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	<title>Comunicación | Gabriel Jaraba Online</title>
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	<description>Todas mis publicaciones y actividades</description>
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		<title>Limitación de edad para las redes: hacia una regulación del ciberespacio como espacio público</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Feb 2026 13:05:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[El anuncio de que el Gobierno de España se propone establecer un mínimo de edad para acceder a las redes sociales ha enfurecido algunos “oligarcas digitales” y pone sobre la mesa que las regulaciones de la gran red universal y sus normativas se han quedado raquíticas y obsoletas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="523" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/rrss-y-adolescentes-1024x523.jpg" alt="" class="wp-image-7282" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/rrss-y-adolescentes-1024x523.jpg 1024w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/rrss-y-adolescentes-980x501.jpg 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2026/02/rrss-y-adolescentes-480x245.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /><figcaption class="wp-element-caption">xr:d:DAF523XHRg8:6,j:5074846777297993852,t:24011817</figcaption></figure>



<p></p>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>El anuncio de que el Gobierno de España se propone establecer un mínimo de edad para acceder a las redes sociales ha enfurecido algunos “oligarcas digitales” que hasta ahora han sido acostumbrados a operar sin regulación alguna y ninguno, o escaso, sometimiento a las legislaciones y normativas europeas. No quiero pensar pues cuál habría sido la reacción de Pavel Durov o Elon Musk –y otros que se callan– si el propósito del gobierno hubiera sido emprender alguna medida más ambiciosa. Pero el aviso ya está lanzado: a nuevas realidades sociotécnicas corresponden nuevas legislaciones democráticas.</p>



<p>El anuncio de que el Gobierno de España se propone establecer un mínimo de edad para acceder a las redes sociales ha enfurecido algunos “oligarcas digitales” que hasta ahora han sido acostumbrados a operar sin regulación alguna y ninguno, o escaso, sometimiento a las legislaciones y normativas europeas. No quiero pensar pues cuál habría sido la reacción de Pavel Durov o Elon Musk –y otros que se callan– si el propósito del gobierno hubiera sido emprender alguna medida más ambiciosa. Pero el aviso ya está lanzado: a nuevas realidades sociotécnicas corresponden nuevas legislaciones democráticas.</p>



<p><a href="https://catalunyaplural.cat/es/limitacion-de-edad-para-las-redes-hacia-a-una-regulacion-del-ciberespacio-como-a-espacio-publico/"></a></p>



<p></p>



<p></p>



<p>Con esta advertencia del gobierno no había para tanto. ¿Limitación de edad de acceso a las redes? ¿Como la que hay para los portales y webs porno, que los críos de 12 años y menos entran a mansalva sólo con clicar “sí, soy mayor de 18 años”? La venta de tabaco a los menores está prohibida pero la de porros no, por ejemplo, aunque fuera de los circuitos comerciales; a los chavales que fuman porros no les caen del cielo. De modo que medidas de limitación de edad para las redes son posibles pero deben estar bien hechas.</p>



<p>La identificación por edad para acceder a un producto comunicacional es una medida prudente, existe para el cine y otros espectáculos. La hay para conducir, pero esta medida o similar no es aplicable a todo. Existe una vigilancia de la circulación en la vía pública a cargo de la policía pero no existe un equivalente para el acceso de los menores a las redes o productos de internet inconvenientes para ellos. De modo que, ¿quién vigilará y hará cumplir la ley?</p>



<p>Y aquí es donde le aprieta el zapato, en este caso señores bien calzados millonarios y empresarios de las redes sociales. La vigilancia les corresponde a ellos, y eso no gusta, porque no sólo deberían implantar medidas técnicas hasta ahora inéditas sino acotar un espacio limitado a unas redes que hasta ahora han aparecido como un campo libre para correr. Los tecnooligarcas argumentarán que defienden la libertad de expresión porque quieren preservar un espacio que atrae público de todas partes, de todas las edades y segmentos, que aportan su presencia, contenidos y atención personal para engordar un negocio en cuya mesa ellos no son los comensales sino el menú.</p>



<p>La confusión que puede haber proviene de no darnos cuenta de que las redes no son lo que eran en los inicios de la web 2.0,&nbsp;&nbsp;internet ya no es sólo un campo libre y despejado. Ni una cosa ni otra; en las profundidades abisales se encuentra la “dark web”, sálvese quien pueda para las delincuencias y en la punta del iceberg, las grandes empresas de la comunicación que quieren hacerse pasar por tecnológicas y que se han apropiado de internet. El intercambio libre entre personas y grupos que hizo pensar que accedíamos a una nueva era de la comunicación ha sido suplantado por unas intervenciones que van mucho más allá de las mediaciones comunicacionales conocidas: son determinaciones tecnológicas que en lugar de facilitar un simple intercambio condicionan las tendencias de las conversaciones y las sitúan en posiciones que favorecen sus propios intereses políticos en términos de gestión.</p>



<p>El descubrimiento de la aplicación de algoritmos al tráfico de mensajes en las redes ha terminado de transformarlas en otra cosa distinta al objeto para el que fueron creadas. Y se han introducido elementos que, con el consiguiente decantamiento de las tendencias de los mensajes, las sitúan en territorios problemáticos para el acceso de los menores. La mediatización algorítmica favorece el “rage bait” (cebo de la bronca) o favorecer la formación de nichos de conversaciones centradas en enfrentamientos. Con lo que ocurre un fomento del “mal rollo” que condiciona el sucesivo desarrollo de los hilos de conversación y decanta el aparente planteamiento neutro de la red a un espectáculo airado. Difícilmente podremos decir que ese “mal rollo” es apropiado para los menores.</p>



<p>La limitación de edad en las redes es una medida limitada, prudente y modesta. La apropiación corporativa de internet pone de relieve que las grandes empresas más que tecnológicas se presentan como territorios libres al tiempo que hacen un uso privado de la gran red para su beneficio. Y ahí está la cuestión de fondo: es posible que nos encontremos en un caso parecido al de las televisiones y las radios, que operan con concesiones del estado para el uso privado del espacio radioeléctrico, para lo que deben disponer de licencias, pagar tasas y sujetarse a la legislación apropiada.</p>



<p>En el caso de internet vemos que el ciberespacio se ha convertido en un nuevo espacio de comunicación que, más allá del pago de alojamiento, direcciones y almacenamiento de datos, utiliza un bien público cuya titularidad debería ser también pública. El editor de un diario debe pagar los costes de impresión, el papel y la distribución, bienes privados; un empresario de internet hace como si fuera una televisión sin tener que pedir una licencia y pagar el uso del espacio público. Las regulaciones de la gran red universal y sus normativas se han quedado raquíticas y obsoletas. La regulación de la edad de acceso a las redes es, pues, una medida prudente que debería prefigurar legislaciones más actualizadas.</p>



<p><a href="https://catalunyaplural.cat/es/limitacion-de-edad-para-las-redes-hacia-a-una-regulacion-del-ciberespacio-como-a-espacio-publico/">Publicación original: Catalunya Plural</a></p>



<p></p>
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		<title>Què en farem de TV3: no és com la Coca-Cola tot i que s’hi assembli</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/que-en-farem-de-tv3-no-es-com-la-coca-cola-tot-i-que-shi-assembli/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Dec 2025 16:47:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[El canvi de les marques TV3 i Catalunya Radio per 3Cat ha desencadenat un veritable terratrèmol. És molt més que un canvi de nom. i aquestes són les claus del que està en joc. De les raons de la decisió de la Corpo i del malestar que ha provocat]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="593" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/3cat-1024x593.webp" alt="" class="wp-image-7212" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/3cat-980x567.webp 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/12/3cat-480x278.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>La polèmica sobre la fusió de marques en la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals ha superat l’àmbit del públic i s’ha traslladat a l’interior de les seves empreses. Una consulta entre els treballadors ha donat com a resultat un 90% en contra del rebuig de l’eliminació de les marques TV3 i Catalunya Ràdio –junt amb altres noms de canals complementaris—en favor de la denominació general 3cat (tot especificant 3cat info en aquest cas particular). La consulta, impulsada pels comitès d’empresa, no era vinculant i la Corpo, com es coneix en el sector a la institució, tirarà endavant la transformació. La gent continua parlant de TV3 i els analistes interessats per les marques de les empreses i els avatars del “naming” i el “labeling” miren d’obrir-se pas entre una certa confusió.</p>



<p>Les marques dels productes valen el que val l’atenció del públic que les identifica, els aprecia i els consumeix. De res val una marca molt potent sense que el seu producte comporti un consum notable o si més no suficient. La marca més potent del món, Coca-Cola, continua tenint un impacte i una capacitat de ser identificada amb gran abast mundial, però això no serviria de res si el seu consum no fos al capdavant dels refrescos.</p>



<p>TV3 ha estat i és una marca guanyadora, identificable per tothom i associada a una televisió que ha estat un producte de gran qualitat i acceptació per un públic ampli. No ha tingut competència en el seu àmbit lingüístic i la iniciativa privada ha estat incapaç de bastir una competència, un aspecte que cal tenir molt en compte a l’hora de reflexionar sobre l’àmbit informatiu i comunicacional de Catalunya i la seva densitat i consistència. TV3 no només al·ludeix a una televisió de gran qualitat sinó a un producte comunicatiu de gran implantació social.</p>



<p>TV3 és, doncs, la Coca-Cola, i que ho continuï essent depèn de dues coses: que el refresc continuï rajant amb la mateixa consistència i que els hàbits dels consumidors es mantinguin i continuïn preferint les begudes carbòniques. I ara mateix, pel que fa a la televisió, no queda clar que això hagi de continuar així.</p>



<p>La Corpo té la raó en una intuïció: està canviant la manera de consumir televisió, especialment entre els joves, de manera que el públic té tendència a seguir són les plataformes més que els canals convencionals. Això s’estén als altres mitjans de comunicació; per exemple, les capçaleres dels diaris ja no tenen ni l’atractiu ni el prestigi d’abans: entre els joves,&nbsp;<em>Le Monde</em>&nbsp;o&nbsp;<em>La Vanguardia&nbsp;</em>ja no signifiquen el mateix que per les altres generacions, i hem de veure com la CNN, un canal d’abast global que fins fa poc gaudia d’un atractiu i un prestigi enormes, tancarà d’aquí a pocs dies.</p>



<p>El publicista Lluís Bassat, que és una veu oracular en el seu camp, ha previngut sobre la possible lleugeresa de precipitar-se en el canvi de la marca. En un article a La Vanguardia, Bassat pensa que “TV3 és una marca consolidada, la gent se l’ha fet seva i l’ha acceptat plenament. Es refereix a un canal de televisió. 3cat és una marca més amb el<em>&nbsp;cat&nbsp;</em>incorporat. Em sembla tan erroni com si La1 passés a dir-se 1esp. No sabríem què vol dir. Però el que és pitjor és que, segurament per algunes opinions contràries, TV3 té intenció d’utilitzar la marca 3cat per a unes coses i TV3 per a d’altres. Això seria l’elevació de l’error a nivells inacceptables”. Per a l’expert l’error seria equivalent al de “Twitter, que ha canviat la seva marca per una impersonal X”.</p>



<p>De moment hem vist recentment que La Marató de TV3 és ara La Marató 3cat, però cal no descartar combinacions i giragonses que juguin amb una denominació i una altra, tal com sospita Lluís Bassat. La proximitat en el camp de les marques de la recent iniciativa de TVE amb 2cat afegirà probablement confusió pel que fa als noms però no al producte.</p>



<p>Queda dempeus la intuïció de la CCMA que és l’origen d’aquest canvi: el poder de les marques minvarà i noves formes de consum de la televisió demanen plataformes més adaptables a elles, no només en el cas dels joves sinó dels adults. El pas del canal generalista majoritari a una multiplataforma s’ha de veure com es concretarà; la quasi desaparició del 33, que introduïa molts elements de diversificació en l’oferta és una dada negativa.</p>



<p>Aquest analista no és tan taxatiu com els experts en marques: la marca TV3 és tan forta com la de la Coca-Cola, però les circumstàncies del consum de televisió no són les mateixes que les dels refrescos. La Pepsi Cola no representa res al nostre país, però als Estats Units continua sent una marca potent, amb una divisió d’alimentació d’entreteniment, Pepsico, en fortes posicions de lideratge, en un camp on Coca-Cola no actua. De manera que els lideratges de les grans marques no són intocables i menys en la comunicació: vegem on són Blackberry o Nokia, després d’una forta evolució en la telefonia mòbil que no només ha afectat la tecnologia sinó les formes de consum (del teclat físic a l’<em>smartphone</em>, de la interacció entre telèfons a la multioperativitat en xarxa).</p>



<p>El temps i l’evolució dels hàbits dels teleespectadors tenen la paraula, però ara com ara els treballadors de TV3 s’han pronunciat en contra del canvi de marca. I això, que és important de cara a com es veu des de dins de l’empresa les perspectives de futur en aquest sentit encara és més significatiu pel que fa al present. Un hom sospita que el rebuig del 90% de la plantilla sembla referir-se no tant al canvi de marca com a un estat d’ànim intern pel que fa a la gestió de la direcció. No només és un descontentament referent al nom sinó a la manera com es desenvolupa el funcionament de la CCMA i les relacions entre treballadors i direcció.</p>



<p>Quan un comitè recorre al referèndum per a dir la seva sobre un aspecte de l’empresa això revela que hi ha una profunda falta de comunicació entre direcció i empleats. Per no dir de les relacions laborals i de la participació del personal en la conducció de l’empresa i el producte. TV3 s’havia caracteritzat fins ara per una forta implicació dels professionals en els objectius i els mitjans de la CCMA; La Marató representava la culminació, al final de cada any, d’aquesta implicació. Ara, però, aquesta sembla haver-se esberlat i l’apel·lació a un referèndum podria substituir una comunicació fluida entre professionals i dirigents que, amb tots els alts i baixos i matisos que calgui, s’havia mantingut en els anys daurats de TV3 i era el factor ocult de l’empenta i l’excel·lència de la marca.</p>



<p>Hi ha una evolució en l’ús i el consum de la televisió i hi ha hagut una evolució en la relació de la radiotelevisió pública amb les forces polítiques. Els partits han perdut el respecte a la televisió quan han volgut accedir al seu control a partir no només de la corresponent majoria parlamentària sinó a l’existència de comissions i instàncies diverses de control i seguiment. Cap d’ells ha estat capaç d’entendre no només la complexitat de les televisions i ràdios públiques sinó la gran fragilitat d’aquests mitjans, sempre a la vista de tothom i sotmesos a canvis en la percepció –i canvis d’humor—en els diversos grups socials i polítics.</p>



<p>Les emissores de la CCMA havien sabut mantenir-se al marge de ventades sobtades i oportunistes i aquesta preservació havia esdevingut un element de trobada entre directius i professionals, amb excepcions, relacionat amb una forta identificació de tots amb la marca i la institució. Però l’evolució del procés i el postprocés han trencat tant la comunicació interna com la voluntat de preservació dels mitjans públics de les aspiracions –legítimes—dels elements de pressió.</p>



<p>La situació és aquesta: els partits d’esquerra han estat incapaços d’entendre la complexitat de la radiotelevisió pública –per a poder gestionar-la amb matisos i cintura—i la fragilitat –com és de fàcil degradar-la i potinejar-la¨- , puix creuen que n’hi ha prou amb l’accés a unes suposades “palanques de control” que les majories permetrien, i tot d’una s’adonen que aitals palanques verticals no existien, si més no en la forma que s’ho imaginaven. ERC, en l’època dels tripartits, va veure que la perplexitat paralitzant de les esquerres els oferia un forat d’intervenció i va obrar en conseqüència, obrint un degoteig d’influència.</p>



<p>El resultat de la disbauxa és una “lottizazione” (repartiment de les cadenes de la RAI a Itàlia entre els partits). Més tard, la post Convergència va fer un gran descobriment: &nbsp;davant el fracàs del procés, el desànim i l’amargor independentista, el remei podia ser una TV3 i una Catalunya Ràdio que recollissin un estat d’ànim que cap altre grup podia replegar. Allò que ja no es podia alimentar al carrer i a les institucions democràtiques era susceptible de ser reciclat i aprofitat per la televisió pública, en espera de millors temps. És la versió catalana d’“el que pueda hacer que haga”, tot escombrant cap a casa davant la mirada d’una majoria que no sap com governar aquesta complexitat. Els canvis en el consum de televisió s’esdevindran a sobre de tot això.</p>



<p>I vet aquí que com que les esquerres no havien après res de la complexitat de l’audiovisual i la seva gestió, el nacionalisme va convertir TV3 en l’oposició realment existent al govern de la Generalitat. Mentre els sectors polítics més entenimentats practiquen allò d’“el meu mal no vol soroll” a TV3 s’erigeixen en la veritable oposició al govern de la Generalitat, que funciona a tot tren cada dia, cada hora, sense que calgui sessió parlamentària.</p>



<p>Foto. protesta dels treballadors pel canvi de marca.</p>



<p><a href="https://catalunyaplural.cat/ca/polemica-canvi-marca-tv3-3cat-ccma/">Publicació original: Catalunya Plural</a></p>
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		<title>El robo de internet (2): características de la reformulación tecnofeudal de la red</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/el-robo-de-internet-2-caracteristicas-de-la-reformulacion-tecnofeudal-de-la-red/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Nov 2025 12:09:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[En el atterior artículo denunciábamos el giro que ha dado la red en pro del tecnofeudalismo. En este explicamos la forma que está tomando esta apropiación de la red]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/11/elon-brazo-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-7155" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/11/elon-brazo-1024x576.jpg 1024w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/11/elon-brazo-980x551.jpg 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/11/elon-brazo-480x270.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p></p>



<p>Explicábamos que el robo de internet ante nuestras narices se ha producido con disimulo y apelando a nuestras ilusiones acerca de la posibilidad de una red universal de cooperación y conocimiento pero ahora ya no es necesaria la simulación: ahí está el ataque de Elon Musk a la Wikipedia con su intento de desprestigio y su oposición con la Grokipedia, una enmienda a la totalidad a la enciclopedia ilustrada, benevolente y no lucrativa de Jimmy Wales. Como si no hubiera suficiente con la precipitación de internet por la pendiente tecnofeudal parece que son necesarios estos gestos, entre amenazadores y provocadores, que pretenden marcar terreno en este avance reaccionario.</p>



<p>Es necesario advertir las formas que está tomando la transformación tecnofeudal de internet para comprender la dimensión comunicacional de la actual etapa de involución del neocapitalismo hacia un sistema autoritario integral que acabe con el pacto progresista y de derechos surgido en 1945. La comunicación ha sido siempre un espacio donde la lucha de clases se ha mostrado con claridad y ahora lo es más que nunca. La reacción antiliberal y antidemocrática opera a plena vista y no sólo se apropia de lo mejor de la comunicación masiva construida hasta ahora sino que toma la red como escaparate de sus intenciones y su avance. Veamos de qué modo lo hace.</p>



<p><strong>EL GIGANTISMO ACUMULATIVO COMO PUNTO DE INFLEXIÓN.</strong>&nbsp;Internet experimenta ahora un proceso de acumulación que recuerda a anteriores acumulaciones de capital. El crecimiento de la Inteligencia Artificial (IA) es tan espectacular que incluso se habla de una burbuja que puede estallar, pero se olvida que el capitalismo ha aprendido a superar y controlar sus crisis más profundas. El boom de la IA apunta a un gigantismo mayor: la supercomputación&nbsp;&nbsp;que permitirá una gestión de datos descomunal que permita no sólo formas de información enormes sino modos de dominación inéditos. La acumulación informacional se da tanto en la web como en la IA, en dos procesos convergentes que desembocan en una hiperglobalización que da forma a una megaesfera comunicacional que será a la vez superestructura e infraestructura en los aspectos económico y social.&nbsp;&nbsp;La IA sostenida en la supercomputación cuántica es un poder enorme que está por ver que pueda ser sometido a un control democrático. La nube es hoy día el epítome de aquello en lo que internet quiere convertirse: un espacio inconmensurable, inabarcable e intangible fuera de todo control normativo y legal, por encima de las cabezas de todos.</p>



<p><strong>ABSORCIÓN DEL ESPACIO COMUNICACIONAL POR EL PODER DEL DINERO Y LOS HECHOS CONSUMADOS.&nbsp;</strong>Estas acumulaciones no sólo incrementan sino que absorben: crean espacios gigantificados que logran determinar las reglas del juego comunicacional implicado en ellos. El gigantismo de la actual internet ha acabado con la red como espacio equilibrado de intercambio y relación y ha introducido en ella las formas masivas propias de la comunicación de masas, con la masificación de contenidos, el primado de los índices de audiencia, las lógicas de mercado y la eliminación de las voces personalizadas. El diálogo propio de la web 2.0 ha sido suplantado por simulaciones que pretenden halagar a distintos sectores de audiencia, la red ya no es una gran conversación, igual que se dijo que los mercados se habían convertido en conversaciones, en el Manifiesto Cluetrain. Se creía que internet acabaría por sustituir a la televisión pero ha sido la red quien ha adquirido las formas y dinámicas de la televisión en su relación con los públicos y la creación y difusión de contenidos.</p>



<p><strong>ARRINCONAMIENTO Y ELIMINACIÓN DE LAS VOCES DIFERENTES.</strong>&nbsp;Tal masificación en un entorno gigantificado tiene como consecuencia la eliminación de las voces que se comportan de un modo diferente. Los weblogs personales y grupales desaparecen o quedan escondidos, las iniciativas de autocomunicación personal devienen irrelevantes, los ciudadanos que antes eran internautas activos regresan a su vieja condición de receptores pasivos. Existe ya un macromedio que reclama ser usado como espacio de consumo de información que impide la posibilidad de intervención significativa. La Wikipedia resulta una provocación intolerable por los señores tecnofeudales porque es el testimonio de un activismo ilustrado y democrático que se muestra factualmente posible y hay que borrar a toda costa.</p>



<p><strong>CAMPO DE BATALLA PARA LAS GUERRAS CULTURALES.</strong>&nbsp;Las llamadas guerras culturales son frentes abiertos por las fuerzas de la reacción para posicionar en el espacio público sus objetivos ideológicos en una lógica de combate destinada a ganar hegemonía. Exhiben una transparencia poco usual que pone a las claras los carriles por los que transcurren las dinámicas de la reacción. Ninguna guerra cultural actual es un terreno aislado del resto, todas ellas convergen en un solo objetivo. Trastocar y revertir los logros democráticos conseguidos por la democracia hasta la fecha. Eso se ve en el caso del feminismo y la apuesta por hacer de los adolescentes y los jóvenes unos luchadores en el frente antifeminista que se construye: obsérvese la forma que adquiere el antifeminismo y compruébense sus correspondencias en contenidos y tendencias juveniles producidas y provocadas en la red. Internet no es aún un frente ideológico reaccionario pero la intención es convertirla en tal. Todas las guerras culturales que se reflejan y se dan en ella son la avanzadilla de esta transformación.</p>



<p><strong>LA IA COMO SUPLANTACIÓN PERVERTIDA DEL DIÁLOGO.</strong>&nbsp;La simulación de conversaciones con que se expresa la aplicación más popular de la IA es la descomunal y descarada suplantación del verdadero diálogo humano que la web 2.0 pretendía suscitar en todo el espacio social. Ese pseudodiálogo queda reducido a un espacio privado de interacción de la persona con la máquina en el que la pretendida conversación queda reducida a una simulación pervertida que no tiene repercusión social pero que alimenta la acumulación de datos ejercida en el crecimiento gigantístico. La transformación de los buscadores en gestores de esa acumulación de pseudodiálogos pone en verdadero peligro la existencia de internet como espacio de conocimiento, convirtiéndola en prisionera de la publicidad y las tendencias comerciales sugeridas e impulsadas por la acumulación de datos sin intervención de la voluntad humana. El pseudodiálogo practicado por los chats IA es una cortina de humo que oculta esa transformación, y toda la retórica en torno a la IA es propaganda si no se tiene en cuenta esto.</p>



<p><strong>UN PRODUCTO PRIVILEGIADO: LAS CHUCHERÍAS IDENTITARIAS COMO SEÑUELO.</strong>&nbsp;&nbsp;La combinación de públicos juveniles, dispositivos móviles y dinámicas identitarias generacionales es un cóctel explosivo que puede determinar la evolución inmediata no sólo de internet sino de todo el espacio comunicacional global. El poder de los efectos del halago practicado por los chats IA se está demostrando muy contundente. Con él se está labrando un nuevo modo de acometer el establecimiento de una nueva publicidad orientada a sectores emergentes, basada en la promoción de las identidades generacionales y sectoriales en cuanto a modas. No es sólo ya una cuestión educativa relativa al uso de las pantallas por los más jóvenes sino la entrega de estos a las grandes corporaciones y sus intereses mediante el señuelo de chucherías identitarias coherentes con sus aspiraciones. Adolescentes y niños han sido siempre objetivos comerciales de la comunicación pero el tecnofeudalismo ha hallado el modo de apoderarse de ellos al margen de padres y educadores.</p>



<p><strong>LA ELIMINACIÓN DE LA CONVERSACIÓN COMO ASALTO A LA RAZÓN.</strong>&nbsp;&nbsp;El dictum del Manifiesto Cluetrain se ha cumplido al revés: los mercados no se han convertido en conversaciones sino que las conversaciones tienden de uno u otro modo a integrarse en mercados. La conversación queda absorbida por el trasiego de impresiones fugaces y triviales, en un entorno en el que lo que cuenta no es el razonamiento fruto del diálogo sino el entrecruzamiento de emociones que favorezca unas y otras ganancias. Se trata del desiderátum de la publicidad, que hasta ahora no había podido alcanzar: situar las emociones en la cumbre de una pirámide de ganancias erigida en una jungla emocional en la que el consumidor paga siempre y sólo recibe chucherías emocionales a cambio. Esa concepción publicitaria, totalizante y trivial de la comunicación es el verdadero asalto a la razón que Gyorgy Lukacs no podía imaginar.</p>



<p>Estas explicaciones, resumidas, no describen la totalidad de la situación pero ayudan a comprender la transformación de la red. Y tampoco pretenden inducir a su abandono o infrautilización sino al empleo consciente de una esfera comunicación de la que no podemos vivir al margen. Porque en el otro hemisferio, los capitalismos alternativos de Rusia y China llevan a cabo un juego de socavamiento que tampoco va a favor de la democracia.</p>



<p><a href="https://catalunyaplural.cat/es/el-robo-de-internet-2-caracteristicas-de-la-reformulacion-tecnofeudal-de-la-red/"><strong></strong></a></p>
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		<title>El robo de internet: las razones de un engaño</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Oct 2025 10:34:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[Tendríamos que ir haciéndonos a la idea de que lo que hasta ahora hemos conocido como internet ha desaparecido. O por lo menos mutado en otro medio que no responde ya a las realidades sociotécnicas que un día conocimos y apreciamos. Lo de ahora es otra cosa, que quizás acabe llamándose hypermedia, megacloud o ultrascreen, cada vez más alejada de la idea original de Sir Tim Berners-Lee.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="780" height="520" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/10/esferas-amazon.jpg" alt="" class="wp-image-7143" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/10/esferas-amazon.jpg 780w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/10/esferas-amazon-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 780px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>Hemos venido hablando de la apropiación corporativa de la red para aludir al último giro en su involución pero ahora se ve que esta expresión es quedarse corto. Lo que ha sucedido no sólo es eso sino mucho más: la reconversión integral del primer medio universal abierto a todos en un sistema comunicativo que se rige por las reglas del más puro neocapitalismo tecnocrático: ganancia a toda costa, provecho desaforado, efectos secundarios fuera de consideración, imposición de hegemonía cultural, centralización de una tecnología que debe estar a disposición de todos, búsqueda de públicos-mercados y su puesta en cautividad, mediatización de la libre competencia, alianza entre el poder tecnológico y el poder político, acumulación gigantística del patrimonio, y así sucesivamente. La internet corporativa de hoy es un escaparate de lo que es y a dónde se dirige el mundo surgido de la ruptura de los pactos civilizacionales posteriores a 1945.</p>



<p>El apagón de Amazon Web Services (AWS) es una nueva prueba de que la concentración de la infraestructura de internet en apenas unas pocas empresas privadas denota que ya hemos dejado atrás el sueño de una red ilustrada, educativa, compartida y liberadora. AWS es el proveedor de servicios digitales en la nube más importante del mundo y uno de los pocos gigantes que agrupan el potencial de internet, como Meta, Google, Microsoft, Apple o la propia AWS. Esa concentración de la infraestructura de internet en unas pocas empresas privadas es un problema de seguridad global porque cualquier fallo causa graves problemas a países de todo el planeta. Pero no sólo se trata del riesgo de una catástrofe a gran escala; esta ya se ha producido con el robo de la red de redes y su puesta en manos de unos pocos y limitados intereses particulares.</p>



<p>Según nos recuerda Francesc Bracero, estudioso de internet, AWS es una poderosa industria líder en centrales de datos, con un 30 por ciento de mercado y con tanto negocio como los otros dos grandes juntos. como Azure de Microsoft y Google Cloud. Y al decir eso nos hace ver que la palabra “nube” para aludir al inmenso repositorio de datos al que subimos los nuestros desde el ordenador casero no es precisamente nada etéreo. La “nube” es un lugar físico, hecho de máquinas, al cual aportamos, a menudo de manera gratuita, patrimonio intelectual personal, elaborado por nosotros y cedido a quienes harán de él un negocio que se sitúa en cabeza del capitalismo mundial.</p>



<p>Por eso hablamos de robo de internet: hemos asistido a un escamoteo descomunal desde el nacimiento de internet y la esperanza de una nueva era de la comunicación ilustrada, basado en una confusión de términos engañosos y juegos de trileros. La internet actual y su enorme poder comunicacional, con su acumulación planetaria de datos, ya no es una red en manos de los ciudadanos –a quienes antes llamábamos internautas—en la que se relacionan igualitariamente sino el campo privilegiado en el que el capitalismo tecnológico-financiero global juega y escenifica un proyecto tendente a desplegar la hegemonía que ese nuevo poder tecnológico, económico, geoestratégico y militar. Ahí queda la Wikipedia, los blogs, wikis y las experiencias de autocomunicación social como resistentes de un mundo al que los Elon Musk quieren ver muerto, y no se ahorran amenazas explícitas a la gran enciclopedia popular de Jimmy Wales.</p>



<p>Nos han robado en nuestras narices halagando nuestras orejas respecto al mayor experimento comunicacional de la ciencia en toda la historia, y nos lo hemos dejado robar porque esos halagos acariciaban nuestros mejores sueños. Otros, sin embargo, están siendo barridos por el empuje de esa hegemonía en construcción: resulta patética la actitud de la prensa informativa, que no sólo se arruga ante el empuje desvergonzado del trumpismo sino que es incapaz de abrirse un hueco en el mercado del tráfico y la acumulación de datos; ni siquiera es capaz de rentabilizar esa posesión ni convertirla en ingresos por publicidad, engullida a su vez por Google y otras plataformas.</p>



<p>A todo eso responde el interés actual de la inteligencia artificial (IA), que es un gran paso adelante en la conversión de internet en un campo global de recopilación de datos para hacer con ellos un inmenso repositorio de información que alimente y consolide la posición hegemónica de ese nuevo coloso de la hegemonía comunicacional. La apariencia doméstica y amable de los chats de IA generativa es la nueva versión del trilerismo escamoteador del robo de internet practicado ante la mirada ingenua de los incautos. Estamos a las puertas de la construcción de una nueva hegemonía cultural como nunca se ha visto en el mundo orientada a solidificar los cambios económicos y geoestratégicos en curso del tecnocapitalismo financiero global en su empeño por erigirse en un poder imbatible.</p>



<p>En un próximo artículo explicaremos en qué consisten las actuales maniobras de los trileros y cómo se lleva a cabo el robo de internet.</p>



<p>Fotografías: las esferas de Amazon, en la sede central de la empresa en Seattle.</p>



<p><a href="https://catalunyaplural.cat/es/el-robo-de-internet-las-razones-de-un-engano/">Publicación original: Catalunya Plural.</a></p>
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		<title>De fans a influencers</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/de-fans-a-influencers/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Oct 2025 11:48:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[Nada nuevo bajo el sol: lo que hoy llamamos influencers comenzó hace 60 años con el movimiento de las fans de la música pop. La acción comunicativa de las personas va más allá de ciertas perspectivas tecnológica limitantes. Una quinceañera y una colección de discos casera desencadenaba procesos comunicativos considerables]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="352" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/10/claro_de_luna.jpg" alt="" class="wp-image-7127" style="width:739px;height:auto" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/10/claro_de_luna.jpg 500w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/10/claro_de_luna-480x338.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 500px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>l Dúo Dinámico, cuya mitad humana y creativa acaba de fallecer en la persona de Manuel de la Calva, es mucho más que la estampa de un recuerdo entrañable para una generación. Fueron la primera formación pop de la música española contemporánea y los creadores del fenómeno de las<em>&nbsp;fans</em>&nbsp;en nuestro país, y el movimiento generacional que ello suscitó, hace más de 60 años, a lo que hoy llamamos&nbsp;<em>influencers</em>.</p>



<p>Las primeras&nbsp;<em>influencers</em>&nbsp;eran jovencitas quinceañeras, irrumpieron a finales de los años 50 e inicios de los 60 y nacieron gracias a la invención del tocadiscos portátil y la difusión de la radio. Eran lo que ya entonces se llamaban<em>&nbsp;fans</em>&nbsp;y enseguida cobraron visibilidad en el mortecino paisaje de la España franquista. Una de las primeras revistas musicales que aparecieron en aquella época se llamaba precisamente<em>&nbsp;Fans</em>, fue publicada por Editorial Bruguera y dirigida por Armand Matías Guiu, aunque el fenómeno de las<em>&nbsp;fans</em>&nbsp;todavía no se había revelado como movilizador de masas: el régimen temía esa nueva forma de sensibilidad juvenil y llegó a prohibir algunas matinales de grupos pop en el Palacio de los Deportes, con Los Sírex y Los Mústang, para, en junio de 1965, arremeter con cargas de la Policía Armada a caballo y con sables contra los adolescentes que asistieron al concierto de los Beatles en la Monumental.</p>



<p>La fuerza movilizadora de aquellas&nbsp;<em>influencers</em>&nbsp;musicales era más discreta y penetrante, a causa de tres cualidades notables: persistencia, cotidianeidad y proximidad. Esas adolescentes quinceañeras eran chicas a las que sus padres habían regalado un tocadiscos portátil y comenzaban a hacer colección de discos microsurco de 15 cm. (los&nbsp;<em>extended play</em>&nbsp;de cuatro canciones) atesorados cuidadosamente en un álbum de fundas transparentes y cubiertas de eskay.</p>



<p>Este álbum era todo un signo de identificación, de singularidad y de potencial de influencia, la capacidad de dar a conocer y compartir la música preferida con otras amigas o compañeras de colegio prestándose mutuamente los discos y, sobre todo, organizando fiestas en casa los domingos por la tarde a las que invitaban a otros adolescentes, chicas y chicos, para bailar. Una quinceañera armada de un tocadiscos de maleta y una colección de discos de moda y bien nutrida era lo que hoy llamamos un creador de opinión y una propulsora de tendencias.</p>



<p><strong>El factor humano</strong></p>



<p>Uno de los problemas de las ciencias de la comunicación que no han conseguido explicar ciertos<em>&nbsp;cómos</em>&nbsp;y&nbsp;<em>porqués</em>&nbsp;de la cultura popular contemporánea se basa en no percibir la importancia de lo relacional y lo sutil en la circulación de los «memes» culturales y etnológicos. Al centrarse en modelos basados en la electrónica y la cibernética, olvidaban que lo decisivo no era tanto el canal de la comunicación o la estructura del mensaje sino en el factor humano vinculado a la relación, la emoción o las condiciones sociales y grupales en las que se da la difusión.</p>



<p>A eso hay que sumar que los entornos académicos centrados en lo literario han impedido, desde hace décadas, considerar suficientemente el papel del disco y sus públicos asociado al enorme poder difusor de los medios. Pero en este caso, y de nuevo McLuhan tenía razón, el medio era el mensaje: el medio eran las quinceañeras y el mensaje estaba en sus manos y las empoderaba con una influencia generacional cuyo alcance aún no llegamos a valorar.</p>



<p>Destaca en este caso como alternativa el papel del etnólogo estadounidense Alan Lomax, que recorrió los Estados Unidos y otros países armado con un magnetofón con el que iba recogiendo muestras de canciones populares hasta dar forma a una ingente colección de grabaciones y cancioneros en la Biblioteca del Congreso, apoyado por la figura de la música folk Pete Seeger y convertido en uno de los puntales del movimiento folk.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>El papel de las mujeres como transmisoras de cultura viene de lejos. El materialismo positivista decimonónico, en tanto que ideología burguesa, hizo un reparto de roles: para los hombres, lecturas técnicas, históricas, geográficas, políticas, todo lo que alimentara su función dirigente mientras que a las mujeres se les dejaba la literatura de ficción y el arte, considerado mera decoración. La lectura de novelas era un hecho femenino, y el éxito comercial de Alexandre Dumas fue obra de las mujeres, igual que el de los libros de Harry Potter lo fue de los niños.</strong></h4>



<h6 class="wp-block-heading"><a href="https://fundacionlacaixa.org/es/personas-mayores-acciones-campanas-llamada-soledad?utm_source=politicayprosa&amp;utm_medium=acuerdo&amp;utm_campaign=&amp;utm_content=&amp;utm_term=" target="_blank" rel="noreferrer noopener"></a></h6>



<p>La cultura de masas del siglo XX se edificó sobre esta división por sexos, y el&nbsp;<em>boom</em>&nbsp;de los artistas de Hollywood en los 30 y 40 fue también producido por las mujeres, al igual que los nuevos bailes rítmicos como el swing: las chicas llevaron a los chicos a las salas de baile para gozar con el&nbsp;<em>lindy hop</em>&nbsp;igual que décadas más tarde lo harían con el&nbsp;<em>rock and roll</em>. El movimiento de las<em>&nbsp;fans</em>&nbsp;y su papel como&nbsp;<em>influencers</em>&nbsp;tenía una base social en la que sustentarse desde hacía siglo y medio. Pero las&nbsp;<em>influencers</em>&nbsp;adolescentes de los 50 y 60 contaban con un medio tecnológico nuevo, el disco, y un ámbito sociológico favorable a la difusión social, la cultura pop y sus relaciones interpersonales.</p>



<p><strong>Un ‘target’ generacional</strong></p>



<p>Las personas mayores escuchaban música en casa, radiodifusión aparte, en discos de 30 cm. y a 78 rpm. que aún no eran de vinilo –las conocidas como «placas»— en tocadiscos que no se llamaban así sino gramolas: un mueble estático y voluminoso situado en el salón con el que se escuchaba música clásica u otros géneros preferidos por los adultos de la familia, cuando la televisión aún no se había convertido en el tótem familiar. Pero los tocadiscos portátiles no reproducían la música de papá: eran armas de identificación generacional, personal y grupal. El tocadiscos de maleta era un centro de poder que se situaba en la habitación de los adolescentes y sólo salía al salón cuando se celebraba la fiesta dominguera.</p>



<p>¿Era ese el «medio» y el «mensaje», los discos pequeños coleccionables? ¿O bien el medio eran las quinceañeras difusoras y el mensaje los procesos de identificación de los adolescentes? Pues no se trataba sólo de discos: ahí estaban los tebeos de la colección Claro de Luna, que en cada edición proponía la dramatización de una canción, con una orientación claramente femenina destinada a un&nbsp;<em>target</em>&nbsp;generacional, igual que la revista&nbsp;<em>Sissi</em>, las aventuras de&nbsp;<em>Mary Noticias</em>&nbsp;o de&nbsp;<em>Lilián, la azafata del aire</em>, que contrastaban con&nbsp;<em>El Capitán Trueno</em>,&nbsp;<em>Hazañas Bélicas</em>&nbsp;o&nbsp;<em>El Príncipe Valiente</em>. Las chicas adolescentes eran la vanguardia portavoz de una nueva sensibilidad que inundaba toda la cultura pop y surgía del seno de las clases trabajadoras igual que el Dúo Dinámico eran hijos de obreros, aprendices de perito industrial en la Enmasa, fábrica de motores en la que se dio un importante núcleo de las nuevas Comisiones Obreras Juveniles de entonces.</p>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p>En los años 60 y últimos 50 se despliega en la casi totalidad del mundo democrático un cambio civilizacional fruto del final de la Segunda Guerra Mundial que será la cuna de los nuevos movimientos culturales y sociales aparecidos desde entonces, entre ellos la canción y la música pop. Se trata de una revolución más grande que la comunista, un elemento que muestra el papel estratégico de la comunicación y el&nbsp;<em>soft power</em>&nbsp;en las sociedades contemporáneas. Aparecen los jóvenes como grupo social –Maria Aurèlia Capmany se pregunta a inicios de los 70 «¿La juventud es una nueva clase?»— y aparece, sobre todo, el empoderamiento de las mujeres, cae la estricta separación entre clases sociales y sexos y nuevas formas de relación intersexuales entre los jóvenes se extienden por todas partes.</p>



<p>Las&nbsp;<em>influencers</em>&nbsp;quinceañeras de los 60 son no sólo portadoras de una moda musical sino de una nueva propuesta del modo de relacionarse entre chicos y chicas. «Quince años tiene mi amor», se titula una de las primeras canciones del Dúo Dinámico, en la línea de «Amor de verano», «Lolita», «Mari Carmen», «Perdóname» o «Somos jóvenes». En ellas se refleja el amor generacional de la época, sentimental y aún no sexual, contenido que iba más allá de lo propuesto por otra estrella juvenil del momento, Marisol, cuyas canciones no celebraban el amor de pareja sino que expresaban la mera presencia pública de una niña ya crecidita en un mundo de artistas adultos.</p>



<p>La disyuntiva de entonces entre adolescentes era «¿tú eres de Marisol o del Dúo Dinámico?» cuya respuesta revelaba un cierto posicionamiento de los susodichos. Recuérdese que el Dúo Dinámico fue fundado tres años antes que los Beatles y cuatro que los Rolling Stones, y se referían cada vez mejor a los cambios que se iban produciendo en las nuevas generaciones. Y esos cambios eran reflejados con fidelidad por las&nbsp;<em>influencers</em>&nbsp;quinceañeras.</p>



<p>La corriente de tendencias –no sólo musicales, sino de actitud— suscitadas por las adolescentes de los discos microsurco se extendió más allá del Dúo Dinámico, y alcanzó a Françoise Hardy, Adriano Celentano, Elvis Presley, Rita Pavone, Gianni Morandi, Sandie Shaw, Cliff Richard, The Shadows y tantos otros ídolos generacionales de la época.</p>



<p>En el caso de Cataluña esa influencia estuvo en los inicios mismos de la Nova Cançó Catalana. El hallazgo que supuso la aparición de Raimon repercutió inmediatamente con la presencia del disco de&nbsp;<em>Al vent</em>&nbsp;en los álbumes personales de las quinceañeras, que representaban en ese caso mucho más que el público de los recitales de canción o el directamente concernido por la cultura en catalán; el cantante de Xàtiva comenzó a superar barreras no sólo cuando participó con «Se’n va anar» en el festival del Mediterráneo sino cuando fue acogido como representante de una sensibilidad propia en los álbumes de discos pequeños de las adolescentes, quienes lo dieron a conocer entre sus iguales que eran<em>&nbsp;fans</em>&nbsp;del pop y el rock.</p>



<p><strong>Un mensaje vital</strong></p>



<p>Cuando apareció Joan Manuel Serrat, primero con «Una guitarra» y «Cançó de matinada» –el disco en catalán más vendido en 1967 junto con «Cançó del noi dels cabells llargs», de Els Tres Tambors, ambos presentes en el&nbsp;<em>hit parade</em>&nbsp;de El Corte Inglés, se pudo ver que los discos llevaban a la Nova Cançó más allá de sus ámbitos iniciales centrados en entornos culturales a través de los discos que compraban las quinceañeras y la situaba en el centro de la conciencia cultural de las adolescentes de la época.</p>



<p>Lo que ahora vemos en Tik Tok o Telegram estaba ya ahí, con todos sus elementos, presente en el mundo de las adolescentes de los 60 y sus discos, sus nuevas formas de relación y su notable capacidad de difusión y réplica de un mensaje generacional pero sobre todo vital. Las&nbsp;<em>influencers</em>&nbsp;actuales hacen con los medios digitales y en la red lo mismo que sus antecesoras de hace 60 años hicieron de manera individual, personalmente y entre iguales, con la música pop y una notable capacidad de relación y convencimiento. Esas jovencitas dieron forma no solamente a una nueva manera de difundir la nueva música con sus propios recursos personales sino a un nuevo modo de relaciones humanas sin el que hoy no seríamos como somos.&nbsp;</p>



<p><a href="https://politicaprosa.com/de-fans-a-influencers/">Publicación original: Política &amp; Prosa</a></p>
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		<title>La inteligencia artificial, el culto a la máquina y la manipulación de las conciencias</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Sep 2025 09:07:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[El culto a la máquina es una perversión: un fetichismo que proyecta en el mundo material la perfección imaginaria del mundo de las ideas puras. Responde a una pasión de control, una neurosis que desea ver la perfección realizada en un mundo aparentemente imperfecto]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="449" height="299" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/06/IA-cerebro.jpeg" alt="" class="wp-image-6976" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/06/IA-cerebro.jpeg 449w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/06/IA-cerebro-300x200.jpeg 300w" sizes="(max-width: 449px) 100vw, 449px" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>Las inquietudes que se despiertan en torno a la inteligencia artificial son un buen síntoma. Indican que el ser humano todavía tiene la oreja atenta a lo que pueda amenazar su condición esencial y, aunque sea de forma rudimentaria, sigue siendo capaz de sublevarse contra la deshumanización. Esto es especialmente relevante en un momento en el que lo que llamamos neocapitalismo ultraliberal aspira a favorecer un transhumanismo que es un nuevo proyecto de dominación integral bajo el aspecto de los beneficios de la tecnociencia. Y este transhumanismo pretende, a su vez, dejar atrás los problemas de la humanidad por medio del simple hecho de eliminar precisamente lo que nos hace humanos.</p>



<p>No se trata de algo nuevo, y se basa en el viejo dicho de “muerto el perro se acabó la rabia”. Ya hubo un proyecto similar que se llamó nazismo.&nbsp;<strong>Los campos de exterminio fueron la muestra más aberrante y llamativa de lo que fue ese intento de transhumanismo</strong>. El nazismo fue un proyecto básicamente científico, basado en uno&nbsp;<em>a priori</em>&nbsp;claramente racional. La eliminación masiva de seres humanos en los&nbsp;<em>läger</em>&nbsp;era la aplicación eficiente del proyecto transhumanista en clave de&nbsp;<em>taylorismo</em>, un método de optimización del trabajo en clave de productividad, la división de funciones y la producción en serie. Ésta era la característica esencial y tecnocientífica del exterminio nazi: por primera vez en la historia la eliminación masiva de seres humanos en genocidio no se practicaba a partir de la simple brutalidad, sino en base a una planificación que pretendía basarse en una antropología, genética y medicina cultivadas a lo largo del siglo XIX y parte del XX. Cuando algunos científicos entusiastas pretenden denunciar las pseudociencias acusando a determinadas prácticas naturistas o psicoterapéuticas, yo recomiendo girar la vista hacia el doctor Mengele para comprender la dimensión real de la cuestión.</p>



<p>La modernidad nos ha dado suficientes razones para desconfiar del maquinismo. Pero la relación hombre-máquina ha sido suficientemente compleja como para darse cuenta de que la cuestión supera al mero ludismo.&nbsp;<strong>Si un mecanismo puede sustituir un puesto de trabajo, esta ley de hierro no tiene marcha atrás</strong>. La cosa va mucho más allá: si esta sustitución puede abarcar la totalidad de la expresión de la existencia, es decir, el advenimiento de un mundo de máquinas que gestiona la convivencia entre máquinas que toleran la vida humana como elemento mínimo que permite hacer funcionar la reproducción de las máquinas entre sí. A esta distopía definitiva apunta todo el recelo frente al alcance civilizacional de la máquina. Y de esta perspectiva aparece el repunte de ese miedo antiguo con el recelo ante la inteligencia artificial.</p>



<p>No es necesario confundir el espíritu crítico con considerar el avance de la tecnología con la emoción supersticiosa que surge de una constatación de Arthur C. Clarke (“2001: Una odisea del espacio”): “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. La dificultad para distinguir entre magia y tecnología ha acompañado a todo el desarrollo avanzado de la técnica, situándose en el centro de la recepción de las innovaciones. Esto vuelve ahora a que la comunicación se alza como ciencia articuladora de la posmodernidad, con la aspiración de hacer pivotar a su alrededor el resto de las ciencias sociales. Y con ello, la reaparición de un viejo temor suscitado: la “manipulación de las conciencias”. La retirada de la idea de progreso hace el resto, con las propuestas de decrecimiento por bandera o el resurgimiento del culto a lo “natural” como distintivos de lo pretendidamente progresista.</p>



<p>“Inteligencia artificial” es un concepto lo suficientemente provocativo como para remover de nuevo la olla de los garbanzos. En realidad, no es ni lo uno ni lo otro; no es inteligencia, porque es mero cálculo mecánico; y no es artificial, porque está ausente un ingrediente fundamental de todo acto específicamente humano, lo que resulta de la opción en una disyuntiva moral, y por tanto aquí no hay nada de “artificial”, es decir, expresión inteligente de lo creado por el ingenio humano, sino mero mecanismo altamente depurado surgido de la simple lógica mecánica y maquinal. Fue, una vez más, Mary Shelley quien comprendió en profundidad el alcance del problema de la modernidad con su historia del monstruo de Frankenstein: un ser mecánico biológico (un&nbsp;<em>cyborg</em>&nbsp;ante l<em>a lettre</em>) que reclama para sí el derecho a vivir como humano a partir de un acto de la conciencia. Lo de Frankenstein sí que era inteligencia artificial, y no esa juguetería cibernética.&nbsp;<strong>El culto a la máquina es el sueño delirante de la máquina perfecta. El deseo de construir un mecanismo que nos libere de las enojosas imperfecciones que la vida humana comporta necesariamente.</strong>&nbsp;El advenimiento de la respuesta total a la paradoja final: vivir significa necesariamente morir. Ésta es la rebelión definitiva del monstruo de Frankenstein como “moderno Prometeo”, tal y como lo definía Shelley.</p>



<p><strong>El culto a la máquina esconde el culto a ese rechazo del mundo aparentemente imperfecto</strong>. Es el deseo de que las cosas sean como “deberían ser” según la mente idealizante y el rechazo de la imperfección paradójica a partir de la tecnociencia, en tanto que practica la ciencia como sistema de dominación y no como arte del liberación. La puerta de la libertad debe permanecer siempre abierta, y la ventana del infinito de par en par, dando paso a la imperfección paradójica; si no, el nazismo ya está aquí acompañado de la mayor manipulación de las conciencias nunca concebida, que es la angustia por el deseo de lo perfecto.</p>



<p><a href="https://catalunyaplural.cat/es/la-inteligencia-artificial-el-culto-a-la-maquina-y-la-manipulacion-de-las-conciencias/?hilite=gabriel+jaraba">Publicación original: Catalunya Plural</a>.</p>
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		<title>Apagón, transistores, redes y noticias: la información florece en la pluralidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 10:50:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[El recurso urgente a la radio de transistores a pilas durante el gran apagón ha mostrado de nuevo no sólo que nuestra civilización pende de un hilo, el eléctrico, sino que la información necesita de la pluralidad para funcionar como es debido.]]></description>
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<p>GABRIEL JARABA</p>



<p><strong>El recurso urgente a la radio de transistores a pilas durante el gran apagón ha mostrado de nuevo no sólo que nuestra civilización pende de un hilo, el eléctrico, sino que la información necesita de la pluralidad para funcionar como es debido.</strong></p>



<p>El monocultivo informativo empobrece y a la hora de la verdad se echa en falta la pluralidad de medios y fuentes. Si para saber lo que pasa necesitamos más recursos que los medios que dependen de la electricidad, imaginemos la verdad de lo que sucede cuando atendemos solamente a pocas o una sola fuente para enterarnos.</p>



<p>Podríamos trasladar la misma cuestión a los cibermedios. La pluralidad de la oferta favorece la diversidad de opciones informativas pero en la red se reproduce la tendencia de las audiencias cautivas. Porque en el ciberespacio se da una tendencia semejante a la de los medios masivos: la adhesión personal a productos con los que uno se identifica, además de la preferencia por su oferta. Ello hace que el ciudadano que desea ejercer su derecho a la información de manera plural debe vigilar esa inclinación a dejarse llevar por lo que a uno le gusta en vez de mantener el equivalente a una dieta informativa equilibrada.</p>



<p>Ahora ya no somos tan ingenuos como cuando internet nos prometía una nueva ilustración, y el verdadero rostro de los tecnománagers de Silicon Valley, rendidos al trumpismo, ha venido a recordarnos que las simpatías son para los amigos y los besos para las novias. No hay amigos en el campo de la información y los halagos de los que nos jalean son moneda falsa; hay quien mataría por un clickbait.</p>



<p>Cuando internet cayó con el apagón se hizo la luz, oh paradoja: estamos solos cada cual con su conciencia y razón. La ilusión de formar parte de un grupo también fundió a negro. De X o de Bluesky, que más da si caza ratones. Pero dejando aparte la cacería de roedores producto de la urgencia, hemos ido revisando la reconfiguración de nuestras cuentas personales en esas redes sociales, y hemos comprobado que, aunque se trate de simples observaciones sin valor estadístico alguno, se perciben algunas tendencias que conviene tener presentes.</p>



<p>A pesar de lo que pareció ser una huída en desbandada de X a Bluesky, no todos los tuiteros se trasladaron a la mariposa azul. Había ganas de respirar un aire menos enrarecido que el del mundo muskiano, pero enseguida se cayó en la cuenta de que ambientes cerrados hay más de uno. Muchos parecen haber advertido que en la red las burbujas son peligrosas. Formar parte de un entorno cohesionado no sale a cuenta: hay que tener el ojo puesto en lo diferente. Pues lo distinto es lo plural; lo único que ganamos al rechazar un tipo de agrupación para reunirse en otro es disminuir la pluralidad de opciones a nuestro alcance. En una red preferida permanecemos unidos a nuestros iguales, o a quienes parecen serlo, pero el precio no sólo es obtener menos pluralismo, sino cosechar aburrimiento.</p>



<p>Ciertamente en X ha habido desviaciones a causa del reinado de los algoritmos, y que en muchas ocasiones el entorno de lo que debía ser diálogo se ha convertido en un campo de Agramante. Los peores insultos que recibido en mi vida han sucedido, precisamente, en X, por supuesto a cargo de personas que se esconden en el anonimato. Curado ya de espantos, tengo la impresión que el desprestigio de las redes de inmediatez ha sido fruto de la desazón de muchos periodistas o intelectuales acostumbrados a la comunicación vertical masiva y poco habituados a la crudeza de la horizontalidad de las interacciones humanas realmente existentes. Se ha calificado a lo que fue Twitter como un bar de borrachos mientras&nbsp;&nbsp;en muchas de las webs que servidor lee cada día se encuentran y se cuecen las malas voluntades elaboradas que otros trasladarán, mandados, a la redes, y esas webs tienen a la vista la empresa que las promueve, el editor que las dirige y los autores que las escriben (otra cosa es la financiación que las sostiene, mysterium magnum).</p>



<p>Estar juntitos en una red homogénea en cuanto al tipo de usuarios o de tendencias puede ser halagüeño pero inoperante a la hora de la verdad informativa. Ver desfilar ante la vista a sujetos semejantes a uno o a los amigos de uno llega a ser tedioso. Se ve ahora de otro modo el criticado efecto bronca de X: quizás te digan de todo pero si uno mantiene la calma puede apreciar un panorama más amplio por más que desagradable. Quizás recibir las noticias o comentarios que nos desagradan sea el precio a pagar no ya por el pluralismo sino por el entretenimiento. Habrá tabernas digitales bronquistas, pero en la vida empírica, ahora que hemos vivdo una emergencia de gran calibre, las gentes han salido a la calle a encontrarse personalmente entre conciudadanos, para informarse y apoyarse. Cada vez que nos asalte la desazón ante los peligros del muskismo y la tentación de la bronca y el caos hemos de pensar en el comportamiento cívico ejemplar que hemos dado todos los españoles en todo el país.</p>



<p>De modo que las redes deben despertar menos recelo y proporcionar más capacidad de opción. El aburrimiento de las redes homogéneas puede ser una elección pero no lo es cuando el emisor es una institución, ente público o agente relevante de la vida social. Muchas de estas cuentas fueron dadas de baja de X al valorar que la antipatía que despertaba Elon Musk y sus trapacerías no se armonizaba con la imagen que querían proyectar. Sus titulares, personales e institucionales, creyeron que ahí se jugaban prestigio cuando sólo se trataba de imagen; uno y otra no son exactamente lo mismo.</p>



<p>El día del apagón muchas de estas cuentas que huyeron de X fueron reactivadas por la necesidad de mantener el contacto con los ciudadanos en un momento excepcional. Y por la sensación de seguridad y presteza que la presencia en todas las redes, en tanto que medios mayoritarios puede proyectar sobre la ciudadanía. Uno no está en una u otra red social para resultar más guapo sino para servir al público. La diversión hay que dejarla para los particulares, que decidirán si merece la pena de pagar un poco de antipatía a cambio de pluralidad.</p>



<p><a href="https://catalunyaplural.cat/es/apagon-transistores-redes-y-noticias-la-informacion-florece-en-la-pluralidad/">Publicación original: Catalunya Plural.</a></p>



<p><a href="https://catalunyaplural.cat/es/apagon-transistores-redes-y-noticias-la-informacion-florece-en-la-pluralidad/"><strong></strong></a></p></div>
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		<title>Objetivo, acabar con la comunicación</title>
		<link>https://gabrieljaraba.com/objetivo-acabar-con-la-comunicacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Mar 2025 12:13:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[Van a por la comunicación, a por el periodismo, a por la construcción de sentido, a por el despojamiento del espíritu crítico del conocimiento, a por la creación de ficción artística capaz de explicar los mundos exteriores e interiores, a por la cooperación entre ciudadanos de base empoderados por herramientas digitales, a por cualquier tipo de conocimiento que supere los límites de lo inmediato prefigurado algorítmicamente.]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/03/trump-musk-1024x576.webp" alt="Van a por la comunicación, a por el periodismo, a por la construcción de sentido, a por el despojamiento del espíritu crítico del conocimiento, a por la creación de ficción artística capaz de explicar los mundos exteriores e interiores, a por la cooperación entre ciudadanos de base empoderados por herramientas digitales, a por cualquier tipo de conocimiento que supere los límites de lo inmediato prefigurado algorítmicamente." class="wp-image-6741" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/03/trump-musk-1024x576.webp 1024w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/03/trump-musk-980x551.webp 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/03/trump-musk-480x270.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>Las disrupciones que produzca el trumpismo no se van a limitar a lo geopolítico. Los poderes reaccionarios que lo impulsan tienen un proyecto integral que implica construir un nuevo orden mundial, treinta años después de la caída del muro de Berlín. Este nuevo orden representa algo más que los designios del complejo industrial-militar de Washington, que tan acertadamente formuló Dwight D. Eisenhower pues trata de revertir la reconstrucción democrática que ha hecho de Europa una isla de libertad y prosperidad en el mundo y prevenir que otras zonas puedan tomar caminos parecidos. La reacción alcanza a todos los aspectos de nuestra civilización que conducen en dirección opuesta a la barbarie.</p>



<p>Las llamadas guerras culturales que las derechas emprenden para ir mordiendo los talones de los progresistas y marcar el terreno de su nueva cultura regresiva son fragmentos de una ofensiva general que apunta a una reversión completa del paradigma civilizacional de la democracia. Los progresistas se enzarzan en ellas sin darse cuenta de que la pieza que esa estrategia pretende cobrar es de un tamaño que supera de largo las batallitas que nos entretienen. El objetivo es el conjunto de libertades individuales y colectivas que definen la democracia pues el proyecto global es nada menos que obtener como resultado un capitalismo sin democracia, un supuesto progreso material con el que se pretendería acabar con cualquier contradicción social que cuestionara un poder impuesto por la fuerza del dinero y de las coacciones que de ella resultan.</p>



<p>Tener claro ese proyecto implica comprender de una vez cual es el papel que supone la comunicación en la sociedad compleja y la dirección de las tendencias más inquietantes que se producen en torno suyo. De este modo los interrogantes que nos preocupan al respecto cobran su verdadera dimensión: del mismo modo que las guerras culturales derechistas atacan aspectos sobresalientes de la vida cotidiana con el objeto de acabar con la cultura democrática general, existe una estrategia de fondo que pretende acabar con la comunicación en tanto que expresión y práctica de esa cultura y esa democracia.</p>



<p>La comunicación no son las pantallas como antes no lo fue el papel. La comunicación son las mediaciones, las estructuras que permiten que las mentes entren en contacto para reconocerse como miembros de una sola humanidad e intercambien ideas y actitudes. Marshall McLuhan ya dijo que el medio es el mensaje, frase harto simplificada y mal interpretada que pone el acento en el primado de la comunicación como mediación. Es esa mediación lo que supone un reto insoportable para el actual proyecto reaccionario. La práctica autocrática no se limita a poner malas ideas en circulación con su política de “atacar, atacar, atacar” y situar la mentira como eje de la absurdidad que vehicula la dominación. El objetivo es borrar del mapa las mediaciones y poner a las personas a los pies de los caballos de la autocracia, sin opción a cuestionar, reflexionar o disentir.</p>



<p>Un servidor sostiene, quizás aventuradamente, que la comunicación se ha situado en el centro de las ciencias sociales, y que comunicar es lo que nos define como seres humanos en acción social. La comunicación es la ciencia clave en el estudio del devenir humano, hoy en día y durante la evolución de la humanidad. Las formas que la comunicación adopta son accidentes en esa evolución y su actual expresión tecnológica corresponde al momento histórico presente. El vuelo que ha adquirido la comunicación mediada está resultando insoportable para un proyecto de dominación que no esconde su carácter totalitario. El descaro gamberro de Elon Musk lo ha expresado con claridad: las mediaciones son un estorbo que impide la libre expresión de unas masas compuestas por individuos narcisistas a quienes se debe halagar para convertirlos en mercados cautivos.</p>



<p>Los tecnócratas de Silicon Valley han entendido el cambio de era y se han alineado con el&nbsp;<em>diktat</em>&nbsp;del dinero y el poder puros y duros. Se ha acabado la era del&nbsp;<em>soft power</em>, el poder blando y hay que apostar ahora, en lugar de por la web 2.0, un espacio horizontal y polarizado horizontalmente, por la IA, una herramienta vertical gestionada por mecanismos que parece pensada para barrer de un plumazo las mediaciones. Los modelos de lenguaje, que es como debemos empezar a considerar la falsa IA, tratan de eliminar no sólo la participación humana en sus construcciones lingüísticas sino de reformular el sentido de la circulación de mensajes para que cumplan su objetivo de expulsar de ellos las consideraciones críticas, como hemos visto en el funcionamiento de DeepSeek respecto a cuestiones que comprometen la política china. Una vez más el medio es el mensaje.</p>



<p>El objetivo es acabar con la comunicación porque las cosas han dado un vuelco esencial. No estamos ante un fascismo de camisas pardas e internamiento en campos sino en una desregulación generalizada que permita campar a sus anchas a los hooligans particulares o institucionales que inciten a acatar los designios del&nbsp;<em>hard power</em>&nbsp;mediante su tarea como intoxicadores, difamadores y agitadores. . Todo ello en medio de un panorama social mediatizado por el halago, la sumisión y las promesas de diversión sin fin. Quienes hasta ahora se han inquietado por “las pantallas” se van a morir de la risa cuando vean que por ellas se filtra un nuevo autoritarismo corporativo que las pacatas limitaciones del uso de los móviles en horario escolar no pueden aspirar siquiera a contener. No es la comunicación lo que importa, es quién manda lo que se hace con ella. Pero el poder reaccionario dicta que ni periodismo, ni noticias, ni debates, ni conversación, hay que barrerlo todo y dejar sólo en pie los algoritmos, el narcisismo y el consumo.</p>



<p>Lo que decide tras ese gran vuelco no son profesionales de la información o grupos periodísticos, lo hace un algoritmo cuyo objetivo es mantener al receptor el máximo tiempo con la atención fija en el producto, aherrojados a una incitación continua al consumo material o emocional, y lo hace adaptando el material suministrado a su perfil como cliente. Cada individuo es aislado, así, de lo común y desaparecen los vínculos que unen a las personas, construidos por ideas. Las noticias encaminan a los públicos a tomar posición ante hechos, las telenovelas facilitan las conversaciones intrascendentes pero humanas e interpersonales entre grupos de afinidad. Pero la pseudocomunicación trivial servida a la carta por medios mecanizados es sal en los surcos de la tierra de los humanos llamados a crecer como especie a partir de la capacidad –iba a decir virtud—de comunicarse entre sí.</p>



<p>Van a por la comunicación, a por el periodismo, a por la construcción de sentido, a por el despojamiento del espíritu crítico del conocimiento, a por la creación de ficción artística capaz de explicar los mundos exteriores e interiores, a por la cooperación entre ciudadanos de base empoderados por herramientas digitales, a por cualquier tipo de conocimiento que supere los límites de lo inmediato prefigurado algorítmicamente.</p>



<p>Y luego irán a por la escuela, haciendo que implosione desde dentro mediante una trinchera entre alumnos y profesores. Pero esa es ya otra historia.</p>



<p><a href="https://catalunyaplural.cat/es/objetivo-acabar-con-la-comunicacion/">Publicación original: Catalunya Plural</a></p>
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		<item>
		<title>El Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB otorga el premio de su 30º aniversario al periodista y profesor Gabriel Jaraba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Jan 2025 13:30:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[El Gabinete de Comunicación y Educación de la Universitat Autònoma de Barcelona ha concedido el premio honorífico "Itaca Aniversario" al periodista, profesor y escritor, Gabriel Jaraba, por su identificación con los objetivos y valores de este grupo oficial de investigación]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="750" height="422" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/01/Premio-itaca-1.png" alt="" class="wp-image-6710" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/01/Premio-itaca-1.png 750w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2025/01/Premio-itaca-1-480x270.png 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 750px, 100vw" /></figure>



<p>El&nbsp;<strong>Gabinete de Comunicación y Educación</strong>&nbsp;de la&nbsp;<strong>Universitat Autònoma de Barcelona</strong>&nbsp;ha concedido el premio honorífico «<strong>Itaca Aniversario</strong>» al periodista, profesor y escritor,&nbsp;<strong>Gabriel Jaraba</strong>, por su identificación con los objetivos y valores de este grupo oficial de investigación, de cuya fundación se cumplen ahora 30 años. Jaraba es uno de los periodistas representativos de la generación de informadores que protagonizó la renovación del periodismo español desde el tardofranquismo hasta la transición, fue uno de los fundadores de&nbsp;<em>El Periódico de Catalunya</em>&nbsp;y trabajó en gran número de medios, en prensa diaria, semanal, radio, televisión, agencias e internet.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://www.gabinetecomunicacionyeducacion.com/sites/default/files/imce/image_14.png" alt=""/></figure>



<p>El&nbsp;<strong>Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB</strong>&nbsp;fue fundado en 1994 por los profesores&nbsp;<strong>José Manuel Pérez Tornero</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Mar de Fontcuberta</strong>. Fue Pèrez Tornero –hasta hace poco director general de Radiotelevisión Española—quien entregó el premio a Gabriel Jaraba durante la celebración del 30º aniversario del Gabinete y destacó su compromiso con la institución. A su vez, el periodista señaló que la “Itaca” a que alude el galardón es “la persecución de la verdad, la eliminación de las desigualdades y la implantación en todo el mundo de la declaración universal de los derechos humanos, contando con el movimiento de las mujeres como vanguardia destacada del progreso hacia esos objetivos”.</p>



<p>Por su parte,&nbsp;<strong>Santiago Tejedor</strong>, actual director del grupo, destacó que Jaraba “representa los valores de ética, compromiso, humanismo y rigor que han de acompañar siempre al periodismo”. Además, Tejedor ensalzó la “predisposición” y la “entrega generosa” del premiado en los diferentes proyectos y ámbitos de acción del grupo.</p>



<p>El periodista galardonado es Doctor en Periodismo y Comunicación (cum laude) por la UAB con una tesis sobre periodismo y redes sociales que estudia a fondo el fenómeno de Twitter. Publica habitualmente en el diario Catalunya Plural como analista de la información y en la revista Política &amp; Prosa. Es subdirector de la Cátedra Unesco de Periodismo de Calidad y Alfabetización Informativa, además de asesor general del Gabinete.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://www.gabinetecomunicacionyeducacion.com/sites/default/files/imce/7cda2ba1-85be-41fa-b831-a9ea5ae5bef2.jpg" alt=""/></figure>



<p>El&nbsp;<strong>Gabinete de Comunicación y de Educación</strong>&nbsp;es un&nbsp;<a href="http://gabinetecomunicacionyeducacion.com/es" target="_blank" rel="noreferrer noopener">grupo consolidado y especializado</a>&nbsp;en la investigación y divulgación científica, que pertenece al Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de la&nbsp;<strong>UAB.</strong>&nbsp;Reconocido por AGAUR (Agència de Gestió d’Ajuts Universitaris i de Recerca) de la Generalitat de Catalunya como&nbsp;<strong>Grupo de Investigación Consolidado</strong>&nbsp;en función de su trayectoria, proyección y desarrollo, desarrolla proyectos e investigaciones en el terreno de convergencia entre la comunicación y la educación. Desde su creación, ha desarrollado iniciativas destinadas a integrar, con conciencia y libertad, las&nbsp;tecnologías de la comunicación&nbsp;en la denominada&nbsp;sociedad global o del conocimiento. Bajo la dirección de&nbsp;<strong>Santiago Tejedor,</strong>&nbsp;el Gabinete organiza diferentes másteres propios, como el Máster en&nbsp;<strong>Periodismo de Viajes</strong>&nbsp;(presencial y online), el Máster de&nbsp;<strong>Comunicación y Educación,</strong>&nbsp;el Máster de&nbsp;<strong>Comunicación del Medioambiente</strong>&nbsp;y el Máster en Gestión de la&nbsp;<strong>Comunicación Política y Electoral.&nbsp;</strong>El grupo posee una colección de publicaciones, en forma de&nbsp;<a href="http://gabinetecomunicacionyeducacion.com/es/articulos-cientificos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artículos científicos,</a>&nbsp;<a href="http://gabinetecomunicacionyeducacion.com/es/libros-y-capitulos-de-libro" target="_blank" rel="noreferrer noopener">libros y capítulos de libro</a>, y&nbsp;<a href="http://gabinetecomunicacionyeducacion.com/es/publicaciones" target="_blank" rel="noreferrer noopener">otros trabajos</a>, muy amplia y variada que se renueva constantemente. Además, cuenta con un laboratorio de&nbsp;<a href="http://gabinetecomunicacionyeducacion.com/es/proyectos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">proyectos</a>&nbsp;de&nbsp;<strong>innovación docente, transferencia y nuevos formatos</strong>&nbsp;que se conciben y desarrollan desde una perspectiva basada en la creatividad y el trabajo multidisciplinar. El Gabinete organiza cada año una expedición académica que recorre el mundo con estudiantes de diferentes universidades y carreras. Se trata de la&nbsp;<a href="http://www.tahina-can.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Expedición Tahina-Can</a>&nbsp;que ha sido premiada como mejor proyecto educativo de España. Además, cuenta con el portal&nbsp;<a href="http://www.tuaventura.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tu Aventura,</a>&nbsp;la&nbsp;<a href="http://www.infoedu.es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">plataforma educativa InfoEDU</a>&nbsp;y el proyecto de newsgames y ciencia&nbsp;<a href="https://reporterosdelaciencia.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Reporteros de la Ciencia</a>.</p>
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		<title>¿Por qué seguimos en X? ¿Por qué vamos a Bluesky?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Jaraba]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Dec 2024 13:05:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[El diario Catalunya Plural, donde publico habitualmente, me hace el honor de permitirme hablar en nombre de la Fundació Periodisme plural. Es un intento de argumentación en medio de la disyuntiva de Twitter sí o no y más allá para que los ciiudadanos tengan elementos suficientes para tomar decisiones.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2024/12/Jack-Dorsey-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-6645" srcset="https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2024/12/Jack-Dorsey-980x654.jpg 980w, https://gabrieljaraba.com/wp-content/uploads/2024/12/Jack-Dorsey-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></figure>



<p>Jack Dorsey, creador de Twitter y de Bluesky.</p>



<p><strong>Es el dilema que viven ciudadanos, medios de comunicación y periodistas de todo el mundo. ¿Abandonamos X? ¿Nos refugiamos en la red que intenta recuperar la utopía inicial de Twitter? Las personas que participamos en la Fundación Periodismo Plural, editora de <em>Catalunya Plural</em>, también nos hemos planteado estas preguntas. Y aquí intentamos argumentar nuestras respuestas, de la mano de uno de los grandes expertos en la transformación que representaron las redes sociales</strong></p>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>La adquisición de Twitter por parte de Musk y su degradación al transformarla en X ha hecho que muchos usuarios se hayan sentido decepcionados por los cambios y acusen al nuevo propietario de utilizarla con fines políticos particulares y de obstaculizar la libre circulación de los mensajes introducidos con la intervención tendenciosa de ciertas funciones de sus algoritmos. Por ahora, para una gran multitud de ciudadanos, X “da grima”. Muchos no desean ver su nombre asociado a la imagen del millonario trumpista, y rechazan participar en su producto más popular. Elon Musk, el hombre más rico del mundo, no sólo desempeña el papel de “americano feo” sino el del “malo universal” de las películas de James Bond o los cómics de Marvel, y sus alardes son vistos como kryptonita, no sólo por parte de los  ciudadanos progresistas, sino por todos aquellos que desconfían de la alianza entre dinero, información y poder.</p>



<p>Esta desconfianza hacia X y Musk se ha polarizado en torno a la red que antes era Twitter, y ha generado una dinámica de abandono que va más allá de la desafección. Ahora queda patente que X no sólo ha suprimido los sistemas de moderación y control de Twitter, o que el algoritmo del sistema barre hacia casa, sino que restringe o impide la difusión de enlaces con el consiguiente efecto de limitación de difusión informativa facilidad por la red. Hay quien podría decir que X ha operado como un agente electoral de Donald Trump, tomando parte activa en su campaña a base de acumular funciones de sesgo. Todo parece descalificar a X como ágora libre y plataforma abierta para un intercambio de información equilibrada entre las personas.</p>



<p>La desafección de X se incubaba desde hacía tiempo, pero se disparó a raíz de la victoria de Trump con la colaboración de Musk. Parece como si se estuviera esperando una señal para salir corriendo, y esta señal la ha dado a Europa&nbsp;<em>The Guardian</em>, diario británico de tendencia progresista, cuando hace unos días anunció que se retiraba de X y dejaba de publicar -tuits de forma corporativa. Al día siguiente de la publicación de este aviso,&nbsp;<em>La Vanguardia</em>&nbsp;tomaba la misma decisión, informando de que se trasladaba a la nueva red Bluesky. Uno y otro diario han argumentado sus decisiones haciéndose eco de la desafección general hacia X, o expresando sus reservas en cuanto a la imparcialidad de la plataforma. Otros periódicos, como&nbsp;<em>ABC</em>&nbsp;o&nbsp;<em>La Razón</em>, han decidido permanecer allí.&nbsp;<em>El País</em>&nbsp;no ha tomado ninguna decisión similar después de haber publicado varias piezas tanto a favor como en contra de X, y&nbsp;<em>Ara</em>&nbsp;cree que no debe abandonar la red de Musk argumentándolo con un análisis muy razonado de su defensor del lector, Antoni Batista. La Universidad de Barcelona se va de X y aduce razones similares a las de&nbsp;<em>La Vanguardia.</em></p>



<p>El abandono de X se ha convertido en una huida hacia Bluesky, una red fundada por Jack Dorsey, el creador original de Twitter, que promete mantener y potenciar las virtudes de la red del pajarito azul, preservar la no intervención del algoritmo en el sesgo de la selección y transmisión de los mensajes y vigilar que se practique la moderación y el mantenimiento de la plataforma de acuerdo con los parámetros informativos y sociales que habían distinguido a Twitter como espacio cívico de relación. La fuga parece masiva, y un fenómeno que supera los límites europeos: se dice que aproximadamente un millón de personas se incorporan a diario a Bluesky en busca de oxígeno informativo lejos de los aires enrarecidos muskianos.</p>



<p>Es significativo que el movimiento llegue a la imagen pública de empresas no informativas, como la aerolínea austríaca Austrian, que esta semana difundía un anuncio con un cierto tono humorístico en el que jugaba con la X y la palabra “exit” referida a las salidas de emergencia de los aviones y en doble sentido en la salida masiva de la red social. Algo sucede que supera los límites de un debate sobre libertad informativa y llega a la publicidad en tanto que dimensión de la cultura popular.</p>



<p>Al ciudadano corriente y especialmente el internauta (¿todavía se le llama así?) le corresponde encarar la paradoja de Twitter y tomar su decisión personal. A la Fundación Catalunya Plural le preocupa esta reflexión porque, como editora de periódicos digitales centrados en la defensa de los derechos esenciales y el pensamiento crítico, está fuertemente comprometida con el derecho a la información y la libertad de expresión, en tanto que valores imprescindibles de la democracia.</p>



<p>Lo que sigue son los puntos que constituyen la reflexión central que aportamos de cara a ese debate.</p>



<p><strong>NO PODEMOS PRESCINDIR DE LAS REDES SOCIALES.</strong>&nbsp;Las redes sociales de internet han representado un gran avance. Con ellas, los blogs, los wikis y la interactividad se inauguró la web 2.0 y se convirtió en la gran plataforma universal de la comunicación que es. Las redes hacen realidad la marcha hacia la comunicación general e interpersonal soñada por la ilustración, a pesar de sus defectos. No son algo baladí, pero todo su potencial está todavía por descubrir. A pesar de su pervertida utilización son la posibilidad potencial de una comunicación más humana en la perspectiva de una sola humanidad. Cualquier persona puede no utilizarlas, pero el conjunto de la sociedad debe vigilar que sean escenario de la libertad de información.</p>



<p><strong>LAS EMPRESAS DE LAS REDES NO SON CORPORACIONES TECNOLÓGICAS SINO EMPRESAS INFORMATIVAS.</strong>&nbsp;El proceso de apropiación corporativa de internet significa el gran negocio de la concentración tecnológica y económica de las plataformas, que arranca de manos de los usuarios el poder de la web 2.0.&nbsp;La apropiación pasa por rehuir cualquier responsabilidad legal, tributaria, social y política que afecte a la hegemonía y la arbitrariedad y por simular una neutralidad no responsable. La actitud de Elon Musk ha supuesto un paso adelante que le aleja de la pretendida neutralidad –como era el caso de Mark Zuckerberg– y lo sitúa en medio de un campo de batalla sociopolítico y económico en el que él es combatiente. No es rara pues la reacción en contra. Ahora que han caído las caretas, las supuestas tecnológicas deben hacer frente a sus responsabilidades como lo que son: medios de comunicación. Y la primera responsabilidad es su papel como administradores del derecho a la libre difusión y recepción de información, recogida por las constituciones democráticas. Esto es especialmente relevante en la Unión Europea, cuyas leyes especifican claramente el marco responsable.</p>



<p><strong>EN LAS REDES LOS PROTAGONISTAS SON LOS USUARIOS.</strong>&nbsp;En el sector de la información las cosas son algo distintas que en el resto. Los propietarios de los agentes informativos no son los dueños de todo: los periódicos y los medios son, en última instancia, de los ciudadanos. Véase Jeff Bezos: se compra un diario grande y prestigioso,&nbsp;<em>The Washington Post</em>, el periódico que desveló el caso Watergate, y no se atreve a decir a quién apoyará en la contienda electoral. ¿Acaso&nbsp;la propiedad y el dinero no le autorizan a hacerlo sin tapujos? No, él sabe que un gran número de lectores -el público, los ciudadanos– estarán disconformes con la decisión intuida de apoyo a Trump, como así ha sido y ha provocado la defección de miles de suscriptores del Post. Esto significa que en la información la última palabra la tiene la gente, que en este caso no son los consumidores pasivos de un producto sino ciudadanos que se saben agentes activos al ir y venir del derecho a la circulación de la información. El error de Elon Musk es creer en esa pasividad falsa y en el poder total del dinero y no darse cuenta de la complejidad de lo que lleva entre manos. Los protagonistas son los usuarios de las redes como los lectores lo son de los periódicos, la última palabra es suya y ellos son, en última instancia, sus dueños. Musk ha adquirido Twitter, pero no ha comprado el derecho democrático a la información de sus usuarios.</p>



<p><strong>TWITTER APORTÓ UNA MEJORA MUY SENSIBLE A INTERNET.</strong>&nbsp;La aparición de Twitter, en 2006, fue una innovación fulgurante bajo una apariencia modesta: una red de micromensajes de 144 caracteres cada uno. Su éxito masivo no se correspondió con un éxito económico, y sufrió siempre problemas de financiación y cotización en bolsa. Nunca fue el capricho de un millonario sino el triunfo de tres jóvenes ingeniosos –Jack Dorsey, Biz Stone y Evan Williams–que creían en la comunicación directa interpersonal y en el poder de la palabra. Los tuits han creado una cultura digital que nace de la capacidad comunicativa de la síntesis e incluso del aforismo. Twitter indicó que en la web 2.0 la palabra y las personas eran decisivas y que ambas debían presidir la eclosión de la cultura humanista que la web 2.0 debía representar. Este espíritu está vivo todavía en la mirada que proyectamos sobre las nuevas redes como Bluesky y Mastodon, que recogen el planteamiento humanista y tecnológico del Twitter original y por este motivo nos interpelan fuertemente.</p>



<p><strong>LA APARICIÓN DE NUEVAS REDES Y PLATAFORMAS ES POSITIVA.</strong>&nbsp;El éxito popular y progresivo de Twitter mostró que había mucho camino por recorrer después de Facebook, como lo ha habido con You Tube, Instagram, Tik Tok y las demás que han venido. Toda innovación en este sentido es positiva pues responde a la investigación fundamental de la web 2.0: mejores formas de comunicar y difundir información entre personas y grupos. Esto comporta el ascenso de unos y el declive de otros, como MySpace y Digg, o el actual cuestionamiento de X. El camino no tiene vuelta atrás y vendrán nuevas formas comunicativas, por lo que los actuales conceptos utilizados quedarán superados. Esta sucesión de formas, sin embargo, a menudo es tortuosa: Facebook ha sido superado generacionalmente por Tik Tok e Instagram, pero Twitter ha tropezado con los propios errores cometidos ahora con X y antes, por la impaciencia de sus accionistas que le pedían beneficios rápidos y se lanzaron en brazos de Musk. Es positivo, o eso parece, que estropear la idea original de Twitter haya acabado por perjudicar a X. Y lo que prevalece es la pluralidad de opciones, que hay que defender de la voracidad de la apropiación corporativa de internet.</p>



<p><strong>BLUESKY RECUPERA LO MEJOR DE LO QUE FUE TWITTER Y MASTODON SE INSPIRA EN LO MEJOR DE LA WEB 2.0.</strong>&nbsp;La plataforma X está siendo abandonada no sólo por los usuarios que no quieren verse asociados con Elon Musk y su forma de hacer, sino por personas que ven en la decadencia de esta red y la aparición de Bluesky la manera de recuperar las posibilidades y virtudes del Twitter original. Esta red, promovida por Jack Dorsey, reproduce los elementos y valores originales de Twitter y proporciona al usuario la experiencia mejorada de la red dañada. Bluesky mantiene un sistema de moderación y vigilancia similar al del planteamiento original de Twitter y se declara comprometida con esta actitud, ofreciendo el código abierto para que los usuarios hagan correcciones.</p>



<p>A su vez, el informático alemán Eugen Rochko ha creado Mastodon, una red muy innovadora sostenida sobre una federación descentralizada de servidores, en un paso adelante muy notable respecto al resto de plataformas, que no sólo presenta una posibilidad de contrapesos y equilibrios muy notable sino un ecosistema de convivencia digital altamente democrático. A Bluesky acuden los decepcionados de X que quieren recuperar el aire original de Twitter, y en Mastodon los deseosos de explorar un camino de futuro para las redes sociodigitales coherente con la sociedad compleja.</p>



<p><strong>UNA PLATAFORMA NO ES UNA COMUNIDAD.</strong>&nbsp;Las redes sociodigitales reúnen a personas con virtudes y defectos y no son diferentes de cualquier espacio de relación humana. Algunos han visto Twitter/X como un “bar de borrachos” o un lodazal, pero uno es libre de irse. Es natural buscar afinidades, pero los lazos de unión entre las personas en las redes sociodigitales no son los de otros ámbitos sociales y las identificaciones personales con la marca ni mucho menos igualan a los usuarios de otros productos. La circulación de una red a otra siempre está abierta la simultaneidad de pertenencias no sólo es posible sino legítima. Uno puede tener cuentas en varias redes y hacer usos de diversas intensidades y orientaciones, y no hay ningún problema.</p>



<p><strong>PARTICIPAR NO ES ESTAR DE ACUERDO.</strong>&nbsp;La cuestión que ahora analizamos aparece cuando entra en juego la identificación de la personalidad con el producto. Es lógico que haya empresas que no quieran ver su nombre asociado a la marca X, así como a personas. Pero también puede pensarse que cada uno es responsable de la actividad que él mismo genera y que la participación en un entorno no significa necesariamente identificación o adhesión. Una cosa es utilizar X, y otra estar conforme con su actividad y orientación general. La paradoja de Twitter tiene aquí dos vertientes: una, la decisión personal de un individuo que valora la conveniencia de tener una cuenta digital con el identificativo de una marca en su extensión; otra, la consideración que una empresa debe hacer con respecto a la asociación de su marca con la ajena. Ser lector de un diario o espectador de una televisión no representa llevar marcada en el frente una señal identificativa como tal, pero a una empresa informativa puede no convenirle que en su actividad en una red sociodigital aparezca distinguida por la asociación a una marca con la que no quiere ser relacionada.</p>



<p>Este inconveniente será trascendido si las redes de internet saben superar la limitación de la actual imposibilidad de interoperatividad entre plataformas. Uno utilizaría una red determinada, pero podría publicar a la vez en otras o intercambiar mensajes, de modo que nos relacionaríamos con las redes como lo hacemos con el correo electrónico. La apertura de códigos y la federación de plataformas es el futuro, y aquí Mastodon indica parte del camino.</p>



<p><strong>LOS ESPACIOS VICIADOS EXISTEN Y NO SIEMPRE PODEMOS O QUEREMOS ELUDIRLOS.</strong>&nbsp;‘Bar de borrachos’ antes o ‘antro de fachas’ ahora, Twitter ha sido y es muchas cosas a la vez. Tienen razón quienes dicen que, desde la desnaturalización que ha representado X, las manipulaciones muskianas han interferido una comunicación libre entre usuarios, pero antes del cambio a X los bots y troles ya cometían todo tipo de fechorías. Catalunya ya fue un escenario muy destacado en este sentido durante el “procés”, en el que sus partidarios hicieron esfuerzos ingentes por apropiarse de las redes mediante la obstrucción y la intimidación. Los activistas del caos saben que el objetivo es hacer de los espacios sociales lugares inhabitables primero, echar a la gente normal después por miedo o cansancio, y finalmente tomar posesión. Podemos irnos de los espacios viciados o quedarnos, y en este caso, no hacer ruido o luchar por ellos, para defender la libertad de información o nuestras propias ideas legítimas. Nadie debe ser señalado por estar presente en una red sociodigital para contrarrestar posiciones con las que está en desacuerdo, aunque sean mayoritarias. Participación no significa acuerdo o adhesión sino intervención libre en un espacio que debe ser abierto y democrático.</p>



<p><strong>REGALAR ESPACIOS A LA ULTRADERECHA ES UN ERROR.</strong>&nbsp;Plantearse irse de X es legítimo, pero también conviene reflexionar sobre a quién dejamos el campo libre. El abandono de X por no querer participar o para que no se asocie nuestra imagen con ella es legítimo, pero hay que pensar si es estratégicamente conveniente. Si un multimillonario de extrema derecha, alineado con un presidente omnipotente, hace alarde de cómo una red sociodigital le ha servido para imponerse, es lógico que quienes quieren oponerse les planten cara en su propio ámbito. Nunca ninguna batalla por la democracia se ha ganado abandonando los espacios sociopolíticos a los enemigos de la libertad. Las redes de internet son hoy espacios sociales privilegiados de estas luchas y los ciudadanos tienen derecho a utilizarlas y defenderlas de su indebida apropiación.&nbsp;No querer hacer frente a estos espacios es legítimo y comprensible, pero también es razonable la beligerancia, plantar cara.</p>



<p><strong>LA LUCHA POR LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN SE LLEVA A CABO EN TODOAS PARTES.</strong>&nbsp;La comunicación, hoy, indica cuáles son y cómo son los espacios sociopolíticos donde acontecen las transformaciones en la sociedad compleja. Exageraríamos si dijéramos que la democracia es la comunicación, pero creemos que la defensa de una comunicación libre y del derecho democrático a la libre información es inseparable de la democracia. En la sociedad compleja no existen compartimentos estancos; toda la sociedad forma un todo en el que la comunicación tiene horror al vacío: allí donde exista un espacio comunicacional que no esté regido por la libertad su lugar lo ocuparán los enemigos de las libertades.</p>



<p>La Fundació Periodisme Plural, es una de las pocas entidad sin ánimo de lucro constituidas en nuestro país (se pueden contar con los dedos de una mano)&nbsp;&nbsp;dedicada al ejercicio del periodismo, declarada de interés social, tiene la voluntad, como establecen sus principios fundacionales, de apostar por la información vinculada a los derechos fundamentales, el pensamiento crítico y por ser un espejo de la pluralidad de la sociedad catalana. En consecuencia, las personas que participamos en la Fundación Periodismo Plural consideramos que nuestro deber es aportar a la ciudadanía elementos para que saquen sus conclusiones. No somos una marca comercial ni un simple producto para el consumo de información o entretenimiento, sino actores vinculados a la exigencia democrática de una sociedad más justa en la que la convivencia se base en proyectos colectivos de progreso.</p>



<p>Las personas que participamos en La Fundació Periodisme Plural, comprometidos con los derechos de los ciudadanos en una sociedad de libertades, hemos llegado a la conclusión que no podemos ceder los espacios que son de todos a una minoría interesada. Ni nosotros ni los ciudadanos a los que queremos servir somos propietarios de corporaciones informativas, sino testigos de cómo es inseparable la libertad de la democracia, el pluralismo y la libre información.&nbsp;Con todos estos argumentos, hemos decidido seguir en X e incorporarnos, a la vez, a la plataforma Bluesky, que encarna hoy la esperanza en una redes más humanistas y menos tóxicas.</p>



<p>La paradoja de X (antes Twitter) y la actual etapa de la evolución de las redes sociodigitales es un instante concreto de las transformaciones comunicacionales de la sociedad compleja. Creemos que los ciudadanos que ejercen el derecho a la libre información deben tener un fuerte protagonismo en estas transformaciones y no renunciar a favorecer cambios en clave liberadora en el campo informativo, y en todas las formas que pueda adoptar la comunicación global a nivel digital.</p>



<p>GABRIEL JARABA</p>



<p>¿Y qué hacer con Twitter, ahora X? ¿Nos quedamos o nos marchamos? ¿Hacia qué otra red social vamos, si es que lo hacemos? Este interrogante está pasando por la cabeza por muchos miles de personas por todas partes, sobre todo después de la victoria de Donald Trump en las elecciones americanas y el apoyo entusiasta del propietario de X, Elon Musk. Es “la paradoja de Twitter”, la actitud de querer y doler a la vez en cuanto a la presencia en una red social de la que forman parte millones, pero de la que huyen en cantidades también millonarias.</p>



<p>La adquisición de Twitter por parte de Musk y su degradación al transformarla en X ha hecho que muchos usuarios se hayan sentido decepcionados por los cambios y acusen al nuevo propietario de utilizarla con fines políticos particulares y de obstaculizar la libre circulación de los mensajes introducidos con la intervención tendenciosa de ciertas funciones de sus algoritmos. Por ahora, para una gran multitud de ciudadanos, X “da grima”. Muchos no desean ver su nombre asociado a la imagen del millonario trumpista, y rechazan participar en su producto más popular. Elon Musk, el hombre más rico del mundo, no sólo desempeña el papel de “americano feo” sino el del “malo universal” de las películas de James Bond o los cómics de Marvel, y sus alardes son vistos como kryptonita, no sólo por parte de los&nbsp;&nbsp;ciudadanos progresistas, sino por todos aquellos que desconfían de la alianza entre dinero, información y poder.</p>



<p>Esta desconfianza hacia X y Musk se ha polarizado en torno a la red que antes era Twitter, y ha generado una dinámica de abandono que va más allá de la desafección. Ahora queda patente que X no sólo ha suprimido los sistemas de moderación y control de Twitter, o que el algoritmo del sistema barre hacia casa, sino que restringe o impide la difusión de enlaces con el consiguiente efecto de limitación de difusión informativa facilidad por la red. Hay quien podría decir que X ha operado como un agente electoral de Donald Trump, tomando parte activa en su campaña a base de acumular funciones de sesgo. Todo parece descalificar a X como ágora libre y plataforma abierta para un intercambio de información equilibrada entre las personas.</p>



<p>La desafección de X se incubaba desde hacía tiempo, pero se disparó a raíz de la victoria de Trump con la colaboración de Musk. Parece como si se estuviera esperando una señal para salir corriendo, y esta señal la ha dado a Europa&nbsp;<em>The Guardian</em>, diario británico de tendencia progresista, cuando hace unos días anunció que se retiraba de X y dejaba de publicar -tuits de forma corporativa. Al día siguiente de la publicación de este aviso,&nbsp;<em>La Vanguardia</em>&nbsp;tomaba la misma decisión, informando de que se trasladaba a la nueva red Bluesky. Uno y otro diario han argumentado sus decisiones haciéndose eco de la desafección general hacia X, o expresando sus reservas en cuanto a la imparcialidad de la plataforma. Otros periódicos, como&nbsp;<em>ABC</em>&nbsp;o&nbsp;<em>La Razón</em>, han decidido permanecer allí.&nbsp;<em>El País</em>&nbsp;no ha tomado ninguna decisión similar después de haber publicado varias piezas tanto a favor como en contra de X, y&nbsp;<em>Ara</em>&nbsp;cree que no debe abandonar la red de Musk argumentándolo con un análisis muy razonado de su defensor del lector, Antoni Batista. La Universidad de Barcelona se va de X y aduce razones similares a las de&nbsp;<em>La Vanguardia.</em></p>



<p>El abandono de X se ha convertido en una huida hacia Bluesky, una red fundada por Jack Dorsey, el creador original de Twitter, que promete mantener y potenciar las virtudes de la red del pajarito azul, preservar la no intervención del algoritmo en el sesgo de la selección y transmisión de los mensajes y vigilar que se practique la moderación y el mantenimiento de la plataforma de acuerdo con los parámetros informativos y sociales que habían distinguido a Twitter como espacio cívico de relación. La fuga parece masiva, y un fenómeno que supera los límites europeos: se dice que aproximadamente un millón de personas se incorporan a diario a Bluesky en busca de oxígeno informativo lejos de los aires enrarecidos muskianos.</p>



<p>Es significativo que el movimiento llegue a la imagen pública de empresas no informativas, como la aerolínea austríaca Austrian, que esta semana difundía un anuncio con un cierto tono humorístico en el que jugaba con la X y la palabra “exit” referida a las salidas de emergencia de los aviones y en doble sentido en la salida masiva de la red social. Algo sucede que supera los límites de un debate sobre libertad informativa y llega a la publicidad en tanto que dimensión de la cultura popular.</p>



<p>Al ciudadano corriente y especialmente el internauta (¿todavía se le llama así?) le corresponde encarar la paradoja de Twitter y tomar su decisión personal. A la Fundación Catalunya Plural le preocupa esta reflexión porque, como editora de periódicos digitales centrados en la defensa de los derechos esenciales y el pensamiento crítico, está fuertemente comprometida con el derecho a la información y la libertad de expresión, en tanto que valores imprescindibles de la democracia.</p>



<p>Lo que sigue son los puntos que constituyen la reflexión central que aportamos de cara a ese debate.</p>



<p><strong>NO PODEMOS PRESCINDIR DE LAS REDES SOCIALES.</strong>&nbsp;Las redes sociales de internet han representado un gran avance. Con ellas, los blogs, los wikis y la interactividad se inauguró la web 2.0 y se convirtió en la gran plataforma universal de la comunicación que es. Las redes hacen realidad la marcha hacia la comunicación general e interpersonal soñada por la ilustración, a pesar de sus defectos. No son algo baladí, pero todo su potencial está todavía por descubrir. A pesar de su pervertida utilización son la posibilidad potencial de una comunicación más humana en la perspectiva de una sola humanidad. Cualquier persona puede no utilizarlas, pero el conjunto de la sociedad debe vigilar que sean escenario de la libertad de información.</p>



<p><strong>LAS EMPRESAS DE LAS REDES NO SON CORPORACIONES TECNOLÓGICAS SINO EMPRESAS INFORMATIVAS.</strong>&nbsp;El proceso de apropiación corporativa de internet significa el gran negocio de la concentración tecnológica y económica de las plataformas, que arranca de manos de los usuarios el poder de la web 2.0.&nbsp;La apropiación pasa por rehuir cualquier responsabilidad legal, tributaria, social y política que afecte a la hegemonía y la arbitrariedad y por simular una neutralidad no responsable. La actitud de Elon Musk ha supuesto un paso adelante que le aleja de la pretendida neutralidad –como era el caso de Mark Zuckerberg– y lo sitúa en medio de un campo de batalla sociopolítico y económico en el que él es combatiente. No es rara pues la reacción en contra. Ahora que han caído las caretas, las supuestas tecnológicas deben hacer frente a sus responsabilidades como lo que son: medios de comunicación. Y la primera responsabilidad es su papel como administradores del derecho a la libre difusión y recepción de información, recogida por las constituciones democráticas. Esto es especialmente relevante en la Unión Europea, cuyas leyes especifican claramente el marco responsable.</p>



<p><strong>EN LAS REDES LOS PROTAGONISTAS SON LOS USUARIOS.</strong>&nbsp;En el sector de la información las cosas son algo distintas que en el resto. Los propietarios de los agentes informativos no son los dueños de todo: los periódicos y los medios son, en última instancia, de los ciudadanos. Véase Jeff Bezos: se compra un diario grande y prestigioso,&nbsp;<em>The Washington Post</em>, el periódico que desveló el caso Watergate, y no se atreve a decir a quién apoyará en la contienda electoral. ¿Acaso&nbsp;la propiedad y el dinero no le autorizan a hacerlo sin tapujos? No, él sabe que un gran número de lectores -el público, los ciudadanos– estarán disconformes con la decisión intuida de apoyo a Trump, como así ha sido y ha provocado la defección de miles de suscriptores del Post. Esto significa que en la información la última palabra la tiene la gente, que en este caso no son los consumidores pasivos de un producto sino ciudadanos que se saben agentes activos al ir y venir del derecho a la circulación de la información. El error de Elon Musk es creer en esa pasividad falsa y en el poder total del dinero y no darse cuenta de la complejidad de lo que lleva entre manos. Los protagonistas son los usuarios de las redes como los lectores lo son de los periódicos, la última palabra es suya y ellos son, en última instancia, sus dueños. Musk ha adquirido Twitter, pero no ha comprado el derecho democrático a la información de sus usuarios.</p>



<p><strong>TWITTER APORTÓ UNA MEJORA MUY SENSIBLE A INTERNET.</strong>&nbsp;La aparición de Twitter, en 2006, fue una innovación fulgurante bajo una apariencia modesta: una red de micromensajes de 144 caracteres cada uno. Su éxito masivo no se correspondió con un éxito económico, y sufrió siempre problemas de financiación y cotización en bolsa. Nunca fue el capricho de un millonario sino el triunfo de tres jóvenes ingeniosos –Jack Dorsey, Biz Stone y Evan Williams–que creían en la comunicación directa interpersonal y en el poder de la palabra. Los tuits han creado una cultura digital que nace de la capacidad comunicativa de la síntesis e incluso del aforismo. Twitter indicó que en la web 2.0 la palabra y las personas eran decisivas y que ambas debían presidir la eclosión de la cultura humanista que la web 2.0 debía representar. Este espíritu está vivo todavía en la mirada que proyectamos sobre las nuevas redes como Bluesky y Mastodon, que recogen el planteamiento humanista y tecnológico del Twitter original y por este motivo nos interpelan fuertemente.</p>



<p><strong>LA APARICIÓN DE NUEVAS REDES Y PLATAFORMAS ES POSITIVA.</strong>&nbsp;El éxito popular y progresivo de Twitter mostró que había mucho camino por recorrer después de Facebook, como lo ha habido con You Tube, Instagram, Tik Tok y las demás que han venido. Toda innovación en este sentido es positiva pues responde a la investigación fundamental de la web 2.0: mejores formas de comunicar y difundir información entre personas y grupos. Esto comporta el ascenso de unos y el declive de otros, como MySpace y Digg, o el actual cuestionamiento de X. El camino no tiene vuelta atrás y vendrán nuevas formas comunicativas, por lo que los actuales conceptos utilizados quedarán superados. Esta sucesión de formas, sin embargo, a menudo es tortuosa: Facebook ha sido superado generacionalmente por Tik Tok e Instagram, pero Twitter ha tropezado con los propios errores cometidos ahora con X y antes, por la impaciencia de sus accionistas que le pedían beneficios rápidos y se lanzaron en brazos de Musk. Es positivo, o eso parece, que estropear la idea original de Twitter haya acabado por perjudicar a X. Y lo que prevalece es la pluralidad de opciones, que hay que defender de la voracidad de la apropiación corporativa de internet.</p>



<p><strong>BLUESKY RECUPERA LO MEJOR DE LO QUE FUE TWITTER Y MASTODON SE INSPIRA EN LO MEJOR DE LA WEB 2.0.</strong>&nbsp;La plataforma X está siendo abandonada no sólo por los usuarios que no quieren verse asociados con Elon Musk y su forma de hacer, sino por personas que ven en la decadencia de esta red y la aparición de Bluesky la manera de recuperar las posibilidades y virtudes del Twitter original. Esta red, promovida por Jack Dorsey, reproduce los elementos y valores originales de Twitter y proporciona al usuario la experiencia mejorada de la red dañada. Bluesky mantiene un sistema de moderación y vigilancia similar al del planteamiento original de Twitter y se declara comprometida con esta actitud, ofreciendo el código abierto para que los usuarios hagan correcciones.</p>



<p>A su vez, el informático alemán Eugen Rochko ha creado Mastodon, una red muy innovadora sostenida sobre una federación descentralizada de servidores, en un paso adelante muy notable respecto al resto de plataformas, que no sólo presenta una posibilidad de contrapesos y equilibrios muy notable sino un ecosistema de convivencia digital altamente democrático. A Bluesky acuden los decepcionados de X que quieren recuperar el aire original de Twitter, y en Mastodon los deseosos de explorar un camino de futuro para las redes sociodigitales coherente con la sociedad compleja.</p>



<p><strong>UNA PLATAFORMA NO ES UNA COMUNIDAD.</strong>&nbsp;Las redes sociodigitales reúnen a personas con virtudes y defectos y no son diferentes de cualquier espacio de relación humana. Algunos han visto Twitter/X como un “bar de borrachos” o un lodazal, pero uno es libre de irse. Es natural buscar afinidades, pero los lazos de unión entre las personas en las redes sociodigitales no son los de otros ámbitos sociales y las identificaciones personales con la marca ni mucho menos igualan a los usuarios de otros productos. La circulación de una red a otra siempre está abierta la simultaneidad de pertenencias no sólo es posible sino legítima. Uno puede tener cuentas en varias redes y hacer usos de diversas intensidades y orientaciones, y no hay ningún problema.</p>



<p><strong>PARTICIPAR NO ES ESTAR DE ACUERDO.</strong>&nbsp;La cuestión que ahora analizamos aparece cuando entra en juego la identificación de la personalidad con el producto. Es lógico que haya empresas que no quieran ver su nombre asociado a la marca X, así como a personas. Pero también puede pensarse que cada uno es responsable de la actividad que él mismo genera y que la participación en un entorno no significa necesariamente identificación o adhesión. Una cosa es utilizar X, y otra estar conforme con su actividad y orientación general. La paradoja de Twitter tiene aquí dos vertientes: una, la decisión personal de un individuo que valora la conveniencia de tener una cuenta digital con el identificativo de una marca en su extensión; otra, la consideración que una empresa debe hacer con respecto a la asociación de su marca con la ajena. Ser lector de un diario o espectador de una televisión no representa llevar marcada en el frente una señal identificativa como tal, pero a una empresa informativa puede no convenirle que en su actividad en una red sociodigital aparezca distinguida por la asociación a una marca con la que no quiere ser relacionada.</p>



<p>Este inconveniente será trascendido si las redes de internet saben superar la limitación de la actual imposibilidad de interoperatividad entre plataformas. Uno utilizaría una red determinada, pero podría publicar a la vez en otras o intercambiar mensajes, de modo que nos relacionaríamos con las redes como lo hacemos con el correo electrónico. La apertura de códigos y la federación de plataformas es el futuro, y aquí Mastodon indica parte del camino.</p>



<p><strong>LOS ESPACIOS VICIADOS EXISTEN Y NO SIEMPRE PODEMOS O QUEREMOS ELUDIRLOS.</strong>&nbsp;‘Bar de borrachos’ antes o ‘antro de fachas’ ahora, Twitter ha sido y es muchas cosas a la vez. Tienen razón quienes dicen que, desde la desnaturalización que ha representado X, las manipulaciones muskianas han interferido una comunicación libre entre usuarios, pero antes del cambio a X los bots y troles ya cometían todo tipo de fechorías. Catalunya ya fue un escenario muy destacado en este sentido durante el “procés”, en el que sus partidarios hicieron esfuerzos ingentes por apropiarse de las redes mediante la obstrucción y la intimidación. Los activistas del caos saben que el objetivo es hacer de los espacios sociales lugares inhabitables primero, echar a la gente normal después por miedo o cansancio, y finalmente tomar posesión. Podemos irnos de los espacios viciados o quedarnos, y en este caso, no hacer ruido o luchar por ellos, para defender la libertad de información o nuestras propias ideas legítimas. Nadie debe ser señalado por estar presente en una red sociodigital para contrarrestar posiciones con las que está en desacuerdo, aunque sean mayoritarias. Participación no significa acuerdo o adhesión sino intervención libre en un espacio que debe ser abierto y democrático.</p>



<p><strong>REGALAR ESPACIOS A LA ULTRADERECHA ES UN ERROR.</strong>&nbsp;Plantearse irse de X es legítimo, pero también conviene reflexionar sobre a quién dejamos el campo libre. El abandono de X por no querer participar o para que no se asocie nuestra imagen con ella es legítimo, pero hay que pensar si es estratégicamente conveniente. Si un multimillonario de extrema derecha, alineado con un presidente omnipotente, hace alarde de cómo una red sociodigital le ha servido para imponerse, es lógico que quienes quieren oponerse les planten cara en su propio ámbito. Nunca ninguna batalla por la democracia se ha ganado abandonando los espacios sociopolíticos a los enemigos de la libertad. Las redes de internet son hoy espacios sociales privilegiados de estas luchas y los ciudadanos tienen derecho a utilizarlas y defenderlas de su indebida apropiación.&nbsp;No querer hacer frente a estos espacios es legítimo y comprensible, pero también es razonable la beligerancia, plantar cara.</p>



<p><strong>LA LUCHA POR LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN SE LLEVA A CABO EN TODOAS PARTES.</strong>&nbsp;La comunicación, hoy, indica cuáles son y cómo son los espacios sociopolíticos donde acontecen las transformaciones en la sociedad compleja. Exageraríamos si dijéramos que la democracia es la comunicación, pero creemos que la defensa de una comunicación libre y del derecho democrático a la libre información es inseparable de la democracia. En la sociedad compleja no existen compartimentos estancos; toda la sociedad forma un todo en el que la comunicación tiene horror al vacío: allí donde exista un espacio comunicacional que no esté regido por la libertad su lugar lo ocuparán los enemigos de las libertades.</p>



<p>La Fundació Periodisme Plural, es una de las pocas entidad sin ánimo de lucro constituidas en nuestro país (se pueden contar con los dedos de una mano)&nbsp;&nbsp;dedicada al ejercicio del periodismo, declarada de interés social, tiene la voluntad, como establecen sus principios fundacionales, de apostar por la información vinculada a los derechos fundamentales, el pensamiento crítico y por ser un espejo de la pluralidad de la sociedad catalana. En consecuencia, las personas que participamos en la Fundación Periodismo Plural consideramos que nuestro deber es aportar a la ciudadanía elementos para que saquen sus conclusiones. No somos una marca comercial ni un simple producto para el consumo de información o entretenimiento, sino actores vinculados a la exigencia democrática de una sociedad más justa en la que la convivencia se base en proyectos colectivos de progreso.</p>



<p>Las personas que participamos en La Fundació Periodisme Plural, comprometidos con los derechos de los ciudadanos en una sociedad de libertades, hemos llegado a la conclusión que no podemos ceder los espacios que son de todos a una minoría interesada. Ni nosotros ni los ciudadanos a los que queremos servir somos propietarios de corporaciones informativas, sino testigos de cómo es inseparable la libertad de la democracia, el pluralismo y la libre información.&nbsp;Con todos estos argumentos, hemos decidido seguir en X e incorporarnos, a la vez, a la plataforma Bluesky, que encarna hoy la esperanza en una redes más humanistas y menos tóxicas.</p>



<p>La paradoja de X (antes Twitter) y la actual etapa de la evolución de las redes sociodigitales es un instante concreto de las transformaciones comunicacionales de la sociedad compleja. Creemos que los ciudadanos que ejercen el derecho a la libre información deben tener un fuerte protagonismo en estas transformaciones y no renunciar a favorecer cambios en clave liberadora en el campo informativo, y en todas las formas que pueda adoptar la comunicación global a nivel digital.</p>
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