmente terrible para Carl, de 9 años entonces, que temía un final semejante para sus padres. Fue poco después cuando en un momento de intimidad le preguntó a su progenitor: “Papá, ¿eres comunista?”</p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro tiene un poso de amargura. Carl creció. Cuando se hizo mayor comprendió la nobleza y la valentía del comportamiento de sus padres, pero al mismo tiempo se sintió obligado a explicar desde su observatorio privilegiado lo que había ocurrido en aquel periodo de la historia de su país. Sus padres, muy orgullosos de sus éxitos profesionales, le ayudaron facilitándole información de primera mano, documentos de archivo y contactos, pero no querían una exposición pública de sus vidas tan evidente. Hubieran deseado que, sin ocultar la verdad, sus desventuras personales hubieran quedado diluidas junto a otras víctimas de la caza de brujas. No fue así. De alguna manera fueron los protagonistas y eso ensombreció las relaciones entre ellos y su hijo. Los Bernstein-Walker acabaron su vida laboral regentando una lavandería levantada con la ayuda económica de su familia, siempre bajo la vigilancia del FBI.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a la desigual carrera de Carl Bernstein, su infancia difícil y lo peculiar de su familia probablemente influyeron en su desarrollo. Esas circunstancias ayudaron a forjar en él un carácter enérgico, díscolo y poco inclinado a doblegarse ante las convenciones sociales o profesionales. No llegó a graduarse en la Universidad, lo que aparte de disgustar a sus padres no le impidió ganar un&nbsp;<strong>premio Pulitzer</strong>&nbsp;compartido con Woodward por las informaciones sobre el Watergate, un trabajo que tuvo enormes repercusiones políticas. Pese a ello, la señora&nbsp;<strong>Katharine Graham&nbsp;</strong>no lo invitó al 70 aniversario de la fundación de &#8216;The Washington Post&#8217;, revelando, cualquiera que fuese el motivo que la impulsó a ello, poca generosidad con alguien que ayudó a encumbrar su periódico a lo más alto y contribuyó a la caída del presidente Richard Nixon.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de abandonar &#8216;The Washington Post&#8217; en 1977, Bernstein ha desarrollado una trayectoria brillante pero errática y socialmente deslucida. Ha tenido incidentes con el alcohol, cambiado mucho de empleo, se ha casado tres veces, y su divorcio de la escritora&nbsp;<strong>Nora Ephron</strong>&nbsp;fue un sonado escándalo. Se produjo a costa de un apasionado romance con la periodista&nbsp;<strong>Margaret Jay</strong>, esposa del embajador del Reino Unido en EEUU. El asunto dio lugar a una película de&nbsp;<strong>Mike Nichols</strong>, con&nbsp;<strong>Meryl Streep</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Jack Nicholson</strong>&nbsp;como protagonistas, y con guión de la propia esposa ultrajada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segunda parte: Woodward, favorito en la Casa Blanca</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto al otro protagonista del Watergate, Bob Woodward, su carrera ha sido firme, sin titubeos, ascendente hasta alcanzar una posición de influencia poco común en esta profesión. Pero su trayectoria es coherente con lo que se podía esperar de alguien como él. Nació en el seno de una familia de clase media acomodada y conservadora, también dedicada a los tribunales. Pero a diferencia de Al Bernstein,&nbsp;<strong>Alfred Eno Woodward II</strong>, juez de profesión, desarrolló sus funciones de acuerdo con su estatus.&nbsp;<strong>Bob&nbsp;</strong>nació de su matrimonio con&nbsp;<strong>Jane Upshur</strong>, y la pareja se divorció cuando él era adolescente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alumno destacado en secundaria, Bob estudió en <strong>Yale </strong>Historia y Literatura Inglesa con una beca del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva (ROTC), organismo destinado a que jóvenes universitarios se conviertan en oficiales de las Fuerzas Armadas de EEUU. Después de graduarse en 1965, sirvió durante cinco años en la Marina como retribución a la beca recibida y en agosto de 1970, ya licenciado como teniente, solicitó trabajo en &#8216;The Washington Post&#8217;. Tras 15 días de prueba fue rechazado por falta de experiencia pero después de un año como reportero en el <strong>&#8216;Montgomery Sentinel&#8217;</strong> lo contrataron. Desde entonces, con dos premios Pulitzer compartidos a sus espaldas (el segundo por la cobertura del 11-S), siempre ha permanecido unido al &#8216;Post&#8217;, del que es editor asociado, y ha compaginado su actividad con la escritura de una veintena de libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bob Woodward es, probablemente, el periodista que ha tenido más y mejor acceso a la&nbsp;<strong>Casa Blanca</strong>&nbsp;en la historia, tanto con presidentes demócratas como republicanos, y con todas las instituciones del Estado federal. Pero su relación más estrecha, de amistad, fue al parecer, con&nbsp;<strong>George Bush hijo</strong>, hasta el punto de verse arrastrado al cenagal de las inexistentes armas de destrucción masiva de&nbsp;<strong>Irak</strong>. Su indiscutible talento y su brillantez no lograron mantenerlo al margen de esa guerra y además se vio implicado en un obscuro caso:&nbsp;<a href="https://elpais.com/diario/2007/03/11/internacional/1173567605_850215.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el de&nbsp;<strong>Valery Plame.</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Woodward fue cuestionado por silenciar informaciones relacionadas con la filtración de la identidad de Plame, agente encubierta de la&nbsp;<strong>CIA</strong>. Desvelar la identidad de un agente está tipificado como delito porque pone en peligro no solo su vida, sino también la de las personas con las que trabaja. Este tropezón, más las críticas que su presunta relación con la CÍA han suscitado a lo largo de su carrera, no mermó su capacidad para seguir en el candelero. Mantuvo su ritmo productivo, verdaderamente espectacular, y cuando&nbsp;<strong>Trump&nbsp;</strong>apareció en el horizonte aprovechó el terremoto para escribir dos libros:&nbsp;<strong>&#8216;Miedo&#8217;,&nbsp;</strong>sobre los preparativos para su aterrizaje en la Casa Blanca, y&nbsp;<strong>&#8216;Rabia&#8217;,</strong>&nbsp;sobre la pandemia. Ambos trabajos, publicados en castellano por&nbsp;<strong>Roca Editorial</strong>, merecen la pena. El primero podría haberse titulado &#8216;Caos en la Casa Blanca&#8217; porque es exactamente lo que describe, pero el autor prefirió el elegido porque fue el propio Trump quien lo sugirió. “El verdadero poder —ni tan siquiera quiero pronunciar la palabra— es el miedo”, declaró ante sus entrevistadores Bob Woodward y&nbsp;<strong>Robert Costa</strong>&nbsp;el 31 de marzo de 2016. Para &#8216;Rabia&#8217; el periodista entrevistó al presidente 17 veces. Y con sorprendente habilidad, porque pese al rigor informativo de su trabajo ha conseguido mantener una relación fluida y no enemistarse con él. «Provoco rabia, no sé si es un activo o un riesgo, pero es lo que hago», le dijo Trump, y esta frase inspiró a Woodward para el titular de su última publicación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tumultuosa presidencia de Trump ha acercado de nuevo a Bernstein y Woodward después de años de distanciamiento. Juntos escribieron sus dos primeros libros: El escándalo Watergate, luego rebautizado como &#8216;Todos los hombres del presidente&#8217;, y &#8216;Los últimos días&#8217;, sobre la caída de Nixon. Después, cada uno siguió su camino. Pero 30 años más tarde Carl no participó en la redacción del libro sobre&nbsp;<strong>Garganta Profunda</strong>, titulado&nbsp;<strong>&#8216;El hombre secreto&#8217;,</strong>&nbsp;firmado en solitario por Bob después de que el exalto cargo del FBI&nbsp;<strong>William Mark Felt</strong>&nbsp;desvelara en 2005 que era él el misterioso informante del &#8216;caso Watergate&#8217;. De hecho fue Bob el único elegido por Felt para los contactos, seguramente porque su perfil le resultó más digno de confianza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La aparición de ambos en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el 29 de abril de 2017, celebrada en el hotel Hilton de Washington, selló por todo lo alto el reencuentro. Aquella noche el presidente Trump desairó a la comunidad de periodistas y no asistió al evento como es tradición desde los años 20. Tampoco lo hizo al año siguiente. Fueron sus colegas, los corresponsales en la Casa Blanca, quienes convirtieron a Carl y Bob en estrellas del encuentro. “Nuestro trabajo consiste en ofrecer la mejor versión de la verdad que se pueda obtener, en especial ahora”, aseguró Bernstein para animar a sus colegas. “Señor presidente, los medios no son noticias falsas”, dijo Woodward dirigiéndose al ausente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sabemos si Trump habrá leído los dos últimos libros de Bob, pero en el caso de que lo haya hecho, desde luego no los ha comprendido si aún no le ha retirado la palabra. Como muestra, vale este ejemplo.&nbsp;<strong>Gary Cohn,</strong>&nbsp;expresidente de&nbsp;<strong>Goldman Sachs</strong>&nbsp;y luego consejero económico de Trump, le dijo en privado al periodista refiriéndose a sí mismo y a&nbsp;<strong>Rob Porter,</strong>&nbsp;secretario personal del presidente: “Lo importante no es lo que hemos hecho por el país sino lo que hemos evitado que él haga”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://paios-catalans.blogspot.com/2021/02/los-periodistas-del-watergate-47-anos.html">Publicación original: PAIOS</a></p>
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		<title>Hacia una fachosfera generalizada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jul 2026 10:18:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Es posible que toda la prensa de un país sea de derechas? La respuesta es sí, y responde a una prevención de Byung Chul Han: el terror de lo igual]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es posible que toda la prensa de un país sea de derechas? ¿Pueden las actuales rectificaciones de algunas empresas periodísticas para aproximarse a posiciones conservadoras conducir a una homogeneización cada vez más trabada de la oferta informativa? Uno se ve tentado a decir que sí pero se da cuenta de que esa homogeneización ya se ha producido hace tiempo. El panorama de la información en nuestro país consiste, salvo algunas excepciones menores, en ofrecer una agenda de actualidad extremadamente uniforme en la que todo lo que se refiere pasa por un lecho de Procusto cada vez más estrech</p>



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<p class="wp-block-paragraph">¿Un país tan diverso como el nuestro cabe en un contenedor informativo tan limitado? A tenor de lo que reflejan las decisiones de las empresas periodísticas, parece que sí. Pero la realidad lo niega, si atendemos a lo que sucede a nuestro alrededor y lo miramos sin las anteojeras mediáticas. Esas anteojeras no son espontáneas ni automáticas, están colocadas por un entramado estamental generado en Madrid al que se añade la coletilla de “Distrito federal” aunque no sea ni una cosa ni la otra. El efecto centrípeto que ejerce la capital de España se practica de manera intensa en la esfera informativa, llamada ya fachosfera por algunos observadores. Y el principal fruto de ese efecto es la homogeneización que nos ocupa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una agenda informativa suscitada y proyectada por la política institucional y partidaria que se hace generalizada por la tendencia centrípeta mencionada pero también por otra cosa. Si hay una crisis del periodismo es porque antes existe una crisis de la empresa periodística, cuyos intereses giran en torno a las subvenciones, ayudas, créditos y otros condicionantes de los medios, que no siempre proceden de las instituciones de poder. Hay medios que se pliegan a las tendencias de cambio que se suponen o que ellos parecen advertir, pero son muchos más los que hace tiempo que se han erigido en factores coadyuvantes de ese cambio. Aquello de “el que pueda hacer que haga” es seguido desde hace mucho tiempo por muchos medios de acuerdo con los designios que emanan de actores económicos y políticos dispuestos desde el principio para hacer ese papel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta inicial de ¿es posible que toda la prensa de un país sea de derechas? tiene una respuesta, que es sí. Pero no responde a un solo motivo. Es posible además si la mayoría de las empresas periodísticas se recluye en sus nichos de lectores, renuncia a disputar nuevos públicos que están en la competencia o aún por identificar y abandona tareas de innovación que resultan imprescindibles para acometer las tareas que plantea la evolución de la comunicación, cada vez más urgentes con la irrupción de la inteligencia artificial (IA). La IA será un factor de homogeneización potente, dada la tendencia de las empresas a hacer un uso meramente instrumental de los avances tecnológicos en lugar de ponerlos a trabajar en fomentar la innovación. Como antes sucedió con los talleres de composición e imprenta, la informatización de las redacciones y la incorporación de internet, los nuevos recursos técnicos se orientan al viejo sueño húmedo de los editores:­ redacciones sin periodistas. Personal que ejecute tareas y no discuta las directrices dadas desde arriba, mal pagado y precariamente contratado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación de la prensa en España se aproxima a una prevención de Byung Chul Han: la expulsión de lo distinto y la sobreproducción de lo igual. La inflación de información actual es un incremento exponencial de asuntos iguales entre sí, a menudo triviales, que dificultan la tarea de seleccionar lo significativo, que aparece oculto tras una maraña de nimiedades. El terror de lo igual, que es como el filósofo alemán designa esa oleada de irrelevancia, arrastra tras de sí a la homogeneización de la información. Las fake news o pseudonotícias engañosas se ven como la gran amenaza a la libertad de información pero no es menos peligrosa esa igualación por abajo que desemboca en una amenaza posible sino en una realidad que ya vivimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas reflexiones no preocupan a las empresas informativas. Unas atienden a los fines últimos para los que han sido fundadas, otras se aproximan a lo que las puede favorecer en un futuro próximo. Todas se conforman con una homogeneización que para ellas tiene una virtud tangible: si no te desmarcas del conjunto es difícil que te penalicen por sobresalir. Y esa nivelación por abajo proporciona beneficios que sirven para no desaparecer.</p>
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		<title>Àngels Barceló y la debilidad estructural de la radio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Jun 2026 16:25:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[La salida de Àngels Barceló de la dirección del programa matinal de la SER muestra que los gigantes de la radio española se sientan sobre estructuras débiles y plataformas tambaleantes]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="646" height="431" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Angels-Barcelo.webp" alt="" class="wp-image-7419" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Angels-Barcelo.webp 646w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/06/Angels-Barcelo-480x320.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 646px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Que la líder de audiencia radiofónica, directora del programa de radio más escuchado, tenga que salir por piernas, probablemente a instancias de la propiedad de la empresa, indica que ser periodista radiofónico es un muy mal negocio: impulsas un proyecto ganador que triunfa y la recompensa es que te echan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El conflicto se presenta como la discrepancia en la línea editorial del medio pero responde a cuestiones más complejas. Discrepancias de este tipo hay cada día en todos los medios y no terminan con los profesionales saliendo en globo. Los productos periodísticos serios se construyen sobre la disconformidad y deben resistir todos los trompicones que la confrontación humana aporta inevitablemente a la tarea común. El argumento de “si no estás de acuerdo con el dueño, márchate” puede servir para un bar de perritos calientes pero no para una radio de impacto, un diario creador de opinión o una televisión de gran audiencia. Que&nbsp;Barceló tenga que irse denota una gran debilidad, y no sólo en la empresa afectada sino en todo el sector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los medios informativos sólo podrán sobrevivir y evolucionar en el cada vez más complejo panorama comunicacional si se presentan ante su público como instituciones creíbles y no sólo como altavoces que dicen a sus próximos lo que quieren oír. Es lógico y aceptable que un medio varíe su línea informativa e incluso editorial, procesos que suelen ser graduales y generalmente pausados ​​–en un artículo anterior los comparábamos a los cambios de rumbo de los portaaviones de maniobra lenta– pero estos cambios deben justificarse. Puesto que son decididos unilateralmente por la propiedad del medio el público tiene derecho a pensar que están motivados por intereses económicos o estratégicos, generalmente relacionados con la financiación o gestión económica de la empresa. Y cuando estas decisiones son tan clamorosas como la sustitución de la figura líder de un programa de gran audiencia –el mascarón de proa de la nave que ahora vira– los oyentes pueden creer que el motivo está relacionado con estos asuntos empresariales y no con los intereses del público fiel a la actual línea informativa de la emisora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La complejidad del trabajo informativo ha hecho que los grandes diarios que tienen un fuerte impacto en audiencia y creación de opinión se hayan dotado, históricamente, de estructuras internas que pretenden expresar y encauzar la composición profesional de sus redacciones. Un diario en el que se espera que los periodistas, desde los redactores hasta los directores, pasando por los jefes de sección, redactores jefes y subdirectores, digan amén a todo lo que dicte el mando superior no es un medio informativo solvente sino un simple altavoz que difunde afirmaciones determinadas por una última instancia con poder total de decisión. No hemos visto todavía que ningún consejo de redacción, equipo directivo o mandos intermedios haya actuado de cortafuegos en esta crisis. Si sólo existe la propiedad del medio, el profesional estrella y redactores que no pintan nada no estamos ante un medio de comunicación maduro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un medio serio no puede funcionar así; si debe reflejar y servir la pluralidad social que le rodea debe ser capaz no de acariciar los oídos a la audiencia -y las instituciones, especialmente las de poder y gobierno– sino de facilitarle materiales para que se informe y genere su propia opinión. Por eso el dictado vertical de instrucciones y consignas es puro veneno para un medio informativo que aspire a ser una autoridad en su campo, y no sólo: es la negación del derecho efectivo a la libertad de información de la que periodistas y empresas informativas son administradores pero no propietarios. La propiedad de los medios, que es legítima, está limitada por el derecho a la libre información, propiedad de la audiencia, como bien público que es.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación que ahora vive Àngels Barceló denota que las grandes cadenas radiofónicas son gigantes con la cabeza muy grande y el cuerpo muy canijo. Las radios, grandes y pequeñas, no se han desarrollado históricamente al igual que los periódicos; hasta después de muerte Franco las radios que no fueran Radio Nacional de España tenían prohibido emitir información y elaborar la propia, y sólo podían redifundir los boletines de RNE. Desde entonces, se han desarrollado como emisoras de entretenimiento y servicios, con un gran componente publicitario que tiñe toda su estructura y funcionamiento, pero, como se demuestra ahora, no existe una estructura informativa que actúe como contrapeso y equilibrio de la complejidad en la que debe articularse la información, el dinero y la relación con el poder. Àngels Barceló sigue siendo muy grande pero su emisora ​​se ha demostrado más pequeña de lo que parecía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://catalunyaplural.cat/es/angels-barcelo-debilidad-estructural-radio/">Publicación original: Catalunya Plural.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://catalunyaplural.cat/es/angels-barcelo-debilidad-estructural-radio/"><strong></strong></a></p>
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		<title>Por qué la prensa actual no evoluciona</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2026 17:21:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[La prensa actual no evoluciona porque está bloqueada entre dos modos de edición que no pueden cumplir con su misión]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="646" height="361" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/05/redaccion-periodico.jpg" alt="" class="wp-image-7402" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/05/redaccion-periodico.jpg 646w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/05/redaccion-periodico-480x268.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 646px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se dice que la prensa impresa acabará desapareciendo, pero esto no está tan claro. Sí disminuirá la tirada y la distribución pero quedará un remanente que cumple una función: circular en las instituciones y grupos influyentes en la creación de opinión centrada en las élites y sectores más activos de la opinión pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Continuará habiendo prensa impresa junto a una prensa digital ampliamente difundida por internet, plataformas y teléfonos móviles, que reunirá un número mayoritario de lectores pero habrá un reducto de diarios impresos que utilizarán el código establecido de valoración de las noticias –portada, titulares y compaginación– para incidir en la mirada de unos lectores&nbsp;selectos habituados a recibir la información formateada de esta manera, pues se han formado hace tiempo como lectores de prensa impresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe la pregunta de que si esta prensa impresa enfocada a la creación de opinión entre las capas dirigentes de la sociedad podría evolucionar hacia un producto más centrado en los contenidos de largo recorrido, como periodismo de investigación –periodismo de verdad y no filtraciones interesadas– dossieres y recapitulaciones monográficas, firmas de prestigio, informes especiales. Pero no se ve en ninguna parte que las empresas periodísticas inviertan en información, con corresponsales, especialistas y redactores dedicados a búsqueda de largo recorrido. La información es un producto caro de construir, y ni siquiera esta inversión se está convirtiendo, a una escala inferior, para nutrir a los diarios en su formato actual. Existe un aligeramiento de contenidos generalizado en la prensa que es coherente con el modelo que se ha consolidado. Una prensa informativa de mayor grosor y alcance no se vislumbra en ninguna parte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La convivencia del modelo de diario impreso y el digital sigue, dando forma así a un fenómeno extraño: una prensa dirigida a un público selecto y otro popular que son servidos a la vez por un modelo informativo único. Esto es lo que no podrá continuar durante mucho tiempo porque el modelo digital, que calca el modelo impreso, irá quedando obsoleto si aspira a crecer y expansionarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los directores de los periódicos son conscientes de ello, con iniciativas específicas como newsletters de primera o última hora, vídeos o titulares por correo electrónico, pero el diario digital idéntico al impreso sigue intocable; las redacciones no son capaces de generar dos productos diferenciados al mismo tiempo. Véase cómo los intentos de unificar las redacciones informativas de TV3 y Catalunya Ràdio han topado siempre con la oposición de los periodistas de ambas empresas. Los intentos de cambios de marca en la CCMA, con la unificación de identificaciones, quieren superar este problema tirando por elevación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ciertamente las empresas periodísticas se afanan por incorporar innovaciones tecnológicas a sus productos. La evolución de las ediciones web de los diarios se ha puesto de manifiesto en los últimos años gracias a una innovación destinada a la vida en el nuevo entorno digital, pero sin potenciar los contenidos informativos más allá del vehículo técnico. Los diarios digitales incorporan vídeos, podcasts y multimedia pero sin que el concepto informativo se desmarque sensiblemente de las ediciones impresas. En realidad, muchas de estas mejoras en los periódicos se dirigen a personas que no leen diarios y la desorientación de las empresas informativas en la búsqueda de nuevos públicos en la red es notable, y más aún en los nuevos digitales que se supone deberían irse a la vanguardia en este sentido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los periodistas se enfrentan a la confusión entre información y ruido y las empresas no les dan herramientas para impulsar la primera para saltar por encima del segundo. A los periodistas se les pide algo parecido a lo que se pide a los maestros: que hagan su trabajo en un entorno que ha cambiado y en el que se han trastocado las reglas del juego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación es la siguiente: los diarios impresos no pueden contribuir a la formación de opinión en las capas selectas en la actual sociedad compleja por la imposibilidad de producir unos modelos informativos más completos e influyentes, pero creen que una circulación limitada de ejemplares en estos círculos hará, de momento, el trabajo. Y los diarios digitales, en expansión por el trasvase de los lectores del papel a la pantalla, no pueden evolucionar hacia productos más adecuados a la sociedad, los públicos actuales y los hábitos de lectura presentes, debido tanto al peso del modelo impreso que consume todos sus esfuerzos como a la ausencia de una cultura y una práctica de la innovación en el seno de la empresa periodística.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es en esta situación autoblocante que incide el sistema de subvenciones a la prensa actual, que pretende ayudar a las empresas periodísticas a mantenerse a fin de servir el derecho a la información y que de hecho no sólo responde a la voluntad de disponer del modelo impreso de formación de opinión sino que a la vez sirve la continuidad de la realidad que impide la evolución de los modelos informativos que la sociedad necesita.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://catalunyaplural.cat/ca/premsa-actual-no-evoluciona/">Publicación original: Catalunya Plura</a>l</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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		<title>La destrucción del Washington Post</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 May 2026 18:31:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Ascenso y caída de The Washington Post, el diario que investigó el caso Watergate e hizo historia en el periodismo]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="851" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/05/Katharine-Graham-1024x851.jpg" alt="" class="wp-image-7390" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/05/Katharine-Graham-1024x851.jpg 1024w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/05/Katharine-Graham-980x815.jpg 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/05/Katharine-Graham-480x399.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">CARMEN UMBÓN</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue un gran periódico. A partir de los años 70, en el imaginario colectivo de la profesión siempre estuvo presente como un modelo con el que soñar, aunque en España fuera imposible trabajar en un diario como aquel. Ahora ha despedido a unos 300 empleados, un tercio del total de su plantilla, y no se descarta su completa desaparición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después del <strong>Watergate </strong>¿quién de nosotros no fantaseó con emular a <strong>Carl Bernstein</strong> o a <strong>Bob Woodward</strong>? ¿Quién no deseó tener al legendario <strong>Ben Bradlee</strong> como director (1968-1991)? ¿Poder explicar sin cortapisas el día a día de una época? ¿Tener a <strong>Katharine Graham</strong> de propietaria del medio? ¿Quién no deseó investigar casos de gran transcendencia política y social como los que les tocaron a ellos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque Bradlee no sólo se enfrentó al Watergate, también tuvo que lidiar con otros temas destacados, como los <strong>&#8216;papeles del Pentágono&#8217;</strong>, que desvelaron las mentiras de varios presidentes de EEUU sobre la guerra de <strong>Vietnam</strong>… O la viuda <strong>Graham</strong>, que merece para ella sola un capítulo propio en la historia del periodismo…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sí. Llegar a reporteros de élite desde la nada, como les ocurrió a Woodward y a Bernstein, era imposible por aquí. Vivíamos y trabajábamos en otra galaxia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando&nbsp;<strong>Nixon&nbsp;</strong>se vio obligado a dimitir el 8 de agosto de 1974 como consecuencia del desarrollo informativo del Watergate,&nbsp;<strong>Franco&nbsp;</strong>seguía vivo. El dictador murió un año después rodeado del respeto de sus seguidores, mientras los no adictos al régimen esperábamos con inquietud una transición que nos colocara por fin en el ansiado grupo de países europeos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cincuenta años después de aquellos hechos, <strong>&#8216;The Washington Post&#8217;</strong>, todavía es uno de los tres periódicos icónicos de Estados Unidos &#8211;junto con &#8216;The Wall Street Journal&#8217; y &#8216;The New York Times&#8217;&#8211; pero se asoma peligrosamente al abismo, aunque haga ya algunos años que dejó de ser lo que era.</p>



<h4 class="wp-block-heading">El principio del fin</h4>



<p class="wp-block-paragraph">El declive comenzó a principios del siglo XXI. El diario, pese a su prestigio, no pudo eludir el cambio de los tiempos y de la tecnología y se vio directamente afectado. Según datos de marzo de 2013, su distribución diaria era de 474.767 ejemplares y de 838.014 los domingos, lo que le permitía seguir en el grupo de cabeza de los grandes rotativos estadounidenses, aunque fuera en el octavo lugar, detrás del &#8216;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/The_Wall_Street_Journal">Wall Street Journal&#8217;</a>, &#8216;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/The_New_York_Times">New York Times&#8217;</a>,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/USA_Today">&#8216;USA Today</a>,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Angeles_Times">&#8216;Los Angeles Times&#8217;</a>,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/San_Jose_Mercury_News">&#8216;San Jose Mercury News&#8217;</a>,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Daily_News">&#8216;Daily News&#8217;</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/New_York_Post">&#8216;New York Post&#8217;</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en realidad, &#8216;The Washington Post&#8217; nunca tuvo vocación de llegar a todo el territorio de EEUU. Se veía a sí mismo como un gran periódico regional destinado especialmente a la costa Este, cuyo territorio tenía el privilegio de albergar la&nbsp;<strong>Casa Blanca</strong>, el&nbsp;<strong>Congreso</strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>Senado</strong>, y por tanto muchas de las noticias que se generaban en su zona interesaban en toda la&nbsp;<strong>Unión</strong>. Incluso en todo el mundo. En 2022 su circulación había bajado ya a 139.232 ejemplares, pero pese a que su tirada ha seguido disminuyendo desde entonces, ha conservado una de las tasas de penetración de mercado más altas de todos los diarios metropolitanos. En cualquier caso, la debacle ya fue imparable desde agosto de 2013, cuando el diario anunció su venta a&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jeff_Bezos"><strong>Jeff Bezos</strong></a>&nbsp;—el fundador de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Amazon.com"><strong>Amazon</strong></a>— por 250 millones de dólares. Y así fue como después de cinco generaciones la familia Graham dejó de estar al frente del periódico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A finales de septiembre de 2013, Bezos ya había hecho una declaración de intenciones. Señaló que lo que quería era cambiar el posicionamiento del Post hacia un periódico con enfoque más digital, con lectores nacionales y globales, sin mencionar explícitamente la independencia ideológica. A partir de ahí el desplome fue imparable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periódico ha dejado de ser lo que era, dentro y fuera de EEUU: un referente de imparcialidad y buen hacer informativo. Si el propósito de Bezos era cargarse el diario lo ha conseguido. Si por el contrario sólo pretendía acabar con el pretendido sesgo “de izquierdas” que los sectores más conservadores le atribuían, pero manteniendo parte de su prestigio y su capacidad de generar ingresos, ha errado del todo. Todos los indicios llevan según los observadores al cierre definitivo y a la creación de un nuevo producto que nada tenga que ver con el anterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bezos asegura que los masivos despidos y la radical reestructuración pretenden precisamente evitar la quiebra definitiva del diario, pero los periodistas no están de acuerdo: «Bezos no intenta salvar a &#8216;The Washington Post&#8217;, intenta sobrevivir a&nbsp;<strong>Donald Trump</strong>”, señala&nbsp;<strong>Glenn Kessler</strong>, exverificador de datos. Y la mayoría de exempleados dicen que la relación entre el dueño de Amazon y el presidente Trump no es buena, aunque ambos se esfuerzan en mantener un acercamiento pragmático porque se necesitan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La relación entre Bezos y Trump durante el primer mandato (2017-2021) estuvo llena de tensiones y no fueron ajenas a ellas algunas coberturas del Post. Pero tras el regreso de Trump a la Casa Blanca, Bezos ha adoptado un tono más conciliador, porque tanto Amazon (comercio electrónico) como&nbsp;<strong>Blue Origin</strong>&nbsp;(espacio) necesitan trabajar con el&nbsp;<strong>Gobierno</strong>. Pero parece ser que las medidas arancelarias y las tensiones políticas han afectado más a la valoración de las empresas de Bezos, con fluctuaciones en su fortuna y sobre todo presiones sobre el periódico, que a la inversa. Podría decirse que Trump, al menos por ahora, ha ganado este pulso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las secciones más afectadas por las restricciones del diario son local, deportes, literatura y una drástica reducción de la cobertura internacional, además de la cancelación de un podcast diario. Sin embargo, en la opinión de&nbsp;<strong>Matt Murray</strong>, director ejecutivo, “esta reestructuración ayudará a asegurar nuestro futuro al servicio de nuestra misión periodística y nos brindará estabilidad en el futuro”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos empleados no han esperado a ser despedidos: “Me voy con un montón de los mejores periodistas del sector”, escribió en X&nbsp;<strong>Caroline O&#8217;Donovan</strong>, reportera especializada en Amazon. “Estoy entre los cientos de personas que el Post ha despedido. Esto ocurre seis meses después de escuchar en una reunión nacional que la cobertura racial impulsa las suscripciones. No ha sido una decisión financiera, sino ideológica”, declara el reportero especialista en raza y etnicidad,&nbsp;<strong>Emmanuel Felton</strong>.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong><u>Un poco de historia</u></strong></h4>



<p class="wp-block-paragraph">Fundado en 1877 por Stilson Hutchins, tres años más tarde se convirtió en el primer periódico de publicación diaria en&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Washington_D._C.">Washington D. C.</a>&nbsp;En 1905,&nbsp;<strong>Washington McLean</strong>&nbsp;y su hijo&nbsp;<strong>John Roll McLean</strong>, dueños de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/The_Cincinnati_Enquirer">The Cincinnati Enquirer</a>, adquirieron el control del diario. Años después,&nbsp;<strong>John McLean</strong>&nbsp;desconfiaba de su hijo y heredero&nbsp;<strong>Edward (Ned) McLean</strong>, con perfil de playboy, del uso indebido que podría hacer en el futuro de la herencia, por lo que a su muerte en 1916 el Post fue depositado en un&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fideicomiso">fideicomiso</a>. Pero Ned McLean llevó el caso a los tribunales, ganó, y consiguió además que los temores de su padre se cumplieran. El diario finalmente quedó en la ruina. En 1933 en una&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Subasta">subasta</a>&nbsp;de propiedades en&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Bancarrota">bancarrota</a>&nbsp;fue comprado por&nbsp;<strong>Eugene Meyer</strong>, miembro de la junta de gobernadores de la&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Reserva_Federal"><strong>Reserva Federal</strong></a>, quien logró levantar de nuevo el periódico. En 1946 nombró a su yerno<strong>&nbsp;Philip L. Graham</strong>, editor del diario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los años que siguieron, el periódico logró imponerse a la competencia. En 1954 compró el matutino &#8216;<strong>Washington Times Herald&#8217;</strong>, su único rival. Tras el suicidio de Graham en 1963 el periódico pasó a manos de su viuda, Katharine, hija de Meyer, quien demostró una capacidad extraordinaria para desempeñar el cargo. Bajo su liderazgo el periódico se consolidó como uno de los mejores del mundo y cosechó los premios y galardones más prestigiosos. Y esta brillante historia está a punto de acabar de forma ominosa por el simple capricho de dos hombres ególatras que quieren medirse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Foto: Katharine Graham con Carl Bernstein y Bob Woodward, los periodistas del caso Watergate</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://paios-catalans.blogspot.com/2026/02/la-destruccion-del-washington-post.html">Publicación original: PAIOS</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Adéu, suscripcions de diaris impresos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Apr 2026 12:14:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[M’he donat de baixa de les suscripcions dels diaris impresos que rebia a casa cada dia a causa de la incúria de les distribuïdores]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/04/repartidores-prensa-1024x576.webp" alt="" class="wp-image-7371" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/04/repartidores-prensa-1024x576.webp 1024w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/04/repartidores-prensa-980x551.webp 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/04/repartidores-prensa-480x270.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">M’he donat de baixa de les suscripcions dels diaris impresos que rebia a casa cada dia, La Vanguardia i El País. Conservo la suscripció digital a&nbsp; La Vanguardia i hi he afegit una altra, també en bits, al diari Ara. Tres diaris digitals que consulto sense cap problema a la pantalla de l’ordinador, alhora que el munt de periòdics, webs, blogs i butlletins de tota mena que repasso de manera incesant. Sóc un devorador de premsa internacional, com l’argentí Página 12 o l’israelià Haaretz, no em perdo mai The Guardian, The New York Times i The Washington Post i freqüento Le Monde, Libération, Corriere de la Sera o Tribune de Géneve. Una de les bendicions d’internet ha estat dur-me directament a la taula de treball la premsa que sempre m’ha motivat i que havia d’anar a comprar a la Rambla. Però la lectura dels diaris impresos continua essent un dels plaers quotidians de la meva vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fins ara, que ja no rebré La Vanguardia i El País cada dia a casa. I no per culpa de les redaccions i direccions d’aquests diaris sinó a causa d’un agent encobert, que no ofereix explicacions a ningú i que maltracta els clients: la distribuidora de premsa que s’encarrega de portar els diaris a domicili. M’explico: visc a les afores de Sitges, en una casa unifamiliar amb jardí, en la qual les persones que duen els diaris els deixen rere la porta d’entrada, llençant-los-hi per sobre. I ho fan sense cap cura, de manera maldestra; sovint apareixen desllorigats o trencats. Així que quan plou, els diaris que de ben d’hora esperen al jardí que un servidor els baixi a recollir reben la pluja fins convertir-se en una masa informe de paper mullat que no serveix per a res i no poden ser llegits. Pago per tenir uns diaris cada dia i llegir-los, però quan plou és impossible. Pago doncs per un producte que, en definitiva, no rebo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La distribuidora no té rostre i no respòn davant els clients. Quan parles amb l’atenció al client dels diaris tenen l’amabilitat de perllongar-te un dia més la suscripció cada cop que la pluja t’ha deixat sense el producte que has pagat. Però el diari del dia que ha estat reduït a paper mullat no te’l restitueix ningú. De manera que, tip d’aquesta situació, me’n he donat de baixa. D’El País, del tot, de La Vanguardia, em quedo amb la suscripció digital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La desaparició progressiva dels quioscs ha fet molt de mal a les distribuidores de premsa, i jo que m’en alegro. De tota la vida els editors saben que fan unes practiques que benèvolament podriem qualificar de fraudulentes, com ara lliurar xifres de vendes que acaben essent falses: per a animar als editors a continuar publicant revistes que al començament semblen anar venent i que finalment, amb les dades reals, han resultat inviables. Però la inversió feta a partir de dades falses ha creat la impressió errònia que eren possibles i al final aquest engany ha dut a la ruïna al petit editor o emprenedor. I ells, tan frescos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En resum: els diaris valoren molt els suscriptors, que són clients fixos, i més després de la radical reducció dels ingresos publicitaris. Els suscriptors digitals els enforteixen en la pugna a la xarxa, i la difusió en paper, que ha esdevingut menys important, és fonamental per a la influència i valoració institucional. La xarxa dóna molta difusió però la lectura impresa conforma l’opinió pública de manera encara insubstituïble i decisiva. La deixadesa pocavergonya de les distribuidores fa molt de mal, i no només perquè fa desistir un client fidel com un servidor.</p>
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		<title>Pagar por leer: el reto de la prensa para sobrevivir</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/pagar-por-leer-el-reto-de-la-prensa-para-sobrevivir/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Apr 2026 17:10:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[La gente paga por algo que tiene interés en consumir o utilizar. Es necesario que la prensa aprenda a generar ese interés]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="575" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/04/quiosco-2-1024x575.webp" alt="" class="wp-image-7355" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/04/quiosco-2-980x550.webp 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/04/quiosco-2-480x269.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cambios en el consumo de la información están obligando a las empresas periodísticas a explorar nuevas formas de negocio que han de transformar tanto el producto como su relación con el público. No es la primera vez que pasa: hasta que no se consolidó el medio de comunicación como soporte publicitario rentable y útil, la información no se convirtió en el enorme fenómeno social del siglo XX, junto al cine y la música grabada. Pero al mundo de la información no le gusta verse unido al de la publicidad, como si fuesen dos gemelos pegados por la espalda, y se empeña en ignorar que el destino de ambos los vincula más de lo que parece.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inserción publicitaria en un medio es, de hecho, una anomalía comercial. En los mercados la gente paga por algo que tiene interés en consumir o utilizar. La oferta y la demanda se basan, pues, en el interés que despierta el producto. Este interés, como bien saben los publicitarios, se puede suscitar, incrementar, y si es necesario, crear de manera más o menos artificiosa. Pero nadie “compra” anuncios, no se paga directamente por la publicidad, por más que los mensajes que esta vehicule interesen; y de hecho, interesan mucho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La publicidad siempre es vehiculada por algún otro motivo, por el cual sí que se paga. Es el contenido, informativo o de entretenimiento, del medio de comunicación lo que vehicula el interés y la motivación del público que lo consume, provocando que se fije la atención en él, a lo que se añade luego el desplazamiento de la atención al mensaje publicitario vehiculado. Una valla publicitaria de carretera no tiene otro valor comunicativo que el potencial de servir de soporte a un contenido. Los medios, en cambio, venden la atención que suscitan sus contenidos, que se convierte en comercializable cuando finalmente ha sido desplazada hacia la publicidad vehiculada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si no entendemos esto, no entenderemos la crisis del negocio informativo. Lo que está pasando es que la publicidad abandona los medios informativos para buscar medios que hagan de manera más eficiente su papel de mediador de la publicidad: abandonan el producto hasta ahora motivador de la atención, que queda entregado a su capacidad de crear interés por sí solo. Queda al descubierto la catástrofe: el abandono de la publicidad hace inviable el medio que no es capaz de financiarse autónomamente como producto; no se paga la cantidad necesaria para que se mantenga y hace falta la aportación complementaria de la publicidad. Y&nbsp;<strong>este abandono es consecuencia de la pérdida de interés del medio por el público</strong>, sea esta pérdida producto del propio contenido, del formato o de circunstancias debidas a terceras causas.</p>



<h4 class="wp-block-heading">La cadena de producción de valor comunicativo</h4>



<p class="wp-block-paragraph">Así queda fortalecido el valor del contenido del medio de comunicación en el tejido oferta-demanda: el contenido del medio y el formato que lo expresa son el elemento primario del proceso de atracción de la atención en la cadena de producción de valor comunicativo. Y de esta manera podemos volver a poner las cosas en su sitio en vez de perdernos en disquisiciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y el atractivo de las marcas, los anuncios, por sí mismos? Las marcas tienen un prestigio, pero no explican una historia. Para que haya verdadera comunicación a partir del contenido es necesario que este hecho de comunicación explique una historia. Por eso se hacen spots en la televisión y se connotan valores con las marcas asociándolas a eslóganes. El complejo de significados y valores que implica la marca más popular y prestigiosa del mundo, Coca-Cola, necesita ser explicado, pero sólo puede serlo mediante un “hype” ultraabstracto: “The real thing” (que no es lo mismo, ni de lejos, que “la chispa de la vida”).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los medios de comunicación comunican historias, y si no es así no se suscita la intensidad necesaria para que la cadena de valor del contenido del medio de comunicación entre en funcionamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La primacía del contenido informativo sobre el publicitario no es debido, pues, a las razones que se han formulado desde el elitismo o el gremialismo</strong>; se explica estrictamente en términos comunicacionales. Pero no sólo es importante el primer movimiento de la cadena de valor del contenido: es necesario que se produzca el último, que es pagar por este contenido. Sin el pago final, la cadena no es operativa porque se frustra. Es duro, pero real: en comunicación aquello por lo cual no se paga no vale nada. Lo ha demostrado el fracaso de los diarios gratuitos (con matices importantes) y lo está demostrando Internet. Siempre hay un pago a cambio, sea directamente en dinero o bien indirectamente, en atención, enfocada hacia una cosa por la cual alguien ha pagado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay medios gratuitos, de un modo o de otro se han de pagar, incluso cuando sus gestores asumen la insuficiencia y la cargan al déficit aceptado o a la aportación de esfuerzo humano en horas de trabajo o deficiencia en el cobro del trabajo. En los inicios de la web 2.0, la utopía del desarrollo de internet generó una cultura de red que confiaba en un intercambio igualitario y gratuito como expresión del potencial democratizador de las redes y la aproximación de la información a los intereses de los lectores (el llamado periodismo ciudadano). Hoy, quienes un día optamos decididamente por la utopía ilustrada de Internet y lo seguimos haciendo hemos de reconocer que la información de calidad y realizada de manera profesional, imprescindible para la comunicación democratizadora ha de hallar nuevas formes de financiación pero no prescindir de ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La información no sólo cuesta dinero, sino que no es barata de producir.</strong>&nbsp;Y vemos que las empresas intentan inventar contenidos que susciten interés como los informativos, pero se lo montan rehuyendo la inversión de esfuerzo, ingenio y dinero que la información de calidad implica. Mientras tanto, unos ofrecen pseudoinformaciones baratas y otros establecen muros de pago. Pocos parecen ser consecuentes con la realidad: la información es cara si queremos que merezca el interés y la atención del público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es un problema de tecnología, sino mucho más sencillo:&nbsp;<strong>pagar por leer sólo se justifica cuando el cliente decide que vale la pena.</strong>&nbsp;Exactamente la misma situación que los diarios vivieron, hace unas cuantas décadas, cuando hubieron de pasar de la prensa de avisos útiles, folletines populares y curiosidades diversas al periodismo moderno constituido por informaciones sólidas y comprobadas, contenidos sociopolíticos de referencia y reporterismo ambicioso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://catalunyaplural.cat/es/pagar-por-leer-el-reto-de-la-prensa-para-sobrevivir/">Publicación original: Catalunya Plural</a></p>
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		<title>Los cambios en las líneas editoriales de los diarios o las lentas maniobras de los portaviones</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Mar 2026 17:10:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Los periódicos son grandes portaviones de maniobra lenta pero a veces cambian el rumbo y hay que estar atentos a ello ]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="620" height="346" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/03/Washington-post-en-watergate.avif" alt="" class="wp-image-7334" style="width:793px;height:auto" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/03/Washington-post-en-watergate.avif 620w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/03/Washington-post-en-watergate-300x167.jpg 300w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/03/Washington-post-en-watergate-480x268.jpg 480w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las líneas editoriales de los periódicos se pueden comparar a grandes portaviones que avanzan por el océano señalando los puntos en los que está previsto que se desarrollen los teatros de operaciones bélicas. El símil guerrero no es ocioso: los periódicos son, por definición y desde su mismo nacimiento, armas destinadas a defender o atacar, en función de objetivos predeterminados que inspiran su orientación informativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para hacerse con un número significativo de lectores los diarios deben ser capaces de asumir la inclinación de sus públicos afines y ofrecerles la representación de sus ideas. La formación de la opinión pública comienza así: los periódicos aspiran a hacerse con la asiduidad de los lectores que se sienten identificados con sus líneas editoriales e informativas y a mantener cautiva esa atención en el marco que ellos configuran. Todas las teorías de la opinión pública penden de ese hecho: la búsqueda y mantenimiento de la atención de los lectores para que revierta en las ventas, la publicidad y la adhesión a ideas, posiciones y hechos que los diarios representan y que van más allá de ellos, afectando a intereses políticos e institucionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego pueden producirse desplazamientos en esa identificación si las empresas editoras y las redacciones detectan cambios posibles en la realidad social cuando se producen determinadas tendencias que pueden afectar el rumbo invariable del portaviones. Esos portaviones, sin embargo, son naves de maniobrar lento y las tendencias que les afectan lo hacen de un modo levemente perceptible. La prensa española es, de hecho, una prensa de partido que no se confiesa como tal, y cada periódico habita un nicho de público e ideas en el que sus seguidores gustan reconocerse, y no desean correr el riesgo de que un cambio de rumbo ponga en peligro el modelo de negocio, si no es que tal cambio mejora su posición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A diferencia de los periódicos españoles los diarios estadounidenses suelen declarar explícitamente su apoyo a una opción política determinada cuando es tiempo de elecciones e incluso hacen llamamientos pidiendo el voto para el partido al que pretenden&nbsp;&nbsp;representar. En España eso no sucede en absoluto, pues esa prensa de partido no sólo no se confiesa como tal sino que sus lectores tampoco desean mostrar de manera explícita un voto determinado por su parte. Es un juego mutuo de aceptaciones implícitas que redunda en un inmovilismo general de la prensa impresa –con sus reflejos digitales— que dificulta enormemente una competencia declarada y vibrante entre diarios mediante la publicación de hallazgos informativos impactantes que no respondan a inducciones promovidas por los intereses que orientan el rumbo del portaviones. Por eso los periódicos españoles son tan distintos entre sí en sus líneas editoriales y tan inquietantemente semejantes por lo que respecta a su oferta informativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los lectores de El Periódico han creído advertir que, últimamente, el apoyo del diario a posiciones socialistas, especialmente a la figura de Pedro Sánchez, ha disminuido un poco, por no decir que se ha enfriado significativamente. Ello representaría una modificación en la línea editorial del diario que significa un cambio importante en un periódico de vocación metropolitana, distanciado del pujolismo desde sus inicios y adherido a una concepción social y política socialdemócrata. Podría decirse que hoy es La Vanguardia quien sostiene con más énfasis a Pedro Sánchez y sobre todo a Salvador Illa y que hace apuestas explícitas por una gobernabilidad barcelonesa más centrada en el conjunto y el concepto metropolitano.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio de línea suscitado en el diario fundado por Antonio Asensio podría responder a un deseo de mayor integración del periódico catalán en el conjunto de publicaciones del grupo Prensa Ibérica, al que pertenece, formado mayormente por diarios regionales periféricos. El cambio de línea editorial se correspondería con la eliminación “de Catalunya” de la mancheta del periódico y ambas acciones responderían a la mala consideración que en el conjunto de España se tiene de Cataluña. Pero una decisión editorial como la que comentamos no puede basarse únicamente en una cuestión de imagen: el cambio de rumbo del portaviones tiene que responder al avistamiento de un posible cambio de mayorías en el gobierno de España. Los lectores inquietos por lo que consideran un giro significativo pueden ser un precio a pagar por ajustarse a un cambio político cuya realización está por ver. Lo comprobaremos si la composición del consejo editorial del periódico cambia, puesto que en él figuran destacadas de las izquierdas periodísticas como Joan Tapia, Rafael Jorba y Andreu Claret, como mínimo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un sentido distinto la imagen que ofrece La Vanguardia es la de un diario urbano, metropolitano y moderno, muy cercano a las tendencias sociales y culturales más extendidas a las cuales se dirigía antes el diario dirigido por Antonio Franco. Su apoyo a la gobernación actual de Cataluña y España contrasta fuertemente con su línea anterior que intentaba hacer de él la realidad del sueño de Jordi Pujol, que era conseguir que el diario más sólido del país fuera no sólo un apoyo a sus políticas sino un elemento más de su damero de juego. El clamoroso fracaso de Pujol como empresario, y más precisamente como empresario de prensa –todas las publicaciones que dispuso a su modo han acabado en la ruína y cerradas— tuvo su misión imposible en la atracción del diario del conde de Godó a su órbita. Dicen los críticos con La Vanguardia que este diario siempre se apoya en le hegemonía de los que mandan en un momento dado, pero su anterior acercamiento a Jordi Pujol y a la corriente independentista estuvo a punto de costarle un desplazamiento del centro sociopolítico al que aspiraba. Véase el camino que ha tomado el diario digital fundado y dirigido por el ex director de La Vanguardia en esa etapa, erigido en el principal agente de Carles Puigdemont, y con el abogado de éste instalado entre sus comentaristas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No existe un diario declaradamente afín al pujolismo tal como lo conocimos en la prensa diaria de hoy, en todo caso alguna afectación nostálgica. Periódicos como Ara y El Punt Avui navegan en el marasmo del post procés surcando corrientes distintas, el primero tratando de reconstruir un catalanismo transversal que se aleje de la amargura de los decepcionados por el procés y el segundo representando un reducto inasequible al desaliento, de tono ruralizante, que recoja esa amargura y la cocine en espera de tiempos mejores. También ambas publicaciones han experimentado cambios editoriales, relacionados con la gran decepción procesista, con orientaciones sin embargo distintas. Corresponde al lector reflexivo, por otra parte,&nbsp;&nbsp;considerar el hecho singular de que la radiotelevisión pública catalana, pagada con dinero de los contribuyentes, constituya el principal campo de actuación de la posición realmente existente al gobierno de la Generalitat encabezado por el PSC y ERC. Hay portaviones que eligen su propio rumbo no sólo adaptándose a las circunstancias sino favoreciendo en un futuro cambio del teatro de operaciones, contra viento y marea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Foto: la redacción del Washington Post en la película Todos los hombres del presidente, con Robert Redford y Dustin Hoffman.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://catalunyaplural.cat/es/los-cambios-en-las-lineas-editoriales-de-los-diarios-o-las-lentas-maniobras-de-los-portaviones/">Publicación original: Catalunya Plural</a></p>
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		<title>Estamos perdiendo el fotoperiodismo de calidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Jan 2026 13:00:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Los lectores se preocupan porque les cuelen una imagen falseada generada por IA y mientras tanto los medios van prescindiendo del fotoperiodismo de calidad como si tal cosa]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/mani-amnistia-1976-1024x576.webp" alt="" class="wp-image-7244" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/mani-amnistia-1976-1024x576.webp 1024w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/mani-amnistia-1976-980x551.webp 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/mani-amnistia-1976-480x270.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los lectores de los diarios se alarman cuando advierten que una imagen ha sido modificada con algún retocador o incluso con Inteligencia Artificial. Los defensores del lector de algunas cabeceras ya han tenido que hacer advertencias al respecto a sus redacciones. Pero mientras tanto se nos ha colado un enemigo peor para la fotografía periodística: la práctica desaparición del fotoperiodismo de impacto y calidad de las páginas de los diarios y de los sitios web.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El lector atento que siga ahora los medios informativos verá muchas ilustraciones, pero muy pocas fotografías periodísticas. Es decir, que capten un instante de la actualidad de manera que expliquen de un vistazo lo que está pasando y si es posible vayan un poco más allá, situando el hecho en su contexto y añadiendo elementos humanos que aporten sentido a lo mostrado. Muchas imágenes chatas, de circunstancias, de las que muy pocas aportan los valores mencionados y que a menudo están producidas en circunstancias muy desfavorables, condicionamientos impuestos desde el exterior del medio y los intereses de los lectores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que publican ahora los medios no es fotoperiodismo sino ilustración editorial, y hay una diferencia entre uno y otra. Paradójicamente, nunca la tecnología había posibilitado tanto la técnica fotográfica y he ahí que vemos al periodismo fotográfico encogerse de un modo difícil de imaginar hace pocos años. El&nbsp;<em>scroll</em>&nbsp;continuo y la rudimentaria estructura en el diseño informativo de los sitios web no representa precisamente un medio favorable a la presencia de un fotoperiodismo impactante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Exageramos si decimos que no hay fotoperiodismo? Siempre es arriesgado hacer afirmaciones taxativas de este tipo, de manera que argumentaremos las razones. Por una parte, las políticas informativas y editoriales de los medios actuales no favorecen el fotoperiodismo pues confunden éste con la toma de imágenes sensacionales y las rutinas informativas tampoco lo hacen: hay que trabajar rápido y barato. Por otra, no se siente la necesidad de un compromiso, por parte de los medios, con la capacidad de la imagen para dar cuenta de la realidad de un modo que vaya directo a la mente del público y no se limite a ilustrar la noticia sino a erigirse autónomamente en noticia por sí misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay fotoperiodismo en las grandes agencias internacionales o en muestras como Visa&nbsp;<em>pour l’image</em>&nbsp;pero no en los medios que sirven diariamente a nuestros lectores. No hay que echar la culpa en este caso a los avatares tecnológicos, a la apropiación de la red por las grandes compañías o a la dificultad de percibir nuevas tendencias: una foto periodística sigue siendo un testimonio de primera magnitud que habla por sí mismo, interesa a los lectores y aporta calidad al medio que la publica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fotoperiodismo de calidad ha sido un logro de los profesionales y las empresas que tuvieron la voluntad de mejorar los medios para explicar el país. En los años 50 y 60 cuatro fotógrafos en toda Barcelona cubrían la información diaria y la suministraban a los diarios de manera general y uniforme. Formaban un pool&nbsp;<em>avant la lettre</em>&nbsp;con una sindicación peculiar que ponía al alcance de los medios una fotografía de actualidad que cada uno de ellos no hubiera podido pagar por sí mismo. Aseguraban al régimen una domesticación profesional que no superase los límites y mantenía un cerco profesional que impedía el acceso a los diarios a otros fotógrafos al margen de estos intereses. Gentes como Xavier Miserachs, Oriol Maspons o Colita no podían acceder a la prensa diaria y construyeron un fotoperiodismo del futuro y tardaron años en hacerlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contra esta situación la nueva prensa democrática creó las secciones de fotografía –inexistentes hasta la fundación de El Periódico— que aportaron un periodismo informativo de calidad. Debemos a la creatividad y coraje de Carlos Pérez de Rozas y Antonio Franco, con Pepe Encinas y Carlos Bosch Foggia, esta mentalidad renovadora, ellos fueron los autores de la ruptura con la precariedad previa, sin sospechar que les sucedería la marcha atrás actual. Ahora ya no hay gente como Pepe Baeza o Pedro Madueño al frente de la edición fotoperiodística en la prensa barcelonesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la celebración de los Juegos Olímpicos los lectores de los diarios barceloneses comprobaron cómo el periodismo recogía como nadie la fuerza de un sentimiento popular. Pero la aportación de los nuevos fotógrafos fue más allá, pues educaron visualmente a la ciudadanía de un modo que no se había hecho antes. La diferencia entre la ilustración y la fotografía es que esta enseña a mirar, porque conlleva una actitud crítica y una intención artística; la primera no, porque es de naturaleza instrumental y no interpela ni a lo que se muestra ni a quien se muestra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto pudo ser porque los fotoperiodistas catalanes habían hecho el trabajo de educar visualmente al público asumiendo el trabajo de realizar una crónica cotidiana, directa y contundente de los cambios que se estaban produciendo en el país. El amable lector recordará la foto que fue el pistoletazo de salida de este cambio de era: la imagen de los manifestantes pidiendo la amnistía en febrero de 1976 sentados en el suelo mientras eran golpeados por la Policía Armada, tomada por Manuel Armengol, en la que destacaba Ferran García Faria, ya mayor, con barba blanca y jersey. También la protesta feminista en la Rambla con el cartel «Yo también soy adúltera», de Colita, o las imágenes de los militantes de Fuerza Nueva pidiendo el regreso del franquismo, de Carlos Bosch Foggia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy día las condiciones actuales de trabajo en la prensa y la tendencia de sus líneas informativas no favorecen el fotoperiodismo. No exageramos: véase cómo la infografía ha desaparecido completamente de las páginas de los medios; por la laboriosidad de su confección, por la necesidad de especialistas bien pagados, por la creencia de que por el hecho de ser prescindible no afecta la comercialidad del producto. Lo mismo que pasó con la infografía está pasando con el fotoperiodismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fotografía: Manel Armengol.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://catalunyaplural.cat/es/estamos-perdiendo-el-fotoperiodismo-de-calidad/">Publicación original: Catalunya Plural</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Publicado también en:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://paios-catalans.blogspot.com/2026/01/estem-perdent-el-fotoperiodisme-de.html">PAIOS</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.lamarea.com/2026/01/11/perdiendo-fotoperiodismo/">La Marea</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>La millor professió del món</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/la-millor-professio-del-mon/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Jan 2026 10:16:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[El periodisme és la millor professió del món i els joves han d'aprendre a exhibir-ne l'orgull]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="506" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/facuuab.jpg" alt="" class="wp-image-7239" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/facuuab.jpg 900w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/facuuab-480x270.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 900px, 100vw" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">GABRIEL JARABA</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seria un error que els periodistes que hem fet els diaris publicats de la transició ençà ens consideréssim els darrers de&nbsp;<strong>Filipines&nbsp;</strong>de la professió o, pitjor, unes rares avis dels quals la seva pàtria ha desaparegut de sota els peus. Som, certament, testimonis d’un temps que ja no existeix però continuem essent titulars de la millor professió del món. Hem viscut anys singulars i experiències incomparables, però res ens autoritza a pensar que els que venen no ho seran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Haver passat per la docència a la <strong>Facultat de Ciències de la</strong> <strong>Comunicació de la Universitat Autònoma de Barcelona </strong>em va treure qualsevol mania en aquest sentit que em pogués quedar. Recomano a tothom que vulgui rebre un bany de realitat (o una dutxa freda) que s’exposi a la kryptonita que irradien els nanos joves que, ai d’ells, se senten atrets pel periodisme. Els molts de vosaltres que ho heu fet sabeu que no exagero. He deixat entre ells persones excel·lents, estudiants esforçats i uns quants amics amb els que m’honoro. Els quatre llibres que he publicat són manuals adreçats a ells per ajudar-los a endinsar-se en el món digital i, alhora, les classes que els he adreçat s’han basat en els plantejaments més diguem-ne clàssics de la periodística. M’he guardat ben bé de dir-los que s’havien equivocat de professió i que quedarien decebuts d’ella i dels estudis; si ho hagués fet, tant de bo un llamp rellamp m’hagués fulminat allà mateix. Perquè el periodisme és la millor professió del món i els nanos joves mereixen i tenen dret a ser iniciats en ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El món en el qual els joves comencen a endinsar-se en treballar en la comunicació d’ara és molt diferent del que hem conegut. Pitjor en algunes coses i millor en altres. Per exemple, no hem d’enyorar els sous i els contractes d’abans, que eren suficients i generalment justos. Oblidem que va ser un fet temporal i fugisser, degut a que empresaris com&nbsp;<strong><a href="https://paios-catalans.blogspot.com/2018/01/interviu-la-muerte-de-una-revista.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Antonio Asensio</a></strong>, editors com&nbsp;<strong>Josep Ilario</strong>&nbsp;i directors com&nbsp;<strong><a href="https://paios-catalans.blogspot.com/2021/09/antonio-franco-un-revolucionari-de-la.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Antonio Franco</a></strong>&nbsp;eren conscients que si pagues amb cacauets només t’hi treballaran micos. Al final resulta que sí que els que van venir després en volien, de micos. Ara tenim empresaris que en el millor dels casos malfien dels periodistes i, en el pitjor, els odien. El periodista és un treballador que no acota el cap quan es creua amb un superior; el mira de fit a fit i, si és el cas, hi discuteix el perquè fa el que ha de fer. No els agraden gens els periodistes a la gent de calers i els polls ressuscitats que (momentàniament) els serveixen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De manera que el primer que han de fer els periodistes joves és alçar el cap i encarar-se a la gent, no als mitjamerdes que els desprecien sinó als poderosos. Allà on hi ha un periodista hi ha una mirada que interroga, interpel·la i reclama. Armat amb l’eina del periodisme, un xicot o xicota amb el cap clar observa, pregunta, es respòn i ho explica. I aquí és igual un principiant i un jove: aquesta mirada periodística és el seu patrimoni i la seva herencia professional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Els periodistes joves han d’anar a buscar la gent, escoltar-los i aprendre de les vides de la gent. Saber què li passa a la gent per a poder explicar-ho. Com ho sabien en&nbsp;<strong><a href="https://paios-catalans.blogspot.com/2013/06/sobre-huertas-la-seva-placa-al-poblenou.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Huertas</a></strong>, en&nbsp;<strong><a href="https://paios-catalans.blogspot.com/2022/10/croniques-de-fang-de-jaume-fabre.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fabre</a></strong>, en&nbsp;<strong>Pradas</strong>, en&nbsp;<strong>Campo&nbsp;</strong>i en&nbsp;<strong><a href="https://paios-catalans.blogspot.com/2023/03/marti-i-huertas-memoria-de-dos-grans.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Candel</a></strong>. I han de formar-se més que el que ho vam fer nosaltres, en ciències socials, en ciències humanes, en cultura i art. Una segona llicenciatura no fa mal a ningú i millor si és un doctorat (jo em vaig matricular de doctorat gairebé als 60 anys). I haurien d’associar-se, col·legiar-se, inscriure’s a un sindicat, i si no troben feina, formar equips de treball cooperatius que puguin donar origen a un nou mitjà o iniciativa informativa; la feina no te la venen a portar a casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">És aquesta mirada periodística horitzontal i igualitària el que cal desenvolupar com una assignatura no escrita. És la curiositat pel que fa la gent el que cal identificar com a motivació principal. És aquestes ganes de saber per a poder explicar. Tota la resta arriba el seu ritme i cau pel seu propi pes. Perquè tenim la millor professió del món.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://paios-catalans.blogspot.com/2026/01/la-millor-professio-del-mon.html">Publicació original: PAIOS</a></p>
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