<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Monólogos para besugos | Gabriel Jaraba Online</title>
	<atom:link href="https://gabrieljaraba.com/category/monologos-para-besugos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://gabrieljaraba.com</link>
	<description>Todas mis publicaciones y actividades</description>
	<lastBuildDate>Fri, 03 Apr 2026 12:07:32 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>
	<item>
		<title>El váter interplanetario</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/el-vater-interplanetario/</link>
					<comments>https://gabrieljaraba.com/el-vater-interplanetario/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Apr 2026 12:07:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://gabrieljaraba.com/?p=7337</guid>

					<description><![CDATA[Ls misión a la Luna ha dependido de un detalle técnico de suma importancia: que los astronautas pudieran cagar]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="818" height="1024" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/04/Artemis-II-818x1024.jpg" alt="" class="wp-image-7338" style="width:669px;height:auto"/></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>Hace casi 57 años, en julio de 1969, servidor se encontraba fascinado ante el televisor contemplando el alunizaje de Aldrin, Armstrong y Collins en la misión que llevó al hombre a poner el pie por primera vez en la Luna. Yo acababa de ser padre y había aprovechado los días que mi esposa pasó en el hospital para llevarme a su habitación mi máquina de escribir portátil para terminar a toda prisa, como el galeote de la pluma que era, una traducción y algunos artículos que, una vez cobrados, me servirían para salir de allí con la niña bajo el brazo. El espectáculo lunar fue para mí una epopeya: un gran paso para la humanidad y para este periodista, que había logrado fundar una familia y emprendía el anhelado camino de la profesionalización. Buzz Aldrin tenía razón.</p>



<p>Ahora, poco más de medio siglo después, atiendo igualmente emocionado al despegue de la misión Artemis II, que no se propone pisar la Luna sino circunnavegarla en el espacio como preludio de una posterior exploración. Soy un entusiasta de la aventura espacial y creo que las odiseas interplanetarias nunca debieron haberse interrumpido.</p>



<p>Hace décadas que tendría que haber una base científica en la Luna del mismo modo que existen instalaciones de este tipo en la Antártida, y estoy convencido de que la crisis de la idea de progreso nos ha llevado a una era estúpida en la que las personas andan en busca de una identidad y por el camino van perdiendo la esencia de su humanidad. &nbsp;Uno cree que la serie Star Trek es el mejor compendio que existe sobre la idea de democracia, pluralismo, ilustración y universalismo proyectados hacia el futuro y que su creador y guionista, Gene Roddenberry, es el profeta del nuevo tiempo que debería venir.</p>



<p>Así que he seguido con gran atención los últimos preparativos de la misión y ha habido uno que me ha inquietado especialmente: el váter de a bordo no funcionaba. Miles de dólares en tecnología invertidos y la clave de la cuestión era que los astronautas pudieran, con perdón, cagar. Porque diez días de vuelo espacial sin hacer de vientre hubieran sido, eso también, una nueva frontera para la humanidad. Así es el hombre: nos planteamos descubrir nuevos mundos y ampliar nuestro horizonte y al final todo depende del váter.</p>



<p>Este episodio me da pie para hacer estos chistes pero asimismo me pone frente a frente con la condición humana. Lo dice un antiguo refrán: “En este mundo de mierda de cagar nadie se escapa, caga el rico, caga el pobre, caga el rey y caga el papa”, es decir, la mayor proclama de igualitarismo desde los tiempos de Espartaco. Cagan los científicos de la NASA, cagan los técnicos que conducen el lanzamiento de la nave, cagan los astrofísicos que estudiarán los hallazgos de la expedición y cagan todos los implicados… si pueden. Durante unas horas los cinco astronautas de la Artemis II se han debido plantear si sería posible una evacuación de sus vientres y nada menos que en condiciones de ingravidez, pues no sólo se trata de expeler el –otra vez perdón—zurullo sino de evitar que una vez suelto ande por la nave como si tal cosa, cual un nuevo Alien pero tanto o más amenazante.</p>



<p>Afortunadamente, el váter de la Artemis II ha sido reparado, con lo que se ha visto que los tripulantes de una misión espacial no sólo deben saber de navegación interplanetaria y astrofísica sino de lampistería avanzada. Y yo me he alegrado de que, finalmente, los tres señores y la señora que abrirán nuevas fronteras a la humanidad podrán hacerlo cagando, como debe ser.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://gabrieljaraba.com/el-vater-interplanetario/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La izquierda juvenil argentina</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/la-izquierda-juvenil-argentina/</link>
					<comments>https://gabrieljaraba.com/la-izquierda-juvenil-argentina/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2026 18:00:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://gabrieljaraba.com/?p=7326</guid>

					<description><![CDATA[Cuando sea mayor quiero ser argentino]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="470" height="418" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/03/Ricardo-Darin.jpg" alt="" class="wp-image-7327" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/03/Ricardo-Darin.jpg 470w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/03/Ricardo-Darin-300x267.jpg 300w" sizes="(max-width: 470px) 100vw, 470px" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>Yo suelo decir que cuando sea mayor quiero ser argentino. Suelto este exabrupto pensando en los numerosos amigos de esa nacionalidad que he ido haciendo a lo largo del tiempo, desde que el golpe de Videla provocó en 1976 una de las catástrofes humanitarias más impresionantes del siglo XX. La represión desplegada por la junta militar exterminó no sólo a una promoción de militantes de izquierdas sino a una generación entera. Que en una sociedad moderna se produzca la desaparición de 30.000 personas de edades comprendidas entre 18 y 35 años es un hecho que merece reflexión más allá de los hechos políticos, incluso desde el punto de vista de los derechos humanos. Es un genocidio muy particular: la eliminación no de una etnia, una confesión religiosa o una nacionalidad&nbsp; sino el exterminio de la juventud disconforme.</p>



<p>El exterminio de la izquierda juvenil argentina de los 70 significa la autoamputación de una parte importantísima del cuerpo social, más allá de cualquier debate político. El país enfrentó desde entonces su acceso al futuro desprovisto de lo único que podía conferirle la esperanza de ganar el porvenir con el pleno ejercicio de la creatividad y la innovación en todos los sectores y direcciones. Quizás muchas de las cuestiones que no alcanzamos a comprender de la evolución o involución argentina se basen en este hecho tan a menudo silenciado.</p>



<p>Ese concepto de izquierda juvenil, propuesto por Ramon Aymerich en La Vanguardia al recordar el episodio ahora que se cumple su 50 aniversario me parece importantísimo. Esa idea generacional política es crucial para comprender la cultura de la segunda mitad del siglo XX y de paso para entendernos a nosotros mismos los que quisimos o creímos protagonizar unas décadas que iban a ver las transformaciones más profundas de la civilización contemporánea. El exterminio de la izquierda juvenil argentina fue un genocidio sin paliativos, coronado por la aventura bélica de Videla, Massera y Galtieri al enviar a los chicos que quedaban vivos al matadero de las Malvinas.</p>



<p>Los supervivientes de aquella izquierda juvenil y los persistentes de nuestra izquierda hispana nos reconocimos a primera vista cuando nos encontramos. Tengo el honor de haber sido y ser amigo de numerosos miembros de Montoneros y ERP, Ejército Revolucionario del Pueblo. Entre ellos no sólo se encontraban militantes clandestinos sino profesionales de un valor extraordinario, tanto formados allá como reformulados aquí a partir de su condición de refugiados. Todos ellos hicieron una aportación extraordinaria a España con su talento, su energía y su ingenio.</p>



<p>La izquierda juvenil argentina que conocimos no sólo nos dio la oportunidad de ejercer una verdadera solidaridad internacionalista sino que nos insufló la vitalidad de un pueblo vibrante. La izquierda juvenil española debe a su homóloga argentina el reconocimiento por un sacrificio dramático y el agradecimiento por una notable comunicación de vida.</p>



<p>Fotografía: Ricardo Darín, argentino y español, con Guillermo Francella, en El secreto de sus ojos.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://gabrieljaraba.com/la-izquierda-juvenil-argentina/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La guerra</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/la-guerra/</link>
					<comments>https://gabrieljaraba.com/la-guerra/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Mar 2026 13:01:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://gabrieljaraba.com/?p=7316</guid>

					<description><![CDATA[La guerra es el signo distintivo de la condición humana en la práctica.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="960" height="754" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/03/No-a-la-guerra.jpg" alt="" class="wp-image-7317" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/03/No-a-la-guerra.jpg 960w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/03/No-a-la-guerra-480x377.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 960px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>Pasan los siglos y las civilizaciones pero la guerra persiste. Si hay un signo que pueda definir globalmente la realidad del género humano es la guerra: el&nbsp; hombre es el ser que recurre a la guerra para tratar de resolver las diferencias entre los grupos humanos y considera la victoria en ella como mérito y signo de excelencia. Hay especies que usan también la guerra como medio de confrontación, como los chimpancés, pero nadie como los humanos ha hecho de la guerra signo distintivo de su civilización.</p>



<p>Lo que conocemos como naciones son fruto de la guerra, de una guerra ganada en tanto que episodio fundacional. Y a la inversa: “El nacionalismo es la guerra”, dijo François Mitterrand. Los jefes de estado apoyan la representación de su cargo en signos bélicos, ejércitos o insignias e incluso uniformes, y los himnos nacionales suelen ser alabanzas al supuesto espíritu patriótico que llaman a verter la sangre del enemigo. El autosacrificio en la guerra es considerado un alto honor y un merecimiento deseable, por más que la misión de todo soldado no es morir por la patria sino lograr que el enemigo lo haga por la suya.</p>



<p>Las guerras del tiempo presente usan la tecnología de la información como arma de choque y vanguardia pero son tan primitivas y primigenias como los primeros combates entre homínidos que nos sugieren las primeras escenas de 2001 odisea del espacio. Tras todas ellas está el mismo espíritu humano, que los himnos nacionales, las banderas y las medallas definen tan bien: oponerse y prevalecer cueste lo que cueste. Nada bueno saldrá de las guerras pues responden a la mentalidad de barbarie que las genera. El lema de no a la guerra representa el rechazo a esa mentalidad independientemente de las posiciones que lo motiven en uno u otro sentido.</p>



<p>No supimos ver que Trump y Putin, Jamenei y Netanyahu, al igual que una legión de jefes tribales de todas las culturas que les secundan, eran capaces de revertir el mayor logro civilizacional producido en nuestra época, que no es el pacifismo sino el sentido de una realidad posible y factible, representado por el espíritu, la letra y la organización de las Naciones Unidas. El rechazo de la guerra no viene de cantar el Imagine de Lennon o de celebrar las enseñanzas de Lanza del Vasto sino de la capacidad de comprender la naturaleza del mal que subyace a la guerra y a la posibilidad de construir realidades que la hagan inviable, de grado o por fuerza. Y esas realidades son la ONU y la Unión Europea, despreciadas y atacadas por los dos grandes señores de la guerra globalizada.</p>



<p>Es buena cosa ser y declararse pacifista pero es mejor tener discernimiento para elegir las acciones que se oponen a la guerra o la impiden, o por lo menos la dificultan. Además del no a la guerra es necesario pronunciar afirmaciones que impliquen la construcción de una cultura que la niegue y se oponga a ella. No es cosa fácil pues se trata de construir una alternativa a la civilización, no la actual sino a la de todos los tiempos, que ha hecho de la guerra el signo distintivo de la condición humana en la práctica.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://gabrieljaraba.com/la-guerra/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Lo vivido, la memoria y lo subjetivo</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/lo-vivido-la-memoria-y-lo-subjetivo/</link>
					<comments>https://gabrieljaraba.com/lo-vivido-la-memoria-y-lo-subjetivo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Feb 2026 15:51:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://gabrieljaraba.com/?p=7294</guid>

					<description><![CDATA[El revuelo en torno al 23F me cansa. Prefiero mirar hacia el futuro para ver qué cambios nos trae la evolución]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/Alvaro-Morte-1024x576.webp" alt="" class="wp-image-7295" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/Alvaro-Morte-1024x576.webp 1024w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/Alvaro-Morte-980x551.webp 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/Alvaro-Morte-480x270.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>No me gusta recordar el pasado y eso que tengo memoria de elefante (quienes me conocen dicen que puedo ser mal enemigo pues me acuerdo de todo, aunque prefiero olvidar de manera selectiva y voluntaria). Me interesa la historia e incluso la historia reciente pero me incomodan los revolcones en los episodios colectivos vividos por nuestro grupo humano, o generación, o nación. Ese ajuste de cuentas permanente, esa pugnacidad acerca de cualquier cosa: una vez dije que la raíz de todos los pecados era el deseo y la voluntad de tener razón y alguien me miró de reojo… confirmándolo.</p>



<p>El revuelo actual en torno al 23F me cansa. Ya lo viví como humilde periodista en una gran redacción y me enseñó a que la democracia siempre está en riesgo de ser perdida, cosa que por lo visto no hemos aprendido aún. Pero me quedo con el aprendizaje y olvido todo lo demás, en todo caso con las impresiones que extraje del asunto y el aprendizaje que obtuve, incluso la oportunidad de cambiar de opinión.</p>



<p>Acabo de entregar un artículo a Catalunya Plural que no va sobre el 23F sino acerca de la serie Anatomía de un instante, basada en el libro homónimo de Javier Cercas. Lo que su visionado me ha dejado ha sido la magnífica interpretación de los protagonistas, Eduard Fernández como Santiago Carrillo, Manolo Solo como Manuel Gutiérrez Mellado y Álvaro Morte como Adolfo Suárez. Adelanto que no voy a pozar en los dichosos documentos reservados ni en las conspiranoias que permanecen en pie. Me quedo con las personalidades de las tres figuras históricas de quienes tres excelentes actores saben extraer sus esencias con unas interpretaciones que me han conmovido.</p>



<p>Más que el pasado me interesa el futuro, a pesar de que de eso me queda poco. Me apasiona ver hacia dónde caminará la sociedad y el mundo, percibir las posibles tendencias de lo que sigo creyendo que es una evolución. Y lo hago desde esta nueva vida que me toca vivir ahora, en la que podría decidir ser punk, “no future”, pero no, porque creo que hay un futuro para nuestros jóvenes, que son mucho mejores que nosotros. Y para ellos esos espectros que aparecen de repente en los giros de la espiral de la historia no serán más que una mención en un libro de historia que no leerá nadie. Memoria histórica sí, pero también olvido histórico para poder vivir mirando al futuro.</p>



<p>La vida es un sarcasmo constante a veces, hay que pillarle el sentido del humor para poder elevarse por encima de las miserias que pavimentan nuestros caminos. Se conmemora el 23F y se muere Tejero, pero además palma Gregorio Morán, aquel periodista al que el mundo le debía algo. Son cosas que llamamos sincronicidades pero uno se pregunta si las sincronicidades serían tales sin la presencia de la conciencia humana para interpretarlas. Vistas desde nuestro punto de ídem, lo que parecen piruetas del destino adquieren un significado agridulce porque consideramos que estos acontecimientos aparentemente casuales nos conciernen. Los antiguos decían esto con más llaneza: Dios escribe con renglones torcidos.</p>



<p>El ser humano, en esta era, pretende construir una ciencia que alcance la objetividad absoluta mientras la vida se empeña en demostrarle que es lo subjetivo lo que explica o parece explicar lo que sucede. Porque la forma en que nos explicamos lo que vivimos no suele coincidir con lo vivido sino que lo que manda es la interpretación que hacemos de lo vivido según nuestra conveniencia en este mismo instanteFotografía: .</p>



<p>Foto: Álvaro Morte en el papel de Adolfo Suárez. Fotografía: Julio Vergne.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://gabrieljaraba.com/lo-vivido-la-memoria-y-lo-subjetivo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Hijos de los tebeos</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/hijos-de-los-tebeos/</link>
					<comments>https://gabrieljaraba.com/hijos-de-los-tebeos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Feb 2026 12:13:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://gabrieljaraba.com/?p=7278</guid>

					<description><![CDATA[Se dice que nuestra generación (los nacidos en los 50 o los últimos 40) somos hijos de los Beatles. Es cierto, pero antes fuimos hijos de los tebeos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="479" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/capitan-trueno.jpg" alt="" class="wp-image-7279" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/capitan-trueno.jpg 700w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/capitan-trueno-480x328.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 700px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>Se dice que nuestra generación (los nacidos en los 50 o los últimos 40 del siglo XX) somos hijos de los Beatles. Es cierto, pero antes fuimos hijos de los tebeos, más tarde llamados comics. Los tebeos que conocimos no eran exactamente comics, pues estos han adquirido este nombre cuando se han investido de cierta pátina de respetabilidad gracias a su calidad artística y al paso del tiempo, que todo lo cura. Los tebeos eran hijos de la calle, parte del sistema infantil de juegos y travesuras que constituye por sí mismo una tradición autónoma, que pasa inadvertida pero que, digan lo que digan los antropólogos, transcurre de generación en generación y actúa como mente colectiva dentro de la propia generación.</p>



<p></p>



<p>La tradición infantil, de la que forma parte todo niño por el mero hecho de serlo, es un potente sistema de transmisión mémica (los juegos o los chistes), de comunicación (los idiolectos de barrio o escuela) o de comportamientos (las actitudes diferenciadas entre chicos y chicas, el trato con niños provenientes de otros países). Esa tradición vehicula no sólo el arte y la habilidad de jugar sino cierto ingenio pillo, una capacidad dcción corporal predeportiva y un sentido del humor particular. La tradición infantil pervive a pesar de que los niños hayan sido recluídos en los domicilios, y de ahí que circule subrepticiamente por los videojuegos y sus derivados, ciertas formas de transmisión mémica ligada a las redes sociales y el gran piélago de los patios de los colegios, ingente reserva del ingenio de la niñez y escuela verdadera de relaciones humanas (de ahí que sea en ellos donde aparezca la cara oscura de esa dimensión cruel de la humanidad, llamada bullying, que siempre ha existido aunque sin nombre).</p>



<p>Los tebeos de nuestra infancia no merecen un recuerdo nostálgico sino un homenaje -–a ellos y a los padres que nos los compraban— porque fueron nuestra puerta de entrada a la lectura, la cultura y el saber. Leyendo tebeos aprendimos a leer y a comprender lo leído, a imaginar y a recrear lo imaginado, a soñar y anhelar lo que podía ser anhelado, y  que, al serlo, sembraba imperceptiblemente las semillas de un futuro posible y quizá mejor. Antes de obras magnas como Tintin y Astérix, que para los niños de mi edad y clase eran objetos inalcanzables por su precio, estaban los tebeos de la calle, que costaban una peseta o peseta y media, pasto de librería de lance, comprados de segunda mano, intercambiados o incluso alquilados.</p>



<p>Desde sus páginas aquellos tebeos, aparentemente simples historietas, nos hablaban voces que para nosotros eran, aún sin saberlo, oraculares, que nos mostraban una vida posible y mejor desde los recovecos de la fantasía imposible, nos aleccionaban sobre el bien y el mal y nos iniciaban a una dignidad surgida de la compasión por el débil, la responsabilidad del fuerte, el rechazo de la crueldad y el imperativo de la amistad, la fraternidad y el amor. Los tebeos, en suma, nos transmitieron la tradición caballeresca que en nuestro hemisferio es la forma que adopta la Gran Compasión.</p>



<p>Los tebeos eran escritos y dibujados por galeotes del ingenio, personal mal pagado y a menudo semiesclavizado por empresas no menos voraces que otras industrias. A veces refugiados en ellas antiguos intelectuales o funcionarios de la República Española que trataban de sobrevivir, malviviendo, después de haber pasado por la cárcel, el campo de concentración y la depuración. Aquel ejército de vencidos pero no derrotados fueron nuestros maestros de humanidad, o nuestros maestros a secas, quienes emplearon intuitivamente el enorme poder de la tradición infantil para sembrar nosotros las semillas de la Gran Compasión sin cuya fructificación uno no puede llamarse humano. Bajo los gastados papelorios de los tebeos de la calle latía el corazón de la verdadera humanidad que nos llamaba a sumarnos a su latido y nosotros respondimos con alegría, ilusión y espíritu de juego.</p>



<p>Gracias a los modestos tebeos, ya viejos y usados, aprendimos eso que ahora parece tan difícil de conseguir en la escuela y, horror, en la universidad, que se llama comprensión lectora; ya ves tú. Y esa comprensión no era solamente la de lo que la mente expresa sino de lo que el corazón dicta. No importa lo que luego leyéramos, lo que había que leer ya estaba leído, y así, gracias a los tebeos de calle que costaban una peseta nos hicimos hombres y mujeres.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://gabrieljaraba.com/hijos-de-los-tebeos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los elefantes de antes</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/los-elefantes-de-antes/</link>
					<comments>https://gabrieljaraba.com/los-elefantes-de-antes/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Jan 2026 13:08:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://gabrieljaraba.com/?p=7233</guid>

					<description><![CDATA[Los elefantes del zoo de Barcelona han sido una tradición que nos ha hecho más humanos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="650" height="488" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/Babar.avif" alt="" class="wp-image-7234" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/Babar.avif 650w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/Babar-300x225.jpg 300w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/Babar-510x382.jpg 510w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/01/Babar-480x360.jpg 480w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px" /></figure>



<p></p>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>“Antes” es un tiempo cuasi mítico del que cuesta precisar la fecha. Antes fue algo vivido por nuestros padres y sobre todo por nuestros abuelos. En él el valor de las cosas se contaba en céntimos y reales, por las calles no circulaban coches sino caballos y las señoras llevaban faldas por debajo de las rodillas. Algunos de suficiente edad hemos vivido en antes y, así, hemos ido a comprar a las tiendas de aceites y jabones, siéndonos servida una medida de aceite a granel extraída de un depósito mediante una bomba de vacío que funcionaba con una palanca. Antes usábamos neveras refrigeradas con hielo, que se iba a comprar a la bodega, igual que el vino, servido igualmente a granel. Y antes jugábamos en la calle sin peligro a que nos atropellara un coche ni un patinete eléctrico, porque los patinetes los fabricábamos los niños con tres listones de madera y dos rodamientos a bolas. La vida cotidiana de antes parecía ser plácida, pero eso era una vez nuestros abuelos regresaron de la guerra en la que defendieron a la República Española y tras la cual fueron hechos, con suerte, prisioneros.</p>



<p>Antes no había televisión y la gente se entretenía con lo que podía. Uno de los entretenimientos era visitar de vez en cuando el parque zoológico y allí, en el de Barcelona, visitar al elefante. El elefante del parque era un distinguido vecino de la ciudad, casi de la familia. Los barceloneses siempre lo han tenido en gran estima, considerado un personaje singular, mucho antes de que el gorila albino traído por Jordi Sabaté Pi se convirtiese en una especie de zooestrella del tardofranquismo porciolista local. Existió un verdadero culto al elefante del parque en la persona del primero de la saga, llamado L’Avi (el Abuelo) que era un elefante asiático que llegó en 1892 y se convirtió en una figura querida de la ciudad hasta su muerte en 1914. Le sucedió una elefanta, Júlia, que llegó a ser muy famosa: las familias se acercaban a ella y le ofrecían una moneda de 10 céntimos que ella cogía con la trompa y se la daba a su cuidador, quien a cambio le entregaba una pieza de fruta. Como antes no había documentales sobre naturaleza y países exóticos, ni televisión por donde difundirlos, pasar un ratito con Júlia era tomar contacto con un mundo que se imaginaba inmenso desde la España autárquica.</p>



<p>Ahora, que ya no es antes, miramos a los elefantes de un modo distinto. Ya no compramos las cosas a granel y los animales nos inspiran compasión. Nunca entenderá Juan Carlos cómo su episodio de la caza del elefante contribuyó a torcer la consideración con que los españoles le obsequiaban, quizá más que otras cuestiones de dinero o cuernos. Cierto que Disney ha humanizado, o antropoformizado a los animales de un modo que algunos consideran inconveniente, pero bienvenidas sean sus licencias creativas si ello ha hecho apreciar la condición de seres sintientes de las bestias. Del mismo modo que la civilización comenzó cuando un ser humano ayudó a otro que se hallaba herido, enfermo o impedido, un salto civilizatorio se produce cuando el animal es algo que sirve para algo más que para ser cazado, comido o esclavizado. No sé si los animales tienen alma pero un cielo en el que uno no pueda encontrar a su gato o perro no es un paraíso que valga la pena.</p>



<p>Estos días ha muerto Susi, la elefanta del zoo barcelonés que movió a compasión a la gente que lamentaba que se encontrara sola y triste. Siendo los elefantes animales sociales y familiares, Susi recuperó el ánimo cuando le trajeron una compañera, Yoyo, de la que llegó a hacerse amiga. La pareja de elefantas supuso la revitalización de la tradición que venera al elefante del parque no ya como curiosidad sino como presencia humanizadora. Como con L’Avi o Júlia, la cercanía de los elefantes nos hace ser mejores, y el sentimiento por la pérdida de Susi es muestra de ello.</p>



<p>Días antes había muerto Brigitte Bardot, otra elefanta solitaria que militó fervientemente, incluso agriamente, en favor del bienestar de los animales. Los elefantes tienen conciencia de sí mismos, se conmueven ante la muerte de sus congéneres, se cuidan unos a otros en el seno de sus familias horizontales en las que las tías tienen un gran papel. Cuando miro el mundo animal veo en los elefantes algo que me recuerda a mí. Quiero pensar que en el cielo no sólo hay gatos y perros sino elefantes, los elefantes de antes y los de ahora, porque también ellos merecen la gloria.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://gabrieljaraba.com/los-elefantes-de-antes/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los nombres de pueblo y por qué me llamo Gabriel</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/los-nombres-de-pueblo-y-porque-me-llamo-gabriel/</link>
					<comments>https://gabrieljaraba.com/los-nombres-de-pueblo-y-porque-me-llamo-gabriel/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Dec 2025 17:09:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://gabrieljaraba.com/?p=7200</guid>

					<description><![CDATA[Ya no se usan los llamados nombres de pueblo. A mí me pusieron un nombre más fino y explico, bromeando, la razón]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="467" height="377" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/fray-angelico-la-anunciacion-museo-nacional-del-prado.jpg" alt="" class="wp-image-7201" style="width:746px;height:auto" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/fray-angelico-la-anunciacion-museo-nacional-del-prado.jpg 467w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/fray-angelico-la-anunciacion-museo-nacional-del-prado-300x242.jpg 300w" sizes="(max-width: 467px) 100vw, 467px" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>Mi abuela materna se llamaba Matilde, y la de mi mujer, lo mismo. Dos Matildes en un mismo tronco familiar coetáneo es algo que tardaremos en ver. Ahora las niñas se llaman Alba y los niños Pol, con una generación previa de Marcs y Evas. Ha habido muchos Kilians y pocas Yolandas saben que su nombre es también Violante, la señora de Hungría que se casó con Jaime el Conquistador y fue reina de Aragón. A los cubanos les parecen maravillosos los nombres postcristianos de sus damas, como Marysleisis, Yudelkis o Anirulis. A las gentes de ahora Matilde nos suena a antiguo, a nombre de abuela, y el mismo en alemán nos resulta más interesante quizá por exótico: Mechthild.</p>



<p>En muchas regiones de la España rural abundan nombres que se consideran feos y se les llama nombres de pueblo. A la gente no sólo le parecen anticuados sino risibles: Hermógenes, Gumersindo o Liduvina. Algunos se los cambiaron o escondieron, como una vecina nuestra que se llamaba Apolonia y se hacía llamar María Elena. Apolonia, con un nombre que remitía al dios Sol, había sido vedette en un cabaret de Beirut, cuando el Líbano era la Suíza del próximo Oriente, y sabía tocar el buzuki, el instrumento popularizado por el sirtaki de Zorba el Griego.</p>



<p>Esos nombres supuestamente jocosos les fueron puestos a muchos personajes de los tebeos de Bruguera, en los 50 y primeros 60. Como Heliodoro Nevera, Sandalio Pegamín o, ya rizando el rizo, Pantuflo Zapatilla y doña Jaimita, los padres de Zipi y Zape. Las hermanas Gilda eran Hermenegilda y Leovigilda, nombres que apelan a la fortaleza porque acaban con la terminación germánica hild, que significa batalla. Lo mismo que con Matilde, Jaimita es Jamie en inglés, nombre que por siglos sea loado en la persona de Jamie Lee Curtis.</p>



<p>A mí me gustan estos nombres que se dicen antiguos y son permanentes por históricos. Nadie se atreve a llamarse Sisebuto y ni siquiera Sisenando, aunque sean reyes godos. Un joven proveniente del gotha hispano se llama Froilán y eso es porque a la gente pastosa le importa un comino lo que se piense de ellos. Pero los que ostentan nombres dichos de pueblo son gente modesta y educada que no desea llamar la atención. Mi hija se llama Lavinia porque era el trasunto con el que el poeta Salvador Espriu identificaba a Barcelona, nombre de matrona romana que aún se usa en el Reino Unido. La niña, cuando era pequeña, cuando le preguntaban cómo se llamaba respondía, lacónica y prudente: Ana.</p>



<p>Un servidor se llama Gabriel, nombre de arcángel, y encima el de mi ramo, la comunicación, cuando no había demasiados con ese apelativo y a los garbanzos se les llamaba gabrieles. Me llamo así por culpa de un peón de ferrocarril y un burro lento, y les contaré la historia.</p>



<p>Mi abuelo Antonio, factor de una estación de tren de la MZA, la que fuera famosa línea Madrid-Zaragoza-Alicante, antes de que existiera la Renfe, acababa de tener un hijo y su esposa había fallecido en el parto. Sólo tenía un hermano mayor, Antonio, y el resto chicas, él era el pequeño. Mi abuelo quiso para él un nombre elegante y decidió bautizarle como Gabriel. Como no podía abandonar su puesto de responsabilidad en la estación encargó a un peón que se trasladara hasta el juzgado para inscribir al recién nacido.</p>



<p>El peón, como tantos entonces, no sabía leer ni escribir, de modo que el factor que era mi abuelo le dijo que memorizase el nombre: Gabriel, Gabriel, Gabriel. El buen hombre montó en un burro y hacia el juzgado. El asno era un poco remolón y lento, y el peón, a lomos del jumento, se iba repitiendo mentalmente, Gabriel, Gabriel, Gabriel, a falta de una nota escrita que se lo recordase. Al llegar al juzgado procedió al trámite, y en el momento de indicar el nombre del neonato, titubeó: se le había ido el santo al cielo. “Bueno, pues… era algo así como de un ángel… pero no me acuerdo ahora mismo”. El funcionario lo resolvió por las bravas: le pondremos Ángel y ya está, sello y firma.</p>



<p>El peón regresó a la estación compungido pero no se atrevió a confesar su fallo. “Qué, ¿ya has inscrito al niño?”. “Sí, señor, ya está el trámite hecho”. Y aquí paz y después gloria. Mi padre fue llamado Gabriel por todos sus familiares y amigos durante todos aquellos años… hasta que le llamaron a filas para combatir en el ejército de la República Española, con una comunicación que correspondía a un tal Ángel Jaraba Vela. “¿Pero quien es ese Ángel, rediez?”, exclamaba la familia entera. Nadie se lo imaginaba hasta que mi abuelo, en un destello de luz, llamó al peón caminero de la estación, quien confesó lo del santo al cielo, el burro lento y el funcionario expeditivo. ¡Acabáramos! Mi padre partió a la guerra pero mi aragonesa y tozuda familia paterna le siguió llamando Gabriel toda su vida.</p>



<p>Cuando nací yo mi padre Ángel fue personalmente al registro civil para inscribirme como Gabriel, sin delegar en nadie. “Así no habrá equivocación posible, ni peón ni burro ni narices”. Cada vez que me llamaba por mi nombre, que debía haber sido el suyo, se le iluminaba la cara. Jodó, como decimos los maños.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://gabrieljaraba.com/los-nombres-de-pueblo-y-porque-me-llamo-gabriel/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Narges Mohammadi y el silencio cómplice</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/narges-mohammadi-y-el-silencio-complice/</link>
					<comments>https://gabrieljaraba.com/narges-mohammadi-y-el-silencio-complice/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Dec 2025 12:26:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://gabrieljaraba.com/?p=7192</guid>

					<description><![CDATA[Silencio en la izquierda ante el testimonio de Narges Mohammadi, premio Nobel de la Paz 2025 y opositora a la dictadura iraní]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="996" height="510" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/Narges-Mohammadi.jpg" alt="" class="wp-image-7193" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/Narges-Mohammadi.jpg 996w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/Narges-Mohammadi-980x502.jpg 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/Narges-Mohammadi-480x246.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 996px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>El movimiento de oposición al régimen dictatorial iraní creado por Narges Mohammadi, premio Nobel de la Paz 2025, &nbsp;se llama Mujer, Vida y Libertad. Estas palabras resumen toda una concepción de las aspiraciones de los opositores y está encabezado por la alusión al género femenino, la mitad de la humanidad sin la que no sólo no existe libertad sino tampoco vida. Es necesario mucho valor para enfrentarse al régimen de los ayatolás pero aún más coraje para poner a las mujeres al frente de un movimiento sociopolítico general como este. No es, o no sólo, un movimiento feminista sino de regeneración general, pero expresa con su denominación una aspiración y una realidad: el protagonismo de las mujeres en la construcción de una sociedad civilizada con buena vida.</p>



<p>No veo que las izquierdas hagan mención de Narges ni mucho menos que la reivindiquen. Peor por ellos: el futuro es feminista y pertenece a las mujeres. Diría que lo que hacen las mujeres en aquellos países no motiva especialmente a las izquierdas y que sólo lo que yo y algunos otros llamamos «palestinismo» moviliza a las conciencias. Más adelante, cuando algunas cosas hayan cambiado, el palestinismo merecerá un análisis a fondo como movimiento de reagrupamiento de sensibilidades en el mundo y en España, elocuente tanto en lo que se refiere a la implicación de los grupos que lo sustentan como para la descripción de las carencias de éstos. En los años 70 el movimiento contra la guerra de Vietnam jugó un papel parecido pero ni adquirió unos rasgos ideológicos tan sensibles ni se dotó de unos estandartes, como la kufiya, tan rotundos. La excepción: la actitud de Jane Fonda de denuncia de la guerra y de toma de posición a favor de Vietnam del Norte, lo que le supuso el apelativo deprecativo de «Hanoi Jane» por los reaccionarios y belicistas americanos.</p>



<p>Veo pues muchísimas kufiyas y pocas menciones a Narges ya los demócratas iraníes. No puedo dejar de pensar que las izquierdas españolas y europeas siguen moviéndose según la dinámica de bloques establecida en la guerra fría, ahora actualizada en una redefinición de los bloques que nada nos beneficia a los demócratas europeos. Es incomprensible para mí el antieuropeísmo de un sector de las izquierdas o al menos su nula implicación en la Europa federal, salvo que se deba a un «antiburguesismo» que debería contrastarse con la realidad geopolítica. Pero el silencio sobre personas y fenómenos como Narges Mohammadi me parece bastante revelador de una mentalidad y una práctica política.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://gabrieljaraba.com/narges-mohammadi-y-el-silencio-complice/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una negra literaria que hace bien su trabajo</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/una-negra-literaria-que-hace-bien-su-trabajo/</link>
					<comments>https://gabrieljaraba.com/una-negra-literaria-que-hace-bien-su-trabajo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Dec 2025 11:47:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://gabrieljaraba.com/?p=7177</guid>

					<description><![CDATA[Laurence Débray es la autora de la biografía de Juan Carlos, una "negra" literaria que dignifica el oficio.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="758" height="529" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/Juan-Carlos-video.webp" alt="Laurence Débray ha hecho bien su trabajo y ha dignificado el trabajo de los negros literarios." class="wp-image-7178" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/Juan-Carlos-video.webp 758w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/Juan-Carlos-video-480x335.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 758px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>Que nada menos que la hija de Régis Debray &nbsp;haya hecho de negra literaria con el rey Juan Carlos es algo que nos reconforta a todos quienes nos hemos teñido la cara de betún alguna vez para ganar unas pesetillas. “Hijo mío, los periodistas tenemos que comer mucho caviar para poder traer un plato de sopa a casa”, dijo una vez un estibador de la pluma a su retoño para ilustrarle sobre la profesión de su padre. Laurence Debray, que exhibe orgullosa el apellido del que fue compañero de lucha del Che Guevara, ha puesto el magnetofón, la pluma y el cerebro para la confección del libro “Reconciliación”, aunque en la portada no figura su nombre sino el de Juan Carlos I, sobre una fotografía suya de registro solemne.</p>



<p>Ya se sabe que muchas biografías no aparecen firmadas por quien las ha escrito y simulan que el autor es el biografiado, de modo que eso no debería escandalizarnos. Ello forma parte del negocio editorial y todos sabemos a qué atenernos. En este caso además Laurence Débray se ha mostrado siempre como una vigorosa defensora del ex rey y de su papel en la transición española; el título del volumen sí que parece ser de su autoría y de manera rotunda. Podríamos decir que la gestión de esta biografía se debe al empeño de la autora, disconforme con la consideración que de Juan Carlos se ha hecho en la España de los últimos tiempos. Ha sido más que una «ghost witer», que es como se llama en inglés a estos profesionales; un negro que carga sobre sus espaldas la construcción de un libro a partir de la nada o de muy poco es mucho más que un evanescente fantasma.</p>



<p>De manera que bien está lo que bien acaba y la biografía de Juan Carlos, independientemente de su contenido, será un elemento a tener en cuenta por los historiadores, al lado de los hechos y avatares protagonizados por el biografiado. Vale la pena comparar la consistencia –o coherencia, si se quiere—del libro con la peripecia del vídeo promocional que Juan Carlos acaba de emitir, y que ha sido calificado de “inoportuno e innecesario” por la Casa Real. O con la entrevista realizada por la cadena France 3, otra acción promocional de eficacia dudosa a efecto de la reivindicación del personaje. Siguiendo los comentarios que los observadores han hecho de esta pieza audiovisual, uno podría decir que un biografiado de esta laya hace bien cuando escucha los consejos de su biógrafa y se ajusta a su modo de trabajar y queda en evidencia si en algún momento se aparta de ellos.</p>



<p>La dignificación de la negritud literaria que ha llevado a cabo Laurence Debray debería estudiarse en los másters de escritura que se imparten por ahí. Creer en el biografiado, suministrarle un cañamazo literario en el que asentarse, susurrarle al oído “recuerda que eres mortal” como se hacía con los generales de Roma mientras hacían su desfile triunfal, son tareas que uno no sabe si este tipo de protagonistas aprecia pero cuyo valor aparece cuando los tipos se atreven a alejarse de su guía. Muy a menudo los personajes que publican libros escritos por negros acaban creyéndose que los han escrito ellos.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://gabrieljaraba.com/una-negra-literaria-que-hace-bien-su-trabajo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Trump el sucio</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/trump-el-sucio/</link>
					<comments>https://gabrieljaraba.com/trump-el-sucio/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Nov 2025 17:50:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monólogos para besugos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://gabrieljaraba.com/?p=7167</guid>

					<description><![CDATA[Una vez preguntaron a Woody Allen: “¿Usted cree que el sexo es sucio?” y el cineasta respondió: “Si se hace bien, sí”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="770" height="513" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/11/Trump-y-Bin-Salman.webp" alt="" class="wp-image-7168" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/11/Trump-y-Bin-Salman.webp 770w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/11/Trump-y-Bin-Salman-480x320.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 770px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>Una vez preguntaron a Woody Allen: “¿Usted cree que el sexo es sucio?” y el cineasta respondió: “Si se hace bien, sí”. La anécdota me viene a la memoria cuando veo que Donald Trump aparece citado en los papeles de Jeffrey Epstein, un tipo especializado en el trajín de jovencitas para goce de viejos rijosos y pastosos, en la que se le califica de “sucio”. Hacía tiempo que no veía el adjetivo empleado en público para calificar un comportamiento sexual. No sé si Trump es sucio o no y no me importa su grado de pulcritud en las relaciones interpersonales al menos de bragueta hacia adentro, ya que hacia afuera ya hemos comprobado que no se trata de un caballero que se distinga por la limpieza en el trato. El presidente americano corresponde a una nueva era en que una especie de brutalismo va tiñendo el panorama general y no sólo la geopolítica.</p>



<p>Las contraposiciones entre lo que es considerado sucio o limpio han sido estudiadas por la antropología, igual que las que existen entre lo crudo y lo cocido o lo bueno para comer y lo execrable por el gusto propio. Parece ser que este relativismo es una constante histórica en el devenir de las culturas y los pueblos. Lo que no es relativo es lo referente a lo bueno y a lo malo, a pesar de los delirios de cierta postmodernidad. Y hete aquí que el posiblemente sucio presidente de Estados Unidos se erige en altavoz postmoderno &nbsp;a raíz de la visita del príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salman. “Cosas que pasan”, dijo Trump, para referirse a la acusación del asesinato del periodista árabe Jamal Khashoggi que pesa sobre Salman, de quien se dice que lo mató con sus propias manos.</p>



<p>“Cosas que pasan”: a estas alturas no vamos a descubrir la catadura moral del presidente americano, como la de su homólogo ruso, quien no se halla lejos del asesinato de la también periodista Anna Politkovskaia, peligrosa también para la autocracia rusa como Khashoggi lo era para la saudí. Qué nos van a contar a nosotros, ciudadanos de la patria de Julián Grimau, que tuvimos un vasto aprendizaje sobre crímenes de estado. Muchos estamos curados de espantos y de terrores como para asombrarnos ahora de ciertos coqueteos con la banalidad del mal. A uno lo que le interesa es ver la extraña combinación que resulta de la maldad, la estupidez y el vicio, de la cual, entonces sí, podría surgir la suciedad. “Calla, cerdita”, le espetó Trump a una periodista que le hizo una pregunta pertinente y legítima. Uno no puede saber si el presidente montó alguna vez en el “Lolita Express” de Epstein pero esa tendencia a ver puercos por todas partes y a exculpar a los asesinos le parece el súmmum de la suciedad.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://gabrieljaraba.com/trump-el-sucio/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
