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El discurso de Jeremy Corbyn en el festival de rock de Glastonbury

El 24 de junio de 2017 el líder de partido laborista británico Jeremy Corbyn fue invitado a hacer una alocución ante el público del festivald de rock de Glastonbury, uno de los más importantes del mundo. Corbyn había conseguido que la izquierda británica avanzase notablemente en las últimas elecciones y esta inesperada aparición fue signo de su consolidación no sólo del liderazgo laborista sino de las ansias de cambio en el Reino Unido, representadas por los jóvenes.

Lo que sigue es el discurso de Jeremy Corbyn en Glastonbury, que fue presentado por el organizador del festival, Michael Eavis.

¡Michael, no te vayas! ¡No te vayas, Michael! ¿Podéis aplaudir todos a Michael Eavis? Michael, tengo aquí un regalo para ti que dice: ‘Michael, motivo de inspiración que dio espacio a millones de personas gracias a Glastonbury’. Gracias, Michael Eavis, por todo lo que has hecho.

Quiero darle las gracias a Michael por prestarnos su granja, por dejar este espacio todos estos años para que la gente pueda venir a gozar de la música, a disfrutar de buena compañía y de un pensamiento inspirador. Michael, tú nos abriste camino a todos. Trajiste el espíritu de la música, trajiste el espíritu del amor, trajiste el espíritu de las ideas y el espíritu de los grandes mensajes y si puedes ver a lo lejos, mira el muro que rodea este magnífico festival. Hay en ese muro un mensaje para el presidente Donald Trump. ¿Sabéis lo que dice? Construye puentes, no muros. 

Sabéis, la política tiene en realidad que ver con la vida cotidiana. Tiene que ver con todos nosotros, con lo que soñamos, lo que queremos y lo que queremos para todos los demás. Lo fascinante de las últimas siete semanas de campaña por toda Gran Bretaña fue que los comentaristas políticos se equivocaron. Las élites se equivocaron. La política tiene que ver con la vida de todos nosotros, y la espléndida campaña en la que andaba metido y que me he sentido tan orgulloso de encabezar, devolvió a los jóvenes a la política, porque creyeron que había algo que se les ofrecía a ellos. 

Pero lo que supuso aun mayor motivo de inspiración fue el número de jóvenes que por primera vez se implicaron. Porque estaban hartos de que se les denigre, hartos de que se les diga que no importan. Hartos de que se les diga que nunca participan, y absolutamente hartos de que les digan que su generación iba a pagar más para tener menos en educación, en salud, en pensiones y en todo los demás. 

Hartos de que tengan que aceptar bajos salarios e inseguridad, y que de contemplarlo  simplemente como parte de la vida. Pues no funcionó precisamente así, ¿verdad? Esa política se salió de madre y no hay quien la vuelva a echar atrás. Porque estamos exigiendo y consiguiendo algo muy distinto en nuestra sociedad y en nuestra vida. Hay una serie de cosas que son preguntas muy, muy sencillas que deberíamos hacernos. ¿Está bien que haya tanta gente en nuestro país que no tiene una casa en la que vivir y que para dormir sólo tiene la calle? ¿Está bien que que haya tanta gente que vive en la pobreza y que está aterrada por los sitios en los que vive, después de haber contemplado los horrores que tuvieron lugar en la Torre Grenfell? ¿Está bien que haya tanta gente que vive en esa pobreza en una sociedad rodeada de tantas riquezas? No, evidentemente no está bien. ¿Y está bien que los ciudadanos europeos que viven en este país, que hacen su aportación a nuestra sociedad, que  trabajan en nuestros hospitales, escuelas y universidades no sepan si se les va a permitir quedarse aquí? Os lo digo, deben quedarse todos y tienen que formar parte de nuestro mundo, parte de nuestra comunidad.

Porque de eso van los los festivales, de lo que va este festival es de aunar esfuerzos.  Este festival se concibió para la música, pero también para el medio ambiente y la paz. Ya oísteis antes el mensaje de E.P. Thompson, y qué hombre tan magnífico era.

¿Sabéis qué? Cuando la gente piensa lo mismo en todo el mundo, coopera igual, quizá en lenguas diversas, con fes distintas, la paz es posible y debe conseguirse. ¿Y sabéis qué? Acabemos con eso de denigrar a los refugiados, gente que busca un lugar que sea seguro en un mundo peligroso y cruel. Son seres humanos como nosotros, hoy y aquí. Buscan un lugar seguro y poder realizar su aportación al futuro de todos nosotros, así que apoyémosles en su momento de necesidad. No son una amenaza ni un peligro.  

Pero echémosle un vistazo a la inestabilidad y los problemas de todo el mundo y abordemos las causas de la guerra: la avidez de recursos naturales, los derechos humanos, el encarcelamiento irracional de los opositores políticos. Hagamos por construir un mundo de derechos humanos, de paz, justicia y democracia en todo el planeta.  

Este sitio de Glastonbury es verdaderamente magnífico. Recuerdo haber venido de niño, me trajeron mi padre y mi madre a Glastonbury, me acuerdo de cómo pensaba que era una zona llena de magia, porque tiene algo especial. Es un lugar al que la gente viene a juntarse y hacer cosas.

Tenemos democracia porque hubo gente que dio su vida para que pudiéramos conseguir el voto.  Porque hubo mujeres que sacrificaron su vida para que las mujeres pudieran conseguir el derecho al voto en la época de la I Guerra Mundial. Esa determinación de lo colectivo consiguió para todos  nosotros el principio de la atención sanitaria como derecho humano. Nada hubo que nos dieran desde arriba las élites y los poderosos. Sólo se consiguió desde abajo gracias a las masas populares que exigían algo mejor, que demandaban su parte del pastel, de la riqueza que se crea.

De manera que se trata de reunir ideas. Se trata de conseguir unidad. Nos sentimos inspirados por muchas cosas. En todo niño hay un poema, en todo niño hay un cuadro, en todo niño hay música. Pero a medida que la gente se hace mayor, se siente violenta con esto: ‘Ay, no puede pensar eso, no puede ser que escriba poesía’. ¡No! Quiero que todos nuestros niños se sientan motivados, que todos nuestros niños tengan derecho a aprender música, a escribir poesía y a pintar de la forma que deseen. 

Este festival, este magnífico festival y todos sus escenarios y su música dan una oportunidad a muchísimos músicos jóvenes para que puedan realizar sus logros e inspiranos a todos. Y me siento orgulloso de estar aquí por eso. Estoy orgulloso de estar aquí para dar aquí mi apoyo al movimiento por la paz y al modo en que transmite su mensaje. Pero también me siento muy orgulloso de estar aquí por las causas medioambientales que lo acompañan.

No podemos seguir destruyendo este planeta por medio del cambio climático, por medio de la polución, de la destrucción del hábitat, por medio de la contaminación de nuestros mares y ríos. Tenemos que vivir en este planeta y no hay más que uno. Ni siquiera Donald Trump se cree que haya otro planeta en algún otro sitio. Usemos la tecnología que tenemos para gestionar y controlar el empleo de nuestros recursos, de modo que el planeta siga aquí para las futuras generaciones en mejores condiciones de las que se encuentra en el presente.

Pero también tiene que ver con la creatividad. La creatividad es lo que nos ha dado esas cosas de las que he hablado. Esa creatividad de todos juntos puede ser una herramienta para trasmitir un mensaje, el mensaje de que el racismo es algo equivocado, algo que nos divide, algo maligno en nuestra sociedad. El racismo, en cualquiera de sus formas, nos divide, debilita y niega las habilidades y la brillantez de la gente a la que se discrimina. Justo de la misma forma que lo hace el sexismo. Ya se trate de salarios más bajos para las mujeres, de menos oportunidades para las mujeres o aspiraciones más limitadas. Tenemos que poner en tela de juicio el sexismo en cualquiera de sus formas en nuestra sociedad. Y debemos desafiar la homofobia, cuestionar toda la discriminación que no cesa. Y garantizar que la sociedad que queremos construir sea inclusiva para todos.

Yo quiero ver un mundo en el que haya en nuestra sociedad oportunidades de veras para todos. Y eso significa compartir la riqueza en cualquier parte de nuestro país, y que recurramos a políticas globales que compartan de verdad la riqueza, y no se regodeen en los niveles de justicia y desigualdad, en donde los ricos parecen hacerse inexorablemente más ricos y la inmensa mayoría sale continuamente perdiendo. Los que son desesperadamente pobres viven en los márgenes de la sociedad, lo que se conoce fundamentalmente como cuarto mundo. A buen seguro que podemos, como seres humanos inteligentes, hacer las cosas de modo diferente y hacer las cosas mejor. Y estando hoy aquí en Glastonbury, hacemos las cosas de modo diferente y sentimos esa inspiración.

Aprendemos de mucha gente en nuestra vida. Aprendemos de nuestros amigos, aprendemos de nuestros padres, aprendemos de nuestros profesores, aprendemos de los que han escrito música o poesía para nosotros. Ese mismo sentido de abrir el potencial de todos nosotros es lo que encuentro tan inspirador.

A mí me inspiran muchos poetas y mucha gente. Creo que deberíamos adoptar la máxima en la vida de que toda la gente que nos encontramos es única. Todo el mundo sabe algo que no sabemos, es ligeramente distinto de nosotros de distintas maneras. No los veamos como una amenaza, no los veamos como enemigos. Veámoslos como fuente de conocimiento, fuente de amistad y fuente de inspiración.

Si me dejáis, me gustaría citar a uno de mis poetas preferidos, Percy Bysshe Shelley, que escribió muchos poemas a principios del siglo XIX y viajó extensamente por Europa. Pero los versos suyos que más me gustan son los siguientes:

Alzaos como leones tras la somnolencia 

En número invencible,

Echad a tierra como rocío vuestras cadenas 

Caídas sobre vosotros en el sueño.

Sois muchos, ellos sólo unos pocos. 

Cito a Shelley porque fue una inspiración, igual que otros muchos lo son. Estoy orgulloso de estar en Glastonbury porque es motivo de inspiración para los festivales de música de todo el país. Juntémonos y reconozcamos que otro mundo es posible si aunamos fuerzas para comprendemos eso. Comprender el poder que tenemos para lograr esa sociedad mejor, decente, en la que todo el mundo importa y en el que quienes se ven asolados por la pobreza ven que su vida se enriquece y hace que el resto de nosotros nos sintamos seguros con ese enriquecimiento.

Muchísimas gracias, Glastonbury. Gracias por haberme invitado hoy. Estoy orgulloso de estar aquí. Muchísimas gracias, Glastonbury.

Traducido del inglés por Lucas Antón

Fuente: New Musical Express

Vía: Sin Permiso

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